Entrevistas: Pau Durà

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Pau Durà: “Es una película en semitono, de pocos instrumentos, tanto de personajes como de palabras”.

Tras dos décadas con una prolífica carrera como actor en televisión y cine, el alicantino Pau Durà estrena este viernes su primera película como director, Formentera Lady.

– Tras cuatro cortometrajes, ¿por qué decidiste que Formentera Lady era la historia idónea para tu primer largo?

Pau Durà: Esta historia me surgió de dentro cuando estaba a punto de afrontar la paternidad en el verano de 2009 durante unas vacaciones en Formentera. Esperábamos mellizos: ¡se nos avecinaba un cambio muy gordo! Empecé a fabular sobre el posible conflicto entre la libertad, la tranquilidad de esas últimas vacaciones sin niños; y la responsabilidad más grande que puede afrontar una persona al traer un hijo al mundo y cuidarlo. Al estar en Formentera, lo primero en que pensé fue en el mundo del hipismo que es el paradigma de la libertad y elaboré pensamientos alrededor de qué le ocurriría a un tipo como yo en esas circunstancias y entorno. Al ir escribiendo el guion me planteé que quizás era más interesante el concepto de la segunda oportunidad. Así pues, el protagonista es un hippie como yo, pero mucho más mayor, que, en su momento, se perdió la paternidad y ahora al cabo de muchos años tiene la oportunidad de hacerlo con su nieto.

– Quería preguntarte si el personaje de Samuel estaba inspirado en alguien de tu entorno o infancia, pero ahora observo que es fruto de tus propios temores. ¿Un ejercicio de exorcismo ante la paternidad?

P. D.: Sí, la principal fuente de inspiración soy yo mismo. Por edad, no sería, pero hablo de la paternidad y el paso del tiempo. Escribí la película en una época de cambios y crisis conmigo mismo, la podríamos englobar en la popularmente conocida “crisis de los 40”. Es un momento de cambio profundo en la madurez. Si bien es cierto que Samuel es un protagonista de una generación anterior, ambos compartimos la misma esencia: la nostalgia.

– De hecho, la nostalgia podríamos decir que, más allá del drama familiar central, es el gran tema de Formentera Lady.

P. D.: Absolutamente. En el proceso de escritura recuperé una definición que leí en la adolescencia que acuñó Milan Kundera: El dolor por la imposibilidad de volver. Es una definición que ahora entiendo más, porque toda experiencia nutre tu personalidad. No sé si la nostalgia es un sentimiento positivo o negativo, pero el dolor está ahí y sufro, no por pensar “¡qué bien vivía antes!”, sino por la constatación de qué nos hacemos mayores y un día llegará la muerte. Esto es así y es común a todos los humanos. De todo esto habla la película a través de Samuel: su paraíso se quebró cuando su mujer e hija se fueron a vivir a Barcelona y lleva 30 años evitando este sentimiento de nostalgia.

Formentera Lady

– Y en esos 30 años, él poco a poco se va quedando más solo en la burbuja del supuesto paraíso. ¿Estaba condenado a sufrir el dolor?

P. D.: Sí, cada vez más solo. Con la llega del nieto y de la luz a su casa se le abren un mar de preguntas acerca de sí mismo y su hija. Abre un baúl de recuerdos y revisiona vídeos domésticos de su hija en sus primeros años que le despiertan el sentimiento de nostalgia. Empieza a sentir este dolor del que había huido y finalmente lo ayudará a encontrar la paz, porque es necesario para él. Es una especie de viaje iniciático.

– Pese a tratar temas espinosos en las relaciones familiares, el filme tiene un tono muy ligero. También se centra mucho en la relación de un niño con su abuelo, un tipo de historias que suelen derivar a lo sensiblero. Con Formentera Lady no has caído en ello, ¿cómo lo lograste al escribir el guion y plasmarlo en imágenes?

P. D.: Estaba previsto en la forma de la película evitar caer en ello. Es una película poco hablada, quería que tampoco hubiese casi música, solo la que Samuel toca, aunque luego hemos incluido algunos temas que han ayudado a vestir más el empaque. Con todo esto ya huimos del melodrama y del cine más convencional de sentimientos. Me gusta definir Formentera Lady como una película en semitono, de pocos instrumentos, tanto de personajes como de palabras. Como leí una vez a Marco Ferreri, con un guion no deberías ser capaz de entender la película, porque lo primordial es la imagen, lo qué muestras y cómo lo muestras. La aportación de los actores también ha sido capital en ello, como por ejemplo José Sacristán mostrando las distintas capas de Samuel desde la empatía a lo arisco.

– Hablando de los actores: primera película y un plantel de protagonistas con algunos de los actores españoles más respetados o taquilleros del cine actual (José Sacristán, Nora Navas, Jordi Sànchez, etc.) y también un joven debutante (Sandro Ballesteros). ¿Cómo fue trabajar con todos ellos?

P. D.: Me he rodeado de amigos. Amigos y adecuados para cada papel, claro. Ferran Rañé, Mireia Ros, Juli Mira… envolverte de gente conocida te tranquiliza mucho de cara al rodaje. Todo es mucho más fácil. Por otro lado, Sandro fue todo un descubrimiento, porque es difícil encontrar a un niño que sepa actuar tan bien. Se trata de dejar las cosas sencillas para que él se encuentre cómodo, aunque Sandro ya tiene una técnica y una madurez que le permite estar delante la cámara seguro y tranquilo. Al final a Sandro le pedía que jugara con el personaje del mismo modo que se lo pido a Sacristán o a Sànchez.

Formentera Lady

– ¿Fue difícil, teniendo en cuenta la situación de la industria del cine español, levantar una película tan pequeña siendo además una ópera prima?

P. D.: Menos de lo esperado, seguramente por contar con José Sacristán como cabeza de cartel. Nos escucharon en muchas oficinas, pero no ha sido nada fácil de todos modos: hemos ido consiguiendo el presupuesto con un poquito de varias instituciones (Baleares, Catalunya, Valencia, Madrid) y televisiones (TV3, TVE).

– ¿Tampoco fue un rodaje de mucha envergadura, verdad?

P. D.: Al contrario, fueron solamente cinco semanas. Ahora bien, para mi próximo proyecto sí tendré retos mucho más grandes. Estoy preparando una road movie desde la Albufera de València hasta el Mar Negro en Rumanía. Será una coproducción europea y, a partir de una aventura de dos hombres mayores, hablaré de los temas que preocupan en Europa como la migración.

– Samuel es el típico hippie de los años 70, un movimiento que ahora está prácticamente desaparecido. ¿La juventud de hoy en día está adormecida?

P. D.: No, porque hay movimientos reivindicativos encabezados por gente joven, que ya me pillan lejos, pero están logrando cosas y plantear debates sociales. El hipismo me interesa mucho por el pacifismo y el peace&love, un sentimiento que todavía comparto. No me pondría a ser activista de alguno de los movimientos actuales, aunque comparta muchos de ellos, pero en cambio sí me apetece, aunque pueda parecer individualista, ese punto de “dejarme tranquilo y solo” del hipismo. Vivimos inmersos en la maquinaria burguesa de este mundo y quizás estaría conforme con poco para vivir. La Formentera de invierno tiene mucho de ello, lo he descubierto al ir a rodar la película.

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