Entrevistas: Andrew Haigh

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Andrew Haigh (‘Lean on Pete’): “Resulta más fácil estar solo, porque abrirse emocionalmente puede resultar aterrador por mucho que deseemos encontrar alguien que nos entienda”

El director británico ha presentado en el último D’A Film Fest de Barcelona su nuevo drama, una coming of age y road movie centrada en el proceso de duelo de un joven adolescente.

Con Lean on Pete has viajado a Estados Unidos, pero sin perder tu sello artístico. ¿Ha sido difícil mantener tu esencia y primar lo íntimo?

No creo que sea una película americana, es mi visión de la historia y, como en las anteriores, es desde un punto de vista muy íntimo. Me encanta la idea de rodar en otros países, poder tener distintas visiones de las historias y entender otros ambientes a través de la propia obra. Es lo divertido de hacer cine.

No es usual encontrarse un drama de estas características con trazos de la road movie o el western, dos géneros muy americanos, por cierto. ¿Tuviste alguna referencia?

¡Es verdad! Estos factores ya me llamaron la atención en la novela de Willy Vlautin que al leerla me pareció que incluía muchos géneros: drama familiar, coming of age adolescente, road movie e incluso relación con animales. Era un reto desde luego manejar tantos géneros, pero era un reto fascinante. Me parece mucho más realista no limitarse a un solo género. En cuanto a las referencias, las tuve, pero intento no pensar demasiado en el cine que me gusta para que no estar pendiente de ello durante el proceso creativo. Ahora bien, por ejemplo, me apasiona el cine americano de los 70, como Mi vida es mi vida de Bob Rafelson o las películas de Wim Wenders rodadas en Estados Unidos. Las tuve presentes preparando Lean on Pete, pero siempre intenté desprenderme de ellas porque quería crear algo mío.

A menudo, al cine le resulta difícil reflejar la adolescencia con naturalidad. ¿Cómo trabajaste el personaje de Charley para que resultara creíble?

Es muy interesante abordar la adolescencia desde una situación atípica como el hecho de tener que superar el duelo de la muerte del padre y quedarse solo. Normalmente, la crisis de la adolescencia es tener dudas sobre con quién acostarse o qué estudiar, pero Charley no tiene ni comida. Lo importante es que Charley quiere llegar a un sitio donde tenga seguridad, arrastra muchos traumas y deambula de un lado a otro sin ni siquiera poder empezar a entenderse a sí mismo.

Y es una lucha constante por intentar encontrar ese lugar, incluso el espectador sufre por su futuro cuando realiza un acto desesperado…

Charley llega un punto en el que está harto de todo, ya no puede más y el público reacciona sufriendo en esa escena de violencia. Luego Charley deberá enfrentarse a lo que ha hecho y lo trágico es que las circunstancias lo empujan a hacerlo. La emoción es compleja, como espectador probablemente no compartirás en absoluto lo que hace, pero sí entenderás porqué lo hace.

Lean on Pete

La historia de Lean on Pete podría tener muchas más etapas en esa travesía, ¿cuándo supiste que el viaje de Charley debía llegar a su fin?

Charley debía parar cuando ya sentía que podía permitir que alguien le cuidara. A toda la gente que va conociendo en su camino ni los toca ni se abre emocionalmente a ellos. Ni con su padre lo hacía. Finalmente, él busca protección y puede abrirse a los demás. Será el principio de algo mejor, aunque no sea perfecto.

Charley liga su futuro al de un caballo de carreras condenado a morir pronto. ¿Es una relación simbiótica entre ambos en el dolor?

Sí, la relación entre ambos me atrajo desde que la leí: Charley solo quiere cuidarle y darle cariño, igual que él desea que alguien haga eso por él. Los dos son dos almas abandonadas. La historia no trata tanto de la relación entre un caballo y un niño, sino del abandono mutuo.

Y sin lo lacrimógeno de este tipo de historias. ¿Cómo evitaste caer en ello?

Sí, era consciente del peligro que conllevaba abordar este relato, tuve siempre claro que no quería una película sentimental. Lean on Pete, desde el inicio, no es la tradicional historia de niño que se enamora de un caballo, es más bien la necesidad de Charley de encontrar apoyo en alguien. Él cada vez apaga más sus emociones para sobrevivir y cuando da rienda suelta a sus sentimientos es al final, cuando ya se encuentra seguro.

Justamente, la emoción llega en ese desenlace, pero de un modo fluido, sin artificios sentimentales alrededor. Es de agradecer encontrarse con relatos que emocionan desde lo mínimo.

Gracias por el cumplido (ríe). Quiero que el espectador esté siempre con el personaje, que pueda conocerlo lo mejor posible antes de que puedas sentir su dolor. Si ves a un extraño llorar, no tiene ningún efecto, pero si ves a alguien de tu familia, sí lo tiene. Esto es lo que lentamente en el desarrollo del film pretendo conseguir, que el espectador entre en la historia, se acerque cada vez más al personaje, mantenga el nivel de emoción y explote con él al final.

Tanto en Weekend, como en 45 años y ahora Lean on Pete, los protagonistas están en un período de soledad sin saber hacia dónde reconducir su vida. ¿Ha sido casualidad la confluencia de las historias?

Desde luego es lo que me interesa explorar en los personajes. Más que ellos estén en la soledad es que están solos emocionalmente. Son términos parecidos, pero la soledad contigo mismo es algo fundamental en nuestras vidas, sobre todo, si has tenido una vida difícil e intentas navegar y encontrar tu sitio en el mundo. Dedicamos mucho tiempo a intentar no sentirnos solos, trabajando o manteniendo relaciones de amistad, pero estar solos es nuestra posición central. A veces, es más fácil estar solo, porque abrirse a alguien puede resultar aterrador por mucho que deseemos encontrar alguien que nos entienda.

Uno de los grandes retos de la película sería encontrar al actor protagonista. Charlie Plummer está magnífico y es un gran descubrimiento. ¿Cómo fue trabajar con un casi recién llegado?

¡Fue asombroso! Es muy talentoso y entregado a sus dieciséis años, su trabajo era algo realmente difícil porque aparece en cada fotograma de la película. Siempre estaba preparado, predispuesto e intentaba buscar lo más interesante en cada escena para que empujara la historia. Además, Charlie tiene un rostro muy interesante y no entrega todo de golpe, va sacando poco a poco las emociones.

Tus películas cada vez han tenido mayor proyección internacional y han sido seleccionadas en los festivales más importantes (45 años en Berlín, Lean on Pete en Venecia). ¿Sientes más presión que al inicio de tu carrera?

¡Sí, mucha! Es imposible no sentirla, porque cuanto más trabajas, más esperan de tu obra. Cuando estrené Weekend nadie me conocía y fue genial crear la película, ahora tengo mucha más presión. Eso sí, quiero continuar haciendo películas difíciles, con nuevos retos y explorar nuevos camino. Intento no pensar demasiado en la presión, pero me viene por mí mismo ya que soy muy autocrítico. Quiero tener una larga carrera como cineasta y me parece difícil porque el público se aburre de los directores, les cuesta encontrar producción y terminan por venderse y hacer películas comerciales. Intento navegar en este contexto y rodar las películas que deseo hacer.

También has hecho Looking, una serie para HBO. ¿Tuviste la misma libertad creativa que en tus películas?

En las series de televisión hay más presiones para que lleguen a un público mucho más amplio, pero, en realidad, ocurre lo mismo con las producciones de gran presupuesto en el cine. Prefiero tener un presupuesto bajo y poder expresarme mejor, aunque es difícil encontrar la financiación y también conseguir que los espectadores vayan al cine a ver este tipo de películas.

¿Cuándo y por qué decidiste tener una carrera como cineasta?

Desde joven pensaba que me encantaría trabajar como director de cine, pero lo veía muy lejano, no nací en un ambiente artístico. Al cabo de unos años, decidí intentarlo, aunque me llevó largo tiempo desarrollar la seguridad para enfrentarme a un largometraje. Fui ganando confianza en mí mismo dirigiendo cortos y preparándome para poder plasmar de la mejor forma posible mi forma de ver el mundo.

Entrevista de Alain Garrido para MySofa.

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