Festival de San Sebastián 2017: El autor y Handia

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Cine español del bueno en la tercera jornada del 65SSIFF.

Hoy me voy a centrar en la Sección Oficial, más que nada para resarcirme de lo poco que me había convencido hasta ahora. Además os hablaré de dos pelis españolas que están en competición y que espero que algo rasquen en cuanto a premios se refiere porque, hasta el momento es de lo mejorcito que hemos visto en esta sección.

El autor de Manuel Martín Cuenca es una comedia por momentos desternillante. Martín Cuenca ya es un viejo conocido del Festival. Presentó en la sección Zabaltegi su primera película, La flaqueza del bolchevique (2003) y compitió en la Sección Oficial con Malas Temporadas (2005) y con Caníbal (2013). Ésta, pues, es su tercera participación en Sección Oficial y ya sabéis lo que dicen: que a la tercera va la vencida.

Martín Cuenca sale de su zona de confort y nos presenta esta comedia con grandes momentos cómicos en los que las carcajadas casi no dejan oír los diálogos. He de reconocer que me ha sorprendido mucho ya que venía de hacer una película tan oscura como Caníbal y yo no veía nada claro el cambio tan grande de registro. Así pues, ha sido una sorpresa muy agradable. Como también fue una sorpresa cuando anunciaron que la banda sonora correría a cargo de José Luís Perales, que además ha compuesto e interpreta el tema principal de la película.

La historia está basada en la primera novela de Javier Cercas, El móvil, y su premisa es sencilla. Un aburrido abogado, Álvaro, que trabaja en una notaría, al que da vida Javier Gutiérrez (ojo a la posible concha de plata a mejor actor) sueña con convertirse en el escritor de un best seller. No obstante, la naturaleza no le ha dotado de la imaginación necesaria para tal menester y eso le pone las cosas muy difíciles. Asiste a un taller de escritura y el profesor, interpretado por Antonio de la Torre (que vuelve a regalarnos un gran personaje), le hace ver que las grandes novelas están delante de nosotros, en el día a día, en las pequeñas cosas cotidianas. Así es como Álvaro decide entrar en el mundo de la literatura, observando la realidad. ¿Y qué hay más real (y cercano) que las vida de tus propios vecinos?. La solución estaba, efectivamente, delante de sus narices y Álvaro empieza a espiar a todo el vecindario, al que no le falta de nada. Tenemos hasta a la portera que todo lo sabe y todo lo da por su oficio, interpretada por Adelfa Calvo y que también nos brinda varios momentazos de la cinta (ojito a su momento karaoke con un temazo de la Pantoja).

Álvaro espía a sus vecinos, bien grabando sus conversaciones con el teléfono móvil o bien enterándose de cuáles son sus aficiones para colarse en sus casas y hacer el seguimiento in situ. Cuando las cosas no salen como a él le gustarían ya se encarga él de ir poniendo chinitas, o pedruscos, según lo requiera la situación, en las vidas de los espiados para conseguir los giros que su novela necesita. Una locura obsesiva de lo más divertida.

Pero esta diversión encierra una crítica al vampirismo del proceso creador, a las obsesiones, al todo vale para conseguir nuestros fines, y también nos enseña que la realidad, como casi siempre, supera a la ficción. Es de destacar el gran trabajo que hace Martín Cuenca con sus actores, lo que es habitual en todas sus películas y una de sus señas de identidad. La historia se presta al lucimiento de los actores pero todos ellos han sabido darle ese puntito a sus personajes, que seguro que tendrá su recompensa.  Si el protagonista se convierte en el escritor que sueña es algo que tendréis que averiguar vosotros, como siempre os digo, pero esta vez será entre muchas risas y algunos momentos inolvidables.

Handia

La otra peli de la que quiero hablaros es Handia de Aitor Arregi y Jon Garano. Como os comenté en el repaso previo de esta sección, Jon Garano ya pasó por el Festival con Loreak (2014), en esa ocasión codirigida con Jose Mari Goenaga, que esta vez tan solo colabora en el guion, junto con los directores y Andoni de Carlos, pero sin realizar labores de dirección.

Handia es una maravillosa fábula sobre el gigante de Altzo, Miguel Joaquín Eleizegi, ambientada en el siglo XIX, cuya historia arranca con la Primera Guerra Carlista. La película está dividida en 5 capítulos a lo largo de los cuales se nos muestra el mundo cambiante en el que viven sus protagonistas, y como ese cambio es inevitable. Joaquín le dice a su hermano en un momento de la cinta que oye como sus huesos siguen creciendo y que le gustaría que ese crecimiento parara. Todos sabemos que eso no depende de la voluntad y que, al igual que contra los cambios, no se puede hacer nada al respecto. O te amoldas a ellos, o te pasan por encima.

En el inicio de la película vemos como uno de los hermanos, Martín, es reclutado para luchar en la Primera Guerra Carlista, y el otro Joaquín, se queda para cuidar del caserío con su padre. Debido a la maravillosa iluminación de las escenas nocturnas de la guerra viene a mi memoria el cuadro de Goya de “El 3 de mayo en Madrid”, también conocido como “Los fusilamientos”. Es de destacar el gran trabajo de fotografía de Javier Aguirre, que es capaz de crear unos ambientes increíbles a través de la iluminación. Nos deleita con unos interiores de luces cálidas que nos transportan a lo más íntimo de nuestros hogares y nos coloca inmediatamente en situación con las iluminaciones de las distintas ciudades y épocas por las que transita la película. Una maravilla, la verdad.

Como os decía, Martín se va a luchar y a su regreso al caserío familiar descubre que su hermano Joaquín se ha convertido en un gigante. Dada la falta de medios familiares, Martín decide emprender un viaje con su hermano para mostrarlo por distintos lugares de Europa: Bilbao, Madrid, Londres, París, Stonehenge (donde conoce a otros gigantes como él), Lisboa, o los pueblos más cercanos a la residencia de la familia. Este viaje fraterno nos va a conducir no solo por los cambios del mundo sino por los cambios en la relación entre los hermanos y los cambios personales de ambos. Asistimos a todo un abanico de emociones que van evolucionando a medida que pasa el tiempo, perfectamente captados por los directores de la cinta. Todo ello, acompañado por la maravillosa banda sonora de Pascal Gaigne.

Handia es un gran cuento, con una ambientación fantástica que nos propone un viaje tierno y entretenido.

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