Entrevistas: Belén Rueda

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“Soy mujer y con 50 años ¡Voy a seguir dando guerra!”.

– Entre la crítica y el público estás considerada “la dama del terror del cine español“. ¿Es una responsabilidad ostentar este título?

Belén Rueda: La verdad ahora que me lo empezáis a decir tanto, un poco. Hasta ahora he sentido responsabilidad sobre cada uno de los proyectos que me llegan, cuando trabajas en uno, no sabes lo que va a ocurrir después y estás centrado en el proyecto al cien por cien. No ves la totalidad como cuando estás promocionando la película. Casi te diría que en el rodaje ni sientes que es una película de género, pero en el caso de El pacto quedó claro desde el inicio por el código usado por David (Victori, el director), tiene una mirada muy personal.

– ¿Por qué te atraen tanto las películas de género?

B. R.: Lo que me gusta de las películas de género, como El Pacto que es un thriller de terror psicológico, es que de alguna manera aunque el terror no los produce algún fenómeno que está dentro de la cabeza de un personaje sí que hay situaciones que sienten muy de verdad y comunes al espectador. El permitirse determinadas licencias durante la historia puede desviar la atención del espectador, pero David ha conseguido que estés conectado totalmente durante todo el metraje.

– Suele ser difícil mantener al espectador pegado a la pantalla y sorprenderlo con este tipo de historias…

B. R.: Y David lo consigue. Para empezar, el título es contundente. Te preguntas cuál es ese pacto, pero incluso mi personaje, quien hace ese pacto para salvar a su hija, hasta la mitad de la película no sabe qué tiene que hacer ni las consecuencias de ello.

– ¿Aceptarías ese pacto con esas consecuencias?

B. R.: Al 99’9% de la población si le preguntas ¿Qué harías para salvar la vida de tu hijo/a? te responderá que cualquier cosa. No obstante, la segunda parte del pacto… que implica arrebatar la vida a otra persona para salvar la de quien quieres… Estamos hablando de la vida y es interesante el planteamiento de la película porque interpela al espectador para que juzgue las acciones de mi personaje.

– Muchas de tus películas comparten otra seña de identidad, son las primeras películas de directores debutantes: J. A. Bayona (El orfanato), Oskar Santos (El mal ajeno), Oriol Paulo (El cuerpo), Hatem Khraiche (Órbita 9) y ahora David Victori. ¿Cómo es trabajar con ellos?

B. R.: Es una aventura, aunque todos los proyectos lo son. Una ópera prima es una aventura que se vive con mucha ilusión, porque no es nada fácil sacar adelante tu primer largometraje y todos estos directores debutantes tienen el mismo denominador común: cumplir de una vez por todas su sueño. Esto se nota en el ambiente, todos llegan al rodaje con alguien de confianza que les ha acompañado durante todo el proceso. Con David Victori también ha sido así y se ha rodeado de un gran equipo técnico de confianza. Por otro lado, he trabajado con muchos otros directores y los que aman el oficio, mantienen la ilusión en todos sus proyectos aunque ya no sea esa primeriza del debut.

El pacto

– Eres una de las reinas de la taquilla del cine español. ¿Ha sido una carrera de fondo repleta de obstáculos?

B. R.: Que nadie lo dude. Lista de obstáculos rápida: primero, era actriz de televisión y en aquella época era casi imposible saltar de la televisión al cine, éramos como actores de clase B, ahora está todo más integrado; segundo, empecé tarde en el cine con cuarenta años; y tercero, soy mujer, ahora ya con más de cincuenta años. Todos estos elementos parecen indicarte que es momento de irte a tu casa y dejarlo estar, pero no lo van a conseguir. ¡Ahí voy a seguir dando guerra!

– Dos de estos obstáculos se correlacionan con las reivindicaciones del movimiento #MeToo y la mayor visibilidad de la mujer en la industria. ¿Cómo estás viviendo esta corriente y qué debería cambiar para conquistar las reivindicaciones?

B. R.: La clave de todo esto es que lo que se está reivindicando sea de forma natural. Es primordial la educación. Tengo dos hijas mayores y tienen incorporados determinados comportamientos y formas de hablar en las que ya no hay distinciones. A su vez les advierto que no bajen la guardia, porque a veces si has dado diez pasos adelante, luego das dos hacia atrás. Ha sido necesario todo lo que se ha hecho hasta ahora y ha sido gracias a mujeres que han tenido mucho coraje. Ahora se puede hablar libremente de todos estos temas pero, hasta llegar a este momento actual, muchas mujeres han sufrido e incluso lo han pagado con su vida por reivindicar nuestros derechos. Todas las mujeres, que ahora estamos en una posición privilegiada, se lo agradecemos. No obstante, ahora hay un factor diferente respecto a otros momentos de la Historia, porque, ahora sí, el movimiento no se va a enfriar por mucho que algunos quieran que pase como otras veces; esta vez habrá cambios y deben producirse. Serán beneficiosos para todos, no solo para las mujeres.

– En tu filmografía figuran muchos directores, pero no son todos, obviamente. ¿Con cuál te gustaría trabajar y no lo has tenido oportunidad?

B. R.: ¡Habría infinitos! Soy un poco miedosa, pero nunca me para en mis nuevos retos. Siempre que voy a trabajar con alguien a quien admiro me entra auténtico pavor y ganas de decir que no lo acepto. Me parece fascinante sobreponerme a mi propio temor. Lo que sí me gustaría es repetir con algún director con los que sí he trabajado, no he repetido con ninguno de ellos.

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