Entrevistas: Denis Do
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Entrevistamos al director de Funan.

– ¿Qué fue lo que le llevó a hacer esta película?

Denis Do: Esta película es una ficción basada en la historia de mi madre y de su separación de mi hermano durante el régimen de los jemeres rojos. Es por eso por lo que tengo una relación tan profunda con su contenido.

– ¿Por qué decidió que la animación era la mejor manera para contarla?

D. D.: No fue completamente una elección. Cuando has dibujado y has hecho fondos de animación, es algo natural que cuando decides hacer una película ésta sea animada. Pero tras varios visionados, el público me hacía sentir que la animación no tenía fronteras. El contenido, la emoción y la historia pueden así llegar a todo el mundo. La película representa a personajes camboyanos, pero la animación permite a la narración distanciarse de ellos y subrayar la esencia humana. Era relevante, porque uno de los principales aspectos de la película era el de expresar diferentes matices de humanidad.

– La película narra una historia de cuatro años de terror, pérdida y muerte, pero usted decide no mostrar en pantalla las acciones más crueles y violentas que perpetraron los jemeres rojos. Sin embargo están ahí, el público las siente a través de los ojos de los personajes principales, ¿qué le hizo elegir esta forma de contar la historia?

D. D.: Tomé esa decisión al principio del proceso de puesta en escena. Se podría relacionar con la moralidad porque los jemeres rojos eran muy “creativos” en cuanto a sus atrocidades y no quise que el film fuera un listado de lo que habían hecho. Empecé con la idea que todo el mundo conocía de que no fue un placer vivir bajo el régimen opresivo de los jemeres rojos. También quería evitar cualquier tipo de plano que lo sustentara, no quería que las atrocidades fueran la esencia de la película porque la violencia podría parecer exótica para mucha gente que descubriera ese régimen. No sería algo que ayudara a escapar del maniqueísmo y, al menos, quería evitar discusiones entre el público sobre dichos asuntos – cómo un personaje habría matado a otro…- Quería una película para ser sentida por completo, con todas las preguntas, sentimientos e incomprensión. En ningún caso está hecha para público muy joven. De ser así yo habría fallado, porque la película es para adultos y adolescentes.

– A diferencia del maniqueísmo al que estamos acostumbrados cuando leemos o estudiamos sobre periodos de la historia como éste, usted decidió no enfocar el régimen de los jemeres rojos en blanco y negro.

D. D.: Sí, por varios aspectos el maniqueísmo es la primera puerta a la que te enfrentas cuando quieres trabajar sobre ello. Era relevante para mí representar personajes jemeres rojos, que son anónimos en su mayoría. Tienen cara, pero no los reconocemos. Así es el sistema opresivo, sin cara. En cuanto a los dos personajes del lado de los jemeres rojos, era importante reflejar su complejidad para analizar su psicología. Nada es blanco y negro, es muy difícil determinar el límite entre el pensamiento y las acciones buenas y malas.

En términos de proporciones, es importante asumir que entre las víctimas, parientes o amigos, puede haber gente del movimiento de los jemeres rojos. Y no eran solo 10 rebeldes, fueron miles… Y al final son todos humanos… En los personajes jemeres rojos, e incluso entre las víctimas, la frontera moral es muy fina. Para sobrevivir incluso la gente buena se puede volver mala…y el juicio no es la manera correcta para entenderlo. La película es sobre el poder y la voluntad de sobrevivir.

–  Uno de los nombre que más se escuchan en la película es Sovanh, pero de hecho la protagonista de la historia es Chou. ¿Cómo trabajó el personaje de ella y todo el viaje que realiza de principio a fin?

D. D.: Le pedí a Magali Pouzol, la coguionista del film, que se me uniera. Necesitaba un punto de vista femenino para describir el camino de una mujer. Chou está basada en mi madre. El personaje comienza con una mentalidad tradicional, se enfrenta a los jemeres, se somete y empieza a reaccionar, a actuar y decidir. Lo que cree lo hace, Chou no puede alcanzar lo que está buscando y, peor aún, pierde mucho tiempo.

Chou siente odio, un sentimiento muy bajo, creo, pero que también está relacionado con la esperanza, en realidad. El odio también provoca acción, y actuamos porque tenemos esperanza… Ella va más allá del odio. Se abandona, pierde la esperanza, y durante la última parte su mente se eleva. El perdón y la paz serán el último paso de su evolución. La película está marcada por muchos temas como la feminidad, la maternidad…Y el cuerpo de la mujer también está representado por símbolos.

–  ¿Podríamos decir también que otro de los personajes principales de la película es la naturaleza y el paisaje que rodea a la familia de Sovanh?

D. D.: Sí, la naturaleza es un profundo e involuntario personaje de la película. Vive y evoluciona con su propio ciclo y nunca escucha u observa el mundo humano. Los dos mundos están divididos. A veces, durante el comienzo de la película, la naturaleza y el mundo humano se entrecruzan, especialmente durante las secuencias con Sovanh, el niño perdido, porque los niños son muy abiertos de mente. Ellos no tienen todavía los traumas ni las deducciones de los adultos, los niños son como esponjas capaces de absorber todo alrededor. Por eso la conexión entre Sovanh y la naturaleza (los animales) es tan eficiente. Pero después de un rato eso finaliza. El niño entra en el mundo adulto, quizá porque también le lavan el cerebro. La última y definitiva conexión entre la naturaleza y los humanos sucede durante la última parte del film. Supone algo casi espiritual cuando el viento y el último soplo de humanidad se funden y, sin palabras, se dice algo como: “¡Ahora, vive!”

– ¿Se ha visto Funan en Camboya? Si no ha sido así, ¿se va a estrenar allí? ¿Cree que una película como esta puede tener un papel importante en la sociedad camboyana y su camino hacia la reconciliación?

D. D.: Funan se ha visto en varias proyecciones en Camboya. Por lo que he oído, las reacciones han sido muy buenas en general. Yo no estuve allí por lo que no puedo ser más preciso. Para ser completamente honesto, no sé si la película puede tener un papel importante o no. Quizá pueda ayudar a abrir la puerta a este tema a alguna gente.

Tenemos que tener cuidado con la diferencia entre la generación de jóvenes camboyanos que están fuera del país y de los que siguen allí. La psicología y la cultura son diferentes. En países occidentales, los padres inmigrantes tratamos de volver a nuestras raíces u orígenes y esto nos conduce a enfrentarnos al periodo de los jemeres rojos, como es mi caso. Obviamente ese periodo no es un tema importante para el sistema educativo de Camboya y no se conoce mucho, pero por supuesto es un deber de todo país enseñar su historia… Pero siempre según las especificidades de cada cultura, lejos del punto de vista de políticos y gobiernos.

Para nosotros, las ideas de reconciliación y memoria son muy importantes. Puede ser diferente a otra sociedad. Solo quiero examinarlo desde lo que yo sé, y no sé suficiente, por eso considero esta respuesta también como una pregunta. La juventud en Camboya parece no estar muy interesada y puede que estén hartos de estos temas. Tenemos que marcar una diferencia entre deseo y necesidad, y enseñar estos temas es importante, pero forzar a una sociedad a guardar luto no es la mejor manera de desearles un mejor futuro.

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