Festival de San Sebastián 2019: La verdad y Los consejos de Alice

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Koreeda con acento francés en Perlas.

El cine francés tiene una fuerte presencia en la Sección Perlas, por un lado, incluye en su selección el viaje de Hirokazu Koreeda al país vecino para rodar su nuevo trabajo y, por otro lado, la inusual presencia de un filme tan liviano, pero muy apreciable, como Los consejos de Alice en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes, donde conquistó el Premio Label Europa. Dos películas que muestran la multiplicidad de géneros y propuestas de la cinematografía gala sumándose a las comentadas en crónicas anteriores como Retrato de una mujer en llamas o Los miserables. Aquel mantra popular de “es la típica película francesa” es una pura simplificación de la diversidad y riqueza de un país que ama el séptimo arte.

No obstante, esta extendida dicha bien podría definir a La verdad, la nueva película del maestro japonés Hirokazu Koreeda que, por primera vez, abandona su país y rueda en una lengua distinta, el francés, la cual desconoce absolutamente. Un divertido y lúcido juego de espejos entre el pasado y el presente y la realidad y la ficción; una mutación del cineasta nipón en un Olivier Assayas más comercial. Pese a todos los cambios aparentes (reparto, lengua, espacio), la película es 100% Koreeda con el drama familiar como eje vertebrador de toda la narración. El entramado despega con la llegada de Lumir, junto a su esposo e hija, a su Francia natal tras años de ausencia y relación distante con su madre Fabienne, una de las grandes estrellas del cine francés de las últimas décadas. El reencuentro saca a relucir viejas heridas, verdades escondidas y cuentas por ajustar.

La verdad inauguró el pasado Festival de Venecia, aunque esté lejos de ser uno de los mejores trabajos de Koreeda, de hecho, resulta medianamente decepcionante encontrarse con esta solvente dramedia familiar tras su excelente Un asunto de familia, ganadora de la Palma de Oro en Cannes el pasado año. La película es irregular en todos los sentidos, pero el guion refleja muy bien el mundo del cine (celos, aspiraciones, egos) y se muestra muy hábil en sus reflexiones sobre el arte, la confluencia entre realidad y ficción y la exploración del trabajo como exorcismo de los propios traumas. Esta última ramificación de la historia central tiene su personificación en el personaje de Catherine Deneuve, divertidísima y autoparódica en su interpretación. Suyas son las secuencias más poderosas de la cinta, sobre todo, el rodaje de una crucial escena en su nueva película junto a la nueva revelación juvenil del cine francés. El sello de Koreeda está presente en La verdad, pero también es cierto que podría estar firmada por otro autor y cualquier espectador no encontraría demasiadas distinciones. Ante todo, es una película digna con suficientes alicientes que bien merece un visionado, sobre todo, para los más acérrimos del director de Nadie sabe.

Los consejos de Alice

La segunda película francesa presentada estos últimos días en la Sección Perlak ha sido Los consejos de Alice, un cruce entre la comedia más amable y el drama de alto calado político. Este cronista disfruta muchísimo con las ficciones ambientadas en el mundo de la política, las campañas electorales, los juegos de poder y el ejercicio del poder en las instituciones. En esta ocasión, Alice se adentra en este espinoso microcosmos para ofrecer nuevos enfoques a Paul Théraneau, el alcalde de Lyon, que sufre una crisis existencial tras 30 años de carrera profesional. Entre los dos se entabla una relación de amistad que muta en la personalidad de cada uno para afrontar nuevos retos vitales y nuevos horizontes de expectativas para superar un período de incertidumbre en sus respectivas vidas. El director Nicolas Pariser se muestra habilidoso para inmiscuirse en el territorio del mundo de la política, el reflejo del sacrificio personal y el debate de ideas en torno a proyectos de gran relevancia social. En cambio, en la escritura de los personajes y sus conflictos internos atina mucho menos y se echa en falta mayor profundidad en sus conflictos. En buena medida, si los personajes resultan interesantes en todo momento es por el buen hacer de Fabrice Luchini y Anaïs Demoustier, cuya química irradia todas las escenas compartidas. Los consejos de Alice es una película sencilla, sólida y competente en todos sus aspectos, pero su selección en Cannes o San Sebastián se antoja muy sorprendente. De todos modos, un film así en el ecuador del festival es muy bienvenido.

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