San Sebastián 2016: Crónica 4

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Lady Macbeth

Revisitando clásicos en el 64SSIFF.

Hoy arrancamos el lío con una peli de Sección Oficial. El debut en el largo de William Oldroyd, director teatral y de óperas, que nos presenta en Donosti Lady Macbeth, en su premier europea, y que ya pudo verse en el Festival de Toronto. La película está basada en el libro de Nikolai Leskov, “Lady Macbeth de Mtsensk”, del que posteriormente Shostakovich hizo una ópera, con lo que las diferencias son notables con la obra teatral de Shakespeare. Aquí no hay reyes, reinas ni reinos sino hombres, mujeres y una casa y sus tierras, en la que se desarrolla toda la acción.

Katherine es una mujer casada con un hombre al que no ama. Más bien es el padre de este el que decide sobre el matrimonio, un ser bastante despreciable y que trata a sus semejantes con desdén y prepotencia, ya se trate de su nuera, la criada o su propio hijo. Y claro, ya conocéis el dicho: de tal palo, tal astilla. El marido de Katherine tampoco la ama, su único deseo es someterla, como su padre somete a todo el mundo, y esto tendrá como consecuencia que nuestra protagonista quiera desquitarse de alguna manera y aliviar esa inmensa soledad que siente. No encuentra consuelo en nada ni nadie (incluso su doncella le hace daño cuando le cepilla el pelo o la asea en el baño) hasta que conoce a Sebastian, el nuevo capataz de la finca.

Katherine cree que podrá encontrar en Sebastian lo que su marido no le da, y aprovechando un viaje que este y su padre realizan a Londres, da rienda suelta a su pasión. Cuando su suegro y su marido descubren su aventura con el capataz, tienen lugar una serie de acontecimientos que hacen que Katherine se trasforme en una mujer sin escrúpulos, intolerante, vengativa y violenta, capaz de todo por conservar lo que ella cree que es suyo; el amor de Sebastian. Amor que llega a resultar un tanto enfermizo y obsesivo. El problema es que cuando entra en esa escalada de violencia y obsesión, Sebastian no se siente cómodo y surgen nuevos conflictos, hasta que todo termina por estallar.

La historia es un círculo que termina como empezó pero con unas cuantas malas vivencias de por medio. Para ello, Oldroyd utiliza una puesta en escena sobria, que rompe en las situaciones de violencia, la fotografía está cuidada, las interpretaciones son correctas pero la película no me aporta nada. Todo resulta un poco insulso, sin fuerza. No hay nada reprochable ni nada destacable. Es una película de buena factura y bien interpretada de la que seguramente poco recordaré en unas semanas.

Sipo Phantasma

Sipo Phantasma

La otra peli de la que os quiero hablar hoy no tengo muy claro cómo abordarla. Cuando ves algo tan personal, hay un cierto miedo a interpretar, a no dar en el clavo, a no encontrar la clave, por así decirlo. Así que voy a hacer abstracción de todo eso, despojarme de ese “respeto”, y os contaré lo que ha ido pasando por mi cabeza mientras veía Barco Fantasma (Sipo Phantasma) de Koldo Almandoz, que compite en la sección de Zabaltegi.

Lo obvio es que la cinta gira en torno a la figura de Drácula y que, como el libro de Bram Stoker, que está escrito a través de diarios y cartas, la película utiliza varios textos y filmaciones en los que se apoya, o de los que parte para ir contando su historia. La idea básica sobre la que trabaja es la llegada de Drácula a Inglaterra en un barco fantasma y precisamente utiliza los fragmentos de Nosferatu (1922) de W.F. Murnau para contraponerlos a otro “barco fantasma”; un crucero actual en el que los vivos parecen muertos y los animadores que hacen bailar a los turistas a ritmo de musicones horribles, dan más miedo que un posible mordisco de Drácula. ¿Quiénes están muertos?, ¿Quiénes están vivos?. Koldo Almandoz mezcla imágenes oníricas y misteriosas con otras del realismo documental. Todo son dualidades. Las dos caras de una moneda. La sensación de vacío dentro del crucero repleto de turistas dispuestos a pasarlo bien. El vacío en la multitud.

La idea de dejar huella en este mundo también me asalta, a través de la anécdota de Florence Balcombe, esposa de Bram Stoker, cuando es advertida de que Nosferatu se parece sospechosamente al “Drácula” de su marido. De cómo consigue que la productora de la película se avenga a quemar todas las copias de la cinta. De cómo a pesar de eso la película sobrevive al fuego. Lo que tiene que perdurar perdura. En el lado opuesto, otra película de Murnau, La cabeza de Jano (1920), adaptación del mito del Dr. Jeckyll y Mr. Hide, que desaparece a pesar de que no se cierne sobre ella  ninguna amenaza. ¿Hay un destino?, ¿Hay cosas predestinadas a perdurar y otras que no?.

¿Para qué estamos aquí?. W.F. Murnau, procedía de una familia acomodada y para evitar “molestarlos” se cambia el apellido para poder hacer cine, que es lo que él quería. Los negocios familiares nunca le interesaron pero no quería avergonzar a su familia. Murnau muere joven, a los 42 años en un accidente de tráfico en Santa Bárbara (California), junto con el joven chófer que conducía el vehículo. Los rumores de la época apuntan a que era su amante y que murió con su cabeza entre las piernas del muchacho. Carpe diem.

Años más tarde la cabeza es robada de la tumba familiar y en la misma se descubren restos de cera derretida por lo que se sospecha de un ritual. ¿Es el retorno de los muertos vivientes?. Todo esto y algo más es Sipo Phantasma.

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