Festival de San Sebastián 2017: Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Missouri y En realidad, nunca estuviste aquí

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Convincentes o decepcionantes, pero siempre Perlas.

Hoy empiezo por uno de los peliculones que podemos disfrutar en la sección Perlas, Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Missouri (Three billboards outside Ebbing Missouri) del realizador Martin McDonagh. La cinta venía de ganar el premio del público a mejor película en el Festival de Toronto (aquí en Donosti, de momento, encabeza las votaciones del público) y el premio a mejor guion en el Festival de Venecia. El guion es del propio McDonagh y os aseguro que es una auténtica maravilla, con unos diálogos ágiles, incisivos e irreverentes que seguro os van a encantar. Además, sabe ir compensando los momentos cómicos que te arrancan ataques de risa, con los golpes directos a la mandíbula que te dejan en el sitio. Todo esto ya estaba presente en su anterior cinta, Siete Psicópatas (Seven Psychopaths, 2012) y aquí su estilo todavía está más depurado.

Los hechos transcurren en Ebbing, un pequeño pueblo de Missouri donde todos se conocen. Mildred Hayes es una madre cuya hija fue asesinada y tras ocho meses sin tener pistas sobre su asesino, decide poner unos anuncios en unas vallas publicitarias situadas en una carretera del pueblo, apenas transitada, para provocar una reacción del sheriff y así reactivar la investigación. Estos anuncios son el detonante para que aflore lo mejor y lo peor de todos y cada uno de los personajes que pueblan la cinta.

Cada uno tiene sus propios problemas. Empezando por Mildred, que obviamente no supera la muerte de su hija, pasando por el propio sheriff, continuando con Dixon, la mano derecha del sheriff, el ex marido de Mildred, el hijo de esta, y todos y cada uno de los personajes. Sus problemas y conflictos son diferentes pero todos tienen en común que están heridos, rotos. La evolución de todos a lo largo de la historia va desde la ira más profunda, lo que les hace cometer actos de lo más descabellado, a la venganza y el perdón, pasando por toda una serie de situaciones de lo más variopintas. Además, tienen la virtud de que empatices con todos ellos sin importar lo brutal de algunos de sus actos, tú estás con ellos.

Es una comedia negrísima en unos momentos e ingenua otros. Una historia en la que Frances McDormand brilla por encima de todas las cosas, y eso que todo el reparto está espectacular. Cuenta con actores y actrices como Woody Harrelson, Sam Rockwell, Peter Dinklage, Abbie Cornish, Lucas Hedges y Caleb Landry Jones. Pero lo de la McDormand no es de este mundo, en serio. Además, la banda sonora y la cuidada estética de la película hacen que el conjunto resulte gozoso de verdad. En cuanto podáis, corred a verla.

En realidad, nunca estuviste aquí

Y de una Perla a otra Perla, pero en esta ocasión a mí no me ha convencido. Se trata de En realidad, nunca estuviste aquí (You were never really here) de la directora Lynne Ramsay. Ramsay hizo un gran trabajo en Tenemos que hablar de Kevin (We need to talk about Kevin, 2011) pero en su último film no he conseguido engancharme a su propuesta.

La cinta fue premiada en Cannes con el premio a mejor guion y al mejor actor (Joaquin Phoenix). El guion es de la propia Lynne Ramsay y está basado en la novela homónima de Jonathan Ames. A mí no me ha gustado ni lo uno ni lo otro y ahora me explico.

La historia gira en torno al secuestro de una pre adolescente, hija de un político, que contrata a un veterano de guerra, dedicado a rescatar a jóvenes, para que recupere a su retoño. Esto desata una espiral de violencia y una trama del lado oscuro del poder.

El protagonista absoluto es Joaquin Phoenix, que encarna al veterano de guerra que debe devolver a la joven a los brazos de su padre, que de tan oscuro y torturado, se pasa de frenada y no consigue provocarme ninguna emoción. No me parece ni bueno ni malo, ni le entiendo ni le dejo de entender, y, lo peor de todo, es que después de 20 minutos de película ya me da igual. Hace que pierda el interés.

Exactamente lo mismo me sucede con la historia. Al principio resulta atrayente pero cuando Ramsey empieza con los fuegos de artificio, tengo la sensación de que voy a naufragar en un montón de efectos de sonido y piruetas formales que dejan de tener sentido. Vaya por delante, que me gustan las películas formalmente distintas y que las suelo disfrutar bastante, pero en este caso creo que la directora no da con la tecla correcta, y como su personaje, se pasa de frenada sin encontrar el equilibrio entre una historia que me interese y una forma distinta de contarla.

A mí me ha dejado fría pero también os digo que el que consiga entrar en la propuesta de Ramsey, seguramente la adorará. Así es el cine.

 

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