Críticas: Alpha

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La nobleza de un can.

El hombre, en sus distintas facetas de expresión artística, suele reflexionar sobre su legado y echar la vista atrás para rememorar y engrandecer su rumbo como especie. Y pocas eras de nuestra historia seducen más al hombre del ahora como los días prehistóricos del hombre cavernícola, de la que aún permanecen muchas incógnitas sin respuesta. Al hombre pretérito retorna cada cierto tiempo el cine, y más excepcionalmente el cine de los grandes estudios. No es un tema común, por lo arriesgado que supone dirigir al gran público una película carente de diálogos o lenguajes entendibles, pero aún así se abren paso. Es el caso de la última producción de Sony Pictures, Alpha, dirigida por uno de los Hermanos Hugues, Albert. Un vehículo para el lucimiento de Kodi Smith-McPhee que retrata a estos primeros cazadores con un espectacular despliegue de poderío visual.

Un filme que desembarca sin que nada sepamos de él, pero que por sus características es toda una oleada de aire fresco en nuestra cartelera estival. Aire fresco como el de las gélidas tierras de su diégesis, fresco como el aire acondicionado de la confortable sala de visionados de Sony en la que nos sumergimos para contemplar el primer encuentro amistoso entre el hombre y el lobo. El público encontrará muchos motivos para disfrutar de un filme atractivo e interesante, aunque no notable ni particularmente enriquecedor. Una película que recurre al imaginario cavernario cinéfilo pero quedando en la superficie de lo que sus recursos le ofrece.

En la Europa del Paleolítico superior, hace 20.000 años, una pequeña tribu que vive en un vasto y hostil territorio agreste, se enfrenta una vez al año a la caza del bisonte, empresa para la cual necesitan a sus mejores guerreros. El líder Tau lleva por vez primera a su hijo Keda al largo viaje antes de que llegue el invierno. Tras unos desafortunados sucesos, Keda tendrá que probarse a sí mismo como un héroe, sobreviviendo a las amenazas de la estepa con la sola compañía de Alpha, primer lobo jamás adiestrado por el hombre. Un relato de supervivencia, una siempre eficaz historia de un hombre contra los elementos y la naturaleza. Mismamente, una lenta y enternecedora descripción de una amistad poderosa, de la forja de una alianza. Un filme sin duda épico, y grandioso en su escala. Sus paisajes son filmados en toda su majestuosidad, y las amenazas se sienten amenazantes, en especial el atenazante frío.

El universo retratado se siente real, y sus personajes seres con entidad. Y más entidad tiene, frente a todos, el cánido, que establece una entrañable relación con McPhee (única estrella del reparto) que es el punto álgido del filme. En el apartado de la acción es un largometraje que impresiona, abriendo con una secuencia excelente. Y si hay algo que reconocerle al filme es que logra elevarse por encima de la media de tantos blockbusters tontos, rutinarios y perezosos. Además de números, aquí también encontramos sentimientos.

Si bien es cierto que es interesante, es poco ambiciosa, y un tanto simple en el plano narrativo. No enriquece la iconografía cavernícola, y deja desdibujados al resto de personajes de la aldea. Empezar una película con su mejor escena hace un flaco favor al resto del desarrollo argumental. Y tras un inicio potente y tenso, el filme abandona esa dirección para sumergirse en un sentimentalismo lobuno que hace equilibrios en el alambre de la ñoñería. El devenir argumental es simple, carece de sorpresas, y no nos permite vislumbrar nada nuevo que no supiéramos del Paleolítico. Y aún teniendo las imágenes una gran escala, la abundancia de efectos visuales tanto en los animales como en los paisajes como en los fondos impide, al menos a un servidor, una inmersión completa en la diégesis. Es simpática y emotiva, pero en el plano expresivo y comunicativo se queda a medio camino, concluyendo no cómo un excepcional filme de cavernas, sino uno que no supera a los mejores parientes con los que compararla.

Alpha ofrece una experiencia rica e intensa, y una película diferente en su estilo, sencillez y ambiciones. A su vez, una película que es una pequeña oportunidad perdida, siendo incapaz de ser realmente memorable.

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