Críticas: La LEGO película 2

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Construyendo el amor entre hermanos.

Si La LEGO película, todo un éxito inesperado de crítica y público en 2014, era una reflexión sobre las diferencias entre diversión y coleccionismo y el poder de la imaginación, esta segunda entrega es un canto al amor fraternal, al juego en comunión con tus seres queridos y, si buscáramos analogías con el tiempo presente, también una oda a la entente entre pueblos y al derrumbamiento de muros. No obstante, por encima de todo, La LEGO película 2 busca revalidar el título de “el blockbuster animado más grande jamás estrenado” y por el camino no perder el principal objetivo: ofrecer un entretenimiento familiar de primer orden.

Ambos retos son cumplidos, con menor efectividad que en la anterior entrega, pero, como suele ser habitual, el factor sorpresa ante una cinta de estas características se pierde y las secuelas suelen palidecer ante la predecesora. Ahora bien, si en algo acierta plenamente esta segunda entrega para distanciarse del filme original es en utilizar mucho menos el mundo expansivo de todas las franquicias existentes en los juegos de construcción de LEGO. La historia de La LEGO película 2, e incluso la inmensa mayoría de sus gags, son fruto del quinteto protagonista y los nuevos personajes sin usar tanto los cameos de Marvel, Harry Potter u otros. Aquí radica el genio de Phil Lord y Christopher Miller, la dupla de guionistas y dos de los gurús de la comedia USA contemporánea, que también han dejado huella en la reverenciada y notabilísima Spider-Man: Un nuevo universo.

El mundo orwelliano de La LEGO película derivó en su desenlace en el punto de encuentro entre el totalitarismo y lo anárquico. La nueva aventura arranca con la invasión de los personajes y piezas de DUPLO, la marca infantil de LEGO, al mundo todo es fabuloso de Emmet. Como se puede deducir de ello, todo el entuerto se desencadena con la irrupción de la hermana pequeña del protagonista humano que desea jugar con su hermano mayor. Los protagonistas de LEGO advierten esta disputa humana como una destrucción del mundo tal y como lo han conocido hasta ahora, lo fabuloso de LEGO City se convierte en un universo post apocalíptico muy similar al de Mad Max: Furia en la carretera. Emmet y Lucy, personaje que en esta secuela es mucho más rico y ostenta uno de los mejores chistes, emprenden, junto a Batman y toda la tropa, un viaje a un mundo recóndito para evitar la absoluta desaparición y quedar condenados al ostracismo de una caja de juguetes cerrada.

Esta hipotética fusión de los dos mundos es una historia archiconocida en la narrativa literaria y cinematográfica, sin ir más lejos ni abandonar el cine de animación, la trilogía Toy Story abordó esta cuestión en su tercera entrega con los juguetes de Andy y su llegada a la guardería capitaneada por el maléfico oso rosa Lotso. Bajo la disparatada comedia que es La LEGO película 2 y su pirotecnia visual, esta nueva entrega es una emotiva historia de amor entre dos hermanos con un final de aventura amargo en su clímax para los personajes antropomórficos del juego de construcción. La versión del hit popular y pegadizo Todo es fabuloso en clave negacionista es sumamente divertida y enternecedora.

Como ocurría en La LEGO película y en el spin-off de Batman, el guion es irregular en su estructura narrativa y demasiado obvio en su discurso (con algún subrayado de más). Mantener un ritmo trepidante durante todo el metraje es una tarea arduamente complicada, ninguna de las tres entregas lo consigue, y, por ello, las bajadas intensidad son más acusadas y la reiteración de ciertas situaciones provocan mayor sensación de déjà vu. Pulir los guiones, más allá del gran trabajo en lo cómico, continúa siendo la asignatura pendiente de esta saga animada de Warner Bros. En contraposición, todo el apartado técnico sigue siendo realmente asombroso, desde la creación de los entornos y edificios a partir de las piezas del juego hasta la movilidad integrada de los personajes.

La LEGO película 2 es inferior a su antecesora, precio a pagar por la pérdida del factor sorpresa, y argumentalmente demasiado irregular, pero sigue siendo un entretenimiento fabuloso con un grandes dosis de humor y un espíritu paródico y musical muy divertido.

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