marzo 14, 2020

Críticas: Afterparty

Fans locas y genios televisivos en el primer slasher mariocasista.

Afterparty - Cinema ad hoc

En la crítica de la reciente, imprescindible e injustamente incomprendida por una masa poco habituada al caviar Tres 60 hablábamos de la renovación de la naturaleza de los iconos que pueblan el cine español juvenil. Era cuestión de tiempo –o no– que una de estas cintas, de rentabilidad cada vez más dudosa, explorase el fenómeno fan que se cierne sobre las apacibles vidas de sus hormonados protagonistas. Una idolatría que ha llegado a países como Rusia, cuyo afortunado y curtido público –el mismo que hizo de Tengo ganas de ti un fenómeno social– ha podido contemplar Afterparty varios meses antes de su llegada al decadente mercado nacional.

Afterparty (6)

Afterparty se puede y debe definir como el primer slasher puramente mariocasista de la historia –XP3D prometía algo parecido, pero NO PUDO SER–. Su protagonista, El Capi, es un actor encumbrado por una serie juvenil de terror cuyo desenlace ha dejado insatisfecha a toda una legión de desconsoladas admiradoras. El corte del personaje es tan sencillo como acorde con la propuesta: ningún carisma, vida personal agitadísima y afán de trincarse a aquellas putifans que superen su elevado listón.

Afterparty - Cinema ad hoc

Tras los créditos iniciales y antes de los finales vemos cómo las encendidas opiniones de las seguidoras de la serie –en general apesadumbradas, aunque enseguida llama la atención la presencia de un reducido pero apasionado núcleo que se mantiene de su lado– son difundidas en una especie de videoblog, por lo que desde el principio se intuye que nuestro héroe no puede estar tranquilo. No debe.

Afterparty - Cinema ad hoc

Y el tipo decide olvidarse de todo y mezclarse con la plebe en una fiesta salvaje. Es el centro de atención. Sabe que gusta. Se siente el puto amo y así se lo hace saber a los que le rodean. Pero el Capi de Campamento Misterio –geniales tanto el nombre como el título– ve truncado el desenfreno cuando se despierta junto a tres mujeres locas por él en la casa, completamente sellada. Quizá a partir de ahora su vida no sea tan fácil. Tal vez sea asesinado. Tal vez no.

Afterparty (5) - Cinema ad hoc

Vale, descrita así Afterparty promete muchas risas, pero finalmente decepciona al no ofrecerlas. Su primera mitad, previsible y plana, resulta moderadamente entretenida gracias a lo gratuito de la presentación de los hechos: asistimos a la recepción de vídeos turbios en el único móvil que funciona y desde el que no pueden realizar llamadas o al surgimiento de los primeros celos entre las fangirls, cuyos objetivos sexuales en común no han podido ser satisfechos por todas.

Afterparty - Cinema ad hoc

Pero, aunque duela asegurarlo, la segunda parte es una chapuza. Todo sucede sin justificación alguna y la proliferación de giros monguers es una constante que apenas desata las carcajadas del fino consumidor dispuesto a degustarla en un par de escenas muy al final. La triste realidad es que sus escasos 75 minutos, sin apenas contar nada, parecen el doble y nos dejan tan desamparados como al inquieto público de Campamento Misterio. Aunque es justo afirmar que su carencia de pretensiones nos permite un resquicio de diversión, todo apunta a que el Capi Fernández deberá conformarse con recibir el aplauso de las entusiastas plateas exsoviéticas.

Afterparty (Giros de guión locos) - Cinema ad hoc

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *