San Sebastián 2016: Última crónica

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Nos despedimos del Zinemaldia un año más.

Pues con esta crónica de hoy, doy por cerrada la cobertura de la 64 edición del Festival de San Sebastián, en el que de todo lo visto, me quedo con Nocturama de Bonello, que compite en la Sección Oficial. Todavía sigo pensando en ella y sigo encontrando cosas nuevas que me fascinan. No sé si ganará o no ganará algo, pero poco importa que una peli se lleve premio cuando a ti se te ha metido tan dentro. Ese es mi premio.

El balance de este año, creo que ha sido positivo. Con una sección oficial un tanto irregular, tampoco se puede decir que haya sido una mala cosecha, así que me voy contenta. Los rumores en cuanto a los premios de esta sección son variopintos, no habiendo una clara favorita para hacerse con la concha de oro. En lo único que parece que hay consenso es en que la concha de plata a la interpretación masculina va a ser para un español (se barajan a Eduard Fernández, Roberto Álamo y Antonio de la Torre), de lo que me alegro infinito. El resto de los premios ya os digo que parecen muy abiertos.

Las otras secciones competitivas también nos han dado grandes momentos y os voy a contar mis favoritas de las pelis que están en competición, que ya sabéis que algunas están en las secciones pero fuera de concurso. De Nuevos Directores me quedo con Bar Bahar de Maysaloun Hamoud, que se ha llevado el premio del jurado joven. De Horizontes Latinos, mi favorita es Rara de Pepa San Martín. Y de Zabaltegi elijo Louies en Hiver, de Jean-François Laguionie. En la sección de Perlas, cuyas pelis son candidatas al Premio del Público, se ha hecho con el galardón I, Daniel Blake de Ken Loach pero yo me quedo con Toni Erdman, de Mare Aden.

Esto en cuanto a lo que las distintas secciones han dado de sí en esta edición del Festival. Pero yo no puedo irme sin hablaros de la peli que ya os dije que más me apetecía ver de la Sección Oficial, Yourselfs and Yours, de Hong Sang-soo y que no me ha defraudado.

La cinta del coreano se centra en uno de sus temas recurrentes, la bebida. Aunque esta vez el tratamiento es algo distinto. Se habla de la bebida más que se ve bebiendo a sus personajes, que están extrañamente comedidos por una vez, y sin que sirva de precedente. La cinta arranca con una discusión entre amigos sobre si está bien o mal que Yongsoo le cuente a su novia, Minjung las copas que se toma. De hecho tienen un pacto por el que ella solo puede beber cinco copas de soju y dos cervezas. La cosa empieza a descontrolarse cuando los amigos de Yongsoo le cuentan que han visto a su novia bebiendo con otros. Ella lo niega y empieza a mostrar un comportamiento extraño. Y es ahí cuando empiezan los juegos temporales de Hong Sang-soo, sus repeticiones y se pone en funcionamiento todo aquello por lo que es único. Al final, esta pareja tendrá que buscar la manera de reinventar su relación e incluso a ellos mismos.

Yourself and yours

Yourself and yours

La cinta está rodada con una cámara fija que se acerca a los personajes, y en largos planos secuencias, lo que produce un efecto muy teatral que le va como anillo al dedo a la historia que quiere contar.

En la rueda de prensa posterior, el director nos contó que no sabe por qué lo rueda con cámara fija. Que es lo que le hace sentir bien pero que no hay un motivo determinado ni es una cosa premeditada. Simplemente siente que es lo correcto y se deja llevar. En cuanto a la elección de largos planos secuencia, es una limitación que se autoimpone y reconoce que eso sí está preparado de antemano.

Si algo me sorprendió en la rueda de prensa que tuvo lugar después de la proyección de la película es lo parco en palabras que es Hong Sang-soo. Se ve que todas la palabras las deja para los diálogos de sus películas, que son siempre largos e incisivos (es una de sus características), y que él mismo escribe, y que prefiere hablar a través de sus personajes. Nos contó que hace una primera escritura de los diálogos pero que luego los va retocando durante el rodaje según las localizaciones o las necesidades que siente en el momento de rodar. Es bastante habitual que les entregue a los actores sus diálogos la misma mañana del rodaje, lo que (según confesaron ambos protagonistas de la cinta en la rueda de prensa) es todo un reto y algo desconcertante, aunque también reconocieron que merece la pena ya que es una nueva experiencia. Y aunque el director no deja espacio para la improvisación en cuanto al texto que los actores deben decir, sí les da total libertad en cuanto a la forma de decirlo.

También nos habló de que su cine es un cine de detalles y que para él lo importante es cómo se representan esos detalles, cómo los lleva desde su cabeza a la película. No pretende producir un efecto con ellos sino que deja que vayan fluyendo desde las distintas áreas de su cerebro. Así es como trabaja.

Después de escucharle, se llega a la conclusión de que Hong Sang-soo es un director que se mueve por instintos más que por planificación. Que no sabe por qué hace las cosas como las hace, según repitió una y mil veces a varias preguntas, sino que simplemente siente que es la manera en que debe hacerlas. Sí conseguimos que nos dijera que está totalmente convencido de que sin el amor no somos nada. Y por todas estas cosas yo solo puedo admirarle un poquito más.

Por lo demás, espero que hayáis disfrutado leyendo las cositas que os he ido contando estos días tanto como yo he disfrutado contándolas y ojalá que nos volvamos a encontrar en la siguiente edición del Festival de San Sebastián.

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