Festival de Sevilla 2018: Crónica 7

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Recta final del Festival de Sevilla.

La séptima jornada de esta edición del Festival de Sevilla ha contado con la presentación a concurso en la sección oficial de Sunset, el segundo largometraje de Lázsló Nemes, uno de los títulos más esperado no ya del certamen sino del año cinematográfico en curso. Por su parte, se han presentado en Las Nuevas Olas dos películas que no dejan en muy buen lugar a una sección cuyo criterio de programación resulta muy difuso: Adam & Evelyn, dirigida por Andreas Goldstein y You Have the Night, la glacial e inhumana ópera prima de Ivan Salatic

Lázsló Nemes logró algo muy complicado hace poco más de tres años: convertirse en uno de los más relevantes autores del cine europeo festivalero con El hijo de Saúl, su ópera prima. Dicha película basó todo su éxito en una supuestamente novedosa y arriesgada propuesta formal y en una también supuesta reflexión en torno a los límites de la representación del Holocausto. Al igual que en Sunset, donde el sentido del fuera de campo sólo cobra relevancia en la sonoridad –con el mismo aprovechamiento que en su primer largometraje– y por cuyos encuadres se pasean asesinatos, injustificados intentos de violación y morbosos reencuadres de niños muertos, así como una continua sordidez implícita, El hijo de Saúl traicionaba el limitado punto de vista de su protagonista para mostrar ejecuciones y gente ardiendo. En su nueva película el punto de vista se acerca también a la subjetividad del personaje pero no hay ninguna idea en torno a la representación, por lo que su problema no es una cuestión de incoherencia sino de simple arbitrariedad. El agotamiento de la propuesta se produce demasiado pronto, y la búsqueda de la protagonista, que descubre que tiene un hermano cuando regresa a la sombrerería familiar para recuperar lo que en cierto modo le pertenece, no tiene ningún interés dramático y remite totalmente a títulos como la reciente A Gentle Creature de Sergei Loznitsa o Phoenix de Christian Petzold. Pese a todo, Sunset podría haber resultado interesante en todo lo relativo a la construcción de la identidad –en lo individual pero también en lo colectivo–, pero la resolución es tan vaga y efectista como equidistante su reflejo de la escisión entre los habitantes de Budapest en 1913. En ese punto encontramos una clara y muy conexión con La infancia de un líder, que era tan frustante y antipática como la cinta que nos ocupa. Parece que la destreza técnica de Nemes y su equipo no será suficiente de ahora en adelante, pues esta experiencia sensorial ofrece mucho desorden y ninguna recompensa.

Adam & Evelyn

Parece ser que con la llegada de Revoluciones Permanentes la sección Las Nuevas Olas ha dado un paso firme hacia lo popular. Es lo único que podría justificar la inclusión en dicha muestra de la alemana Adam & Evelyn, estrenada en la Semana de la Crítica de Venecia. Si bien está muy lejos de encontrarse entre lo peor que hemos visto en el certamen, la película de Andreas Goldstein puede ser sin ningún problema lo menos interesante del mismo. Adam es un joven sastre de señoras que es sorprendido por su pareja Evelyn en una situación delicada y sospechosa con una clienta. Nos encontramos en el verano previo a la caída del Muro de Berlín y hay fuertes y constantes resonancias políticas que sólo se asemejan a la relación de los protagonistas en el aspecto más superficial. Sin embargo escuchamos continuamente en la radio las novedades de una situación que el director quisiera utilizar para construir el personaje principal. Narrada con ligereza y paso firme, Adam & Evelyn acusa el escaso interés de una premisa anticuada –Adam la acosa de la forma más enfermiza posible para que vuelva con él a la RDA– y estirada con precisión hasta un final que nos deja indiferentes, así como la superficialidad de unos personajes que se ven superados por los paisajes y por el propio trasfondo político. Las discrepancias entre ambos no tienen el desarrollo y la importancia que merecían para poder abordar con éxito esta curiosa road movie.

You have the night

Las primeras escenas de la ópera prima del croata Ivan Salatic son prometedoras. La parquedad en los diálogos y el carácter elíptico de las secuencias, así como la propia presencia física de la que en un principio parece ser la protagonista, sitúan a You Have the Night realmente cerca del cine de Helena Wittmann y de Angela Schanelec. Las dos primeras conversaciones, habladas en un inglés primitivo o llevadas a cabo gracias a una traducción incompleta, remiten a los primeros compases de la excelente Marseille. Sin embargo, la naturaleza de la película muy pronto se distancia de dichos referentes, especialmente por la forma de introducir la crisis económica en la vida de unos personajes que, recordemos, son humanos. La mirada de Salatic es por lo general muy cínica y antepone el estado de las cosas y su introducción en la diégesis al valor humano; el sentido de sus decisiones lastra por completo el valor de un relato que sintetiza las consecuencias del capitalismo más despiadado para hasta cuatro generaciones distintas. Se podría decir que You Have the Night no alcanza el resultado esperado por la escasa habilidad y la falta de sutiliza con las que trata de asemejar esta ficción a una realidad concreta. Guion y puesta en escena plantean y escenifican con obviedad el camino que toman unos personajes maltratados por el curso vital pero, sobre todo, por el cineasta.

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