Festival de Sevilla 2016: Crónica 1

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Uchenik13

Primera crónica desde el SEFF2016.

Hoy os voy a contar el “fervor religioso” que ha pasado por Sevilla, en cuanto a pelis se refiere, claro.

Arrancamos con The Student del ruso Kirill Serebrennikov. Todo empieza cuando un adolescente, Venya, se niega a asistir a sus clases de natación. ¿El motivo? Su religión se lo prohíbe. Venya es un católico ortodoxo que no ve con buenos ojos que sus compañeras vayan en bikini a las clases de natación. En realidad no ve con buenos ojos todo lo que se salga de su interpretación de las sagradas escrituras, a las que cita en todo momento y en cualquier ocasión. De hecho es capaz de mantener largas conversaciones contestando con citas de la Biblia. En este primer acercamiento al personaje, la cámara se le pega, le sigue, le agobia. Así se siente él, perseguido y agobiado por la falta de respeto de su instituto por lo que dice la Biblia. A medida que nos adentramos en su mundo y sus pensamientos, la cámara le va dejando espacio, deja que se desarrolle la acción y podemos ver la interacción con el resto de personajes.

Venya está obsesionado con hacer cumplir lo que dice la Biblia, tanto en su casa como en el instituto, y se cree el discípulo de Jesús en la tierra. Tanto es así que quiere curar a un compañero de clase que tiene una minusvalía y salvar a su madre del pecado en el que vive (su pecado es haberse divorciado del padre de Venya). Sin embargo, cuando quiere redimir a los demás y ayudarles es cuando nos muestra su lado más oscuro. Se aprovecha de los débiles, les ofende, los menosprecia. Venya no es ningún discípulo de Jesús en la tierra sino un simple ser humano aturdido y sin control, incapaz de razonar y pensar con claridad, lo que le impide hacer el bien que tanto desea.

Pero hay mucho más que todo esto. El director no se centra en contarnos el fanatismo de un chaval que dice que no vive para su fe, que va a morir por ella, y que alaba  a los mártires de la religión musulmana y se lamenta de que los católicos no sean tan “fervorosos”. Serebrennikov va más allá y nos enseña la otra cara de la moneda, a través de Elena, la profesora de bilogía de Venya. Elena, es la bestia de negra del muchacho dentro del instituto. Sus enfrentamientos son constantes en todas las materias que imparte Elena (educación sexual, la teoría de la evolución, el pensamiento científico y razonado…). El problema es que en su empeño por demostrarle lo erróneo de sus teorías al adolescente, se obsesiona tanto como él. Estudia la Biblia para detectar sus puntos débiles y poder vencer a Venya con sus propias armas. Se obsesiona tanto, que solo puede pensar en demostrarle que está equivocado por lo que toda su vida se resiente; tanto la personal como la profesional. Tenemos a dos personajes enfrentados y obsesionados. ¿Es más válida la obsesión de uno que de otro? ¿Es más criticable un personaje que el otro? ¿Cuál es la misión de los padres en todo esto? ¿Deben los centros educativos sustituir a los padres, cuando estos fallan como educadores? ¿Quién es el responsable de todas las situaciones que estos conflictos van a generar? ¿Qué papel debe jugar la religión en la educación, si es que debe jugar alguno?

Todo esto es The Student, y alguna cosa más que tendréis que descubrir vosotros. Y todas estas, y algunas más, son las preguntas que te asaltan mientras la ves y después de verla. Por ponerle un pero, deciros que en algunos momentos se hace un poco repetitiva en el planteamiento pero os aseguro que no es obstáculo para disfrutarla, y mucho.

Liberami

Liberami

En el otro lado de la balanza tenemos a Liberami de Federica de Giacomo. También con temática religiosa pero totalmente distinta tanto en planteamiento como en lo que provoca en el espectador.

En esta ocasión nos adentramos en el universo de las posesiones satánicas y los exorcismos dentro del seno de la Iglesia Católica. La directora italiana, que tardó 3 años en rodar la película, nos permite asistir a estos eventos (probablemente no sea la palabra adecuada pero no se me ocurre otra que defina lo que vemos) sin más pretensiones que mostrar lo que sucede. Ojo, que no es poca la pretensión, ya que en un tema como este es fácil caer bien en el excesivo fervor o bien en el mayor de lo ridículos, y de Giacomo no cae ni en lo uno, ni en lo otro. Ella filma lo que sucede y los afectados, familiares y religiosos, hacen lo que procede. El único peligro de esto es que ya sabemos que la gente delante de una cámara se viene un poquito arriba, pero esto es algo que no se puede controlar.

Estamos en Sicilia y el Padre Cataldo, es el párroco autorizado por la Iglesia para realizar los exorcismos en esa región. No os penséis que cualquier sacerdote puede realizar un exorcismo. De eso nada. Les forman específicamente para ello y tienen una autorización especial de la Iglesia. Pues ni os imagináis como tiene el Padre Cataldo la parroquia de gente poseída. De bote en bote. Vamos, que no da abasto con tanto exorcismo. Podemos ver desde una señora mayor, hasta una niña (esa es la que da un poco más de susto, que hasta pone los ojos en blanco y todo), pasando por un rapero, o un señor que se enzarza con otra poseída y se gritan en un idioma ininteligible.

Las posesiones no son muy espectaculares. No esperéis ver a gente con la cabeza girando y vomitando cosas verdes como una Regan cualquiera. No. Esto es mucho más serio. Cuando Satanás se te mete dentro, se te pone la voz grave y te da así como flojera. Y gimoteas. Gimoteas mucho. Y tus padres te rocían con agua bendita para que Satanás salga. Y le interpelan para que salga de ti. Y el Padre Cataldo le dice a Satanás que te abandone. Y cuando te abandona te advierte que te andes con ojo, que puede volver. Y vuelve en muchos casos. Y como estamos en pleno siglo XXI, si hace falta también te hace el exorcismo por teléfono. Con su móvil. Que él será exorcista pero muy moderno.

Y la gente ya no sabe qué pensar porque o estás poseída o estás loca. Es una cosa o la otra. No hay más explicación. Y como lo de estar loca ya lo han descartado los médicos, que te han hecho un montón de pruebas, solo te queda lo de la posesión. Y un párroco piensa que ya no estás poseída, pero el Padre Cataldo dice que de eso nada, que estás poseída y en grado máximo. Y otros piensan que en realidad no quieres liberarte de Satán porque si lo haces dejarías de ser el centro de atención. Y otros creen que es un personaje que interpretas, que no es el demonio. Y otros dicen que es una forma de autocastigo. Y otros que si no rezas lo suficiente, Satán te poseerá otra vez. Y…..yo, solo puedo recomendaros que veáis la peli y que flipéis tanto como yo he flipado.

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