Nocturna 2018: Crónica 2

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Monstruos, demonios y la “sosez” hecha película.

Si ayer empezábamos la jornada de Nocturna con una película llegada desde Brasil, hoy le ha tocado el turno al terror argentino con la proyección de Aterrados que ya se presentó en el Festival de Sitges. Con un comienzo extremádamente aterrador, haciendo gala de su título, la película de Demián Rugna se desarrolla en tres escenarios, tres casas, de una misma calle en dos de las cuales se ha producido una muerte muy relacionada con los sucesos que el inquilino de la tercera lleva sufriendo durante meses. La intervención de tres expertos en parapsicología, ayudados por el jefe de policía de la zona, tratará de explicar y solucionar los misteriosos sucesos que acontecen en el barrio.

Como decía, el arranque de Aterrados y el planteamiento de los incidentes que conforman la base del relato, pone el listón demasiado alto para una película que a medida que avanza va cayendo en demasiados agujeros de guion y decisiones narrativas incoherentes, amén de la inclusión de personajes, supuestamente imprescindibles para resolver la trama, que carecen de cualquier tipo de empaque para una historia que podría haber dado mucho más de sí y convertirse en un referente del género. Aún con un hilo argumental que se va desinflando por momentos, la película de Rugna tiene escenas memorables y a nivel formal sabe conjugar los elementos de terror para, al menos, no dejar que caiga en el aburrimiento.

The invocation of Enver Simaku

Tras el mejor corto que hemos visto en lo que llevamos de festival, La guarida de Iago de Soto que en tan solo 14 minutos es capaz de aterrorizar más con el drama humano que presenta, y con un elenco formidable, que cualquier historia de monstruos o asesinos en serie que tengamos la ocasión de ver, llegaba el turno de la también española The invocation of Enver Simaku. La película de Marco LLedó Escartín se sitúa inicialmente en la Albania que sufrió los incidentes de 1997 por los cuales el pueblo se levantó contra el gobierno y por la estafa masiva que sufrió a manos de un sistema financiero piramidal avalado por el mismo, y que causó el derrocamiento del partido Democrático de Albania. Paralelamente a los disturbios sociales, en un pequeño pueblo se desata también una histeria colectiva que lleva al asesinato de la esposa del protagonista de la película.

18 años después de aquello, Julien vuelve a Albania para encontrar respuestas a la muerte de su mujer tratando de investigar sobre quién fue el asesino y los motivos que le llevaron a hacerlo. Lledó transforma la investigación de Julien en el rodaje de un documental a manos de éste, en el que se van incluyendo los testimonios de las personas e instituciones implicadas en los hechos y en el que los mismos expedientes del caso le van llevando por el camino de las tradiciones y las leyendas sobrenaturales del país. Quizá el mayor defecto de The invocation of Enver Simaku sea la excesiva cantidad de testimonios y verborrea con la que el trabajo de Julien se va alimentando, y, sobre todo, los golpes de sonido – susto fácil – que se dan cita a lo largo del film, dejando de lado el aspecto más interesante de la historia: la crítica a la superstición generalizada y la asociación de ésta con los conflictos políticos del país y el derrumbamiento del régimen comunista.

Why hide?

Esperábamos risas con Why hide? ¿Por qué? Quizá porque la etiqueta “comedia de terror” se inserta demasiado fácilmente en las fichas de las películas de terror con grupos de amigos disfuncionales, o porque llenarla de tópicos de humor rancio (el gay “loca”, la lesbiana “marimacho”) o de chascarrillos referenciales británicos que fuera de la isla son difíciles de captar, la hagan merecedora de dicha etiqueta. El caso es que la única risa que nos sacó Why hide? llegó con una de las muertes más absurdas que se han visto en mucho tiempo. Por lo demás, la película de James Edward Cook de lo único que puede presumir es de crear una atmósfera malsana únicamente desde los exteriores de la casa en la que se encuentran los protagonistas. La reunión de seis amigos para celebrar la nochebuena en una casa rural cercana a un suceso traumático que tuvo lugar en la infancia de una de ellas, es el punto de partida para un slasher que trata de mezclar el terror psicológico con monstruos demoniacos y asesinos en serie sin que ninguno de estos subgéneros consiga funcionar. Una cinta olvidable y, peor aún, sosa, terroríficamente sosa.

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