Festival de San Sebastián 2017: Horizontes Latinos

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Analizamos Horizontes Latinos.

La actriz Paulina García protagoniza La novia del desierto, una película liviana, divertida y luminosa acerca de la transición de una mujer en sus 50 hacia una nueva vida tras el despido de la casa en la que trabajaba.

Las directoras Cecilia Atán y Valeria Pivato querían contar la historia de una de tantas ‘‘nanas’’, empleadas del hogar que conviven con una familia y dedican su tiempo a los cuidados de la casa y los hijos, una figura muy extendida por toda Latinoamérica. Mujeres que a pesar de sentirse un miembro más de esa familia, cumplen una mera función auxiliar y en cualquier momento pueden dejar de ser necesarias. Este es precisamente el punto de partida de La novia del desierto. Después de 30 años viviendo con una familia, prescinden de ella y esta nana tiene que emprender un viaje de 1.000 km hacia una nueva casa donde instalarse y comenzar su nuevo empleo. A partir de una circunstancia profundamente trágica, la protagonista emprende un viaje por el desierto chileno y, como en toda road movie, lo importante no es el destino, sino el trayecto.

Teresa, en su espera al autobús, deja olvidado parte de su equipaje en un probador de ropa de un puesto ambulante. En su afán por recuperar el bolso se reencuentra con el dueño del puesto: Gringo, quien se ofrece a ayudarle. Teresa se ve de pronto enredada en un segundo viaje: una aventura en caravana con un desconocido en busca de su bolsa. La historia sufre un giro inesperado que no sólo sorprende a la protagonista, sino también del espectador. En las idas y venidas en la caravana y en las distintas paradas del recorrido se establece una bella relación entre dos personas: Gringo y Teresa. La película torna en una comedia romántica, llena de humor, de tono optimista y buenrollero. La novia del desierto tiene muchos puntos en común con Gloria, dirigida por Sebastián Lelio y también protagonizada por Paulina García. Entre otros muchos: el uso del humor, el tono y el amor y el sexo como vehículo para la liberación de mujeres enclaustradas en un pasado limitante.

La luminosidad del desierto, de los espacios abiertos, de la vida nómada, contrasta con flashbacks que rememora Teresa de su vida anterior: del día a día entre cuatro paredes, de su habitación en aquella casa, y en general, de aquella familia y en especial aquel niño a quienes entregó su tiempo y su amor. Tras su despido y sus experiencias en el desierto Teresa deja de ser una mujer clausurada, abandona su rol de ama de casa y madre, y afronta su futuro con un horizonte de miras más rico que el de su anterior vida.

La familia

La familia nos transporta a un barrio marginal de Caracas en el que los niños juegan a ser adultos. El protagonista es un niño de 9 años al que le encanta jugar a matar, colecciona balas que encuentra por la calle, e incluso por la noches va a la discoteca a beber alcohol y bailar sensualmente con las niñas. Él y todos los niños del barrio se han educado en la fuerza física y en un tipo de masculinidad voraz y vengativa. El día en que el pequeño ataca y deja herido a otro niño, padre e hijo han de huir hacia el centro de la ciudad. Esta decisión responde a la voluntad de cortar por lo sano la relación con el barrio –en la película se reitera la idea de este espacio como un espacio perpetuador de violencia y crimen – y evitar además una posible venganza sobre su hijo.

Sin hogar, el padre no tiene más remedio que llevarse a su hijo al trabajo. La segunda parte de la película tiene lugar en una mansión en construcción en la que él trabaja de albañil. Padre e hijo trabajan duramente en la casa y de noche duermen en un colchón plastificado en el suelo de la lujosa vivienda. Gustavo Rondón consigue que en cada trama de la película se respire la presión que el entorno tiene sobre estos personajes. La huida hacia la ciudad no significa el fin de la fuerte presión sobre los personajes, sino la sustitución de esta hacia otro tipo de presiones: económicas, por tener que conseguir el dinero suficiente para vivir padre e hijo y sociales, por los juegos de poder derivados de pertenecer a una clase social pobre y marginal en un contexto de prosperidad económica como es la mansión. Es una película rodada cámara en mano, profundamente atmosférica y realista.

El guion es brillante por su frescura, por el ritmo de las tramas y diálogos concisos que hacen que nunca decaiga el interés por la historia. La familia habla del reencuentro entre dos miembros de una familia alejados entre sí por la adversidad en un contexto social de extrema dureza. El niño descubre en su padre un rol de masculinidad distinto al que conoció en el barrio. Su padre juega a otro tipo de supervivencia. El padre descubre en su hijo un ser ultra violento pero se ve esperanzado por su potencial. Su deseo es iniciar con él un proceso de reeducación en un contexto alejado a la crueldad de la ciudad.

La educación del rey

La educación del rey también pone el foco en el aprendizaje de la violencia por parte de las nuevas generaciones, pero con un enfoque opuesto. Situada en la Argentina contemporánea esta historia comienza cuando Reynaldo, alias ‘‘Rey’’ en su aparatosa huida tras un robo cae en el patio de una vivienda. En vez de llamar a la policía el padre de familia de esta casa le da una oportunidad a Rey y le acoge en su hogar hasta que repare los daños materiales que hizo en su vivienda. Se crea inmediatamente un vínculo tierno y sincero entre Rey y su mentor. Esta persona le enseña a usar las armas y le cuenta su experiencia como guardia de seguridad jubilado junto con varios trucos para desenvolverse en un contexto de tiros y armas.

En paralelo con esta vida apacible y hogareña Rey libra su propia batalla en las calles. Un grupo organizado le anda buscando por no haber completado la misión encomendada y por haber matado un hombre. La educación del rey es un thriller policíaco con códigos propios del género, mucha acción y disparos que en vez de ser una crítica a la violencia, la exalta y aplaude. También es el viaje iniciático de un adolescente que toma como modelo a este jubilado. Quizá el único punto reseñable es cómo la película descriminaliza al joven protagonista y le da una segunda oportunidad a la vez que pone en cuestión quién es el autor intelectual de un crimen sacando a la luz la corrupción en instituciones como el cuerpo de policía.

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