Críticas: 78/52. La escena que cambio el cine

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78/52, la escena que cambio el cine‘, placer cinéfilo.

Contadas películas gozan de una repercusión y un reconocimiento tan amplio como Psicosis de Alfred Hitchcock. Casi 60 años después de estreno, la película tiene un estatus irreprochable, a tan alto nivel que a nadie le extrañaría, ni le molestaría en absoluto, verla en listados de los mejores títulos de terror de la Historia del cine, de los mejores clásicos del Hollywood dorado, de las mejores obras del maestro del suspense o de los filmes con los finales más sorprendentes vistos jamás. Por citar solo cuatro de sus más obvias cualidades. El documentalista Alexandre O. Philippe parece sentir el mismo embelesamiento por la icónica película de Hitchcock y construye una oda a uno de los proyectos más personales del director de Rebeca. Concretamente aporta un minucioso estudio a la famosa escena del asesinato en la ducha.

78 planos, 52 cortes, un par de minutos y siete días de rodaje para una de las escenas más míticas y rememoradas del séptimo arte. 78/52, la escena que cambio el cine en su propio título se aventura a encumbrar la archiconocida secuencia y ponerla, en mayúsculas, en un punto y aparte de la evolución del medio cinematográfico. Razón no le falta a su director ante semejante atrevimiento a tenor de todo lo expuesto en los noventa minutos de metraje siguientes.

Los distintos testimonios diseccionan la escena y los cambios que introdujo y/o experimentó Hitchcock desde la óptica del punto de vista, el montaje, el uso de la violencia, la revolución de matar al cabeza de cartel (Janet Leigh) en el primer acto del film o la influencia posterior en el cine de terror u otros cineastas como el homenaje que ingenió Martin Scorsese en Toro salvaje: uno de los combates pugilísticos está rodado y montado exactamente igual.

Con todo, el documental no propone nada en el género que no hayamos visto con anterioridad en filmes parecidos centrados en una película o un cineasta. No obstante, para un cinéfilo siempre es un gozo encontrarse con un trabajo tan sencillo como evocador y tan poco ambicioso como repleto de ideas y curiosidades para seguir alimentando el amor por el cine. El mismo manifiestan los participantes de este ensayo desde nombres destacados de la industria (Peter Bogdanovich, Danny Elfman) hasta algunos de los nombres más importantes del terror contemporáneo (Eli Roth, Leigh Whannell, Karyn Kusama, Daniel Noah, Justin Benson). Quizás el heterogéneo grupo deje la sensación de ser una selección planteada sin ningún criterio (¿por qué éstos y no otros?), pero también es cierto que todos arrojan luz sobre la relevancia de la escena del asesinato.

Ahora bien, lo verdaderamente importante en 78/52, la escena que cambio el cine es su valor incunable para observar las tres funciones del arte: definir la sociedad de su tiempo, mostrar las inquietudes de su autor e influir en las obras futuras. Psicosis, como se narra en el documental, cristalizaba los cambios que se estaban germinando en la sociedad USA de los años 60 y la violencia que irrumpía en la calle (hasta el punto de ver al presidente asesinado). La película, a su vez, es uno de los proyectos más personales de Alfred Hitchcock, le costó encontrar producción, pero cerró su trilogía de obras maestras (tras Vértigo y Con la muerte en los talones) con un filme que puede exponer las constantes en su filmografía y cómo todas ellas llegan al cenit creativo. Por último, la ristra de testimonios son la clara muestra de la capital influencia de Psicosis en su propia obra o, como mínimo, es destacado como uno de los títulos más resaltables de su formación cinematográfica.

78/52, la escena que cambio el cine quizás no desvele ninguna novedad, pero este monumento erigido por Alexandre O. Philippe en torno a Psicosis con todo tipo de calificativos es un regalo para cualquier cinéfilo.

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