Festival de Cine Alemán 2016: Última crónica

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Nos despedimos del Festival de Cine Alemán.

No nos íbamos a ir del Festivall sin hablaros al menos de una de las películas que se han proyectado en el Ciclo de la movida berlinesa. Hemos elegido el documental B Movie: Lujuria y música en Berlín Occidental 1979-1989 (B Movie: Lust & Sound in West Berlin 1979-1989, 2015), dirigido por A. Hoppe (productor de TV, gerente, editor y periodista musical), Klaus Maeck (productor de cine y cineasta alemán, editor musical y escritor), Heiko Lange (director, autor y productor) y Miriam Dehne (guionista y directora de cine).

Nada más empezar el documental se nos advierte de que todos los hechos son ficticios y que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia…eso les gustaría a algunos, que los 80´s no fueran reales (igual por las hombreras, igual por los cardados, vaya usted a saber). El caso es que esa década fue real, os lo digo yo que la viví de pleno, y una de las más prolíficas en cuanto a cultura (entendiendo esta palabra en su más amplio sentido tanto artístico como de modo de vida) y que devino en llamarse “la movida”. Fue una época de eclosión en muchos sentidos pero que tuvo distintas intensidades según los países y ciudades. Una de las ciudades en la que esta movida estuvo más presente fue Berlín occidental y eso es lo que nos cuentan sus directores en este documental.

Todo comienza cuando Mark Reeder, un músico de Manchester harto de su ciudad, a la que considera acabada, e irremediablemente atraído por la música electrónica (en especial por el grupo Tangerine Dream y su leader Edgar Froese), decide trasladarse al Berlín occidental, huyendo del emergente Punk Rock de Sex Pistols, Buzzcocks o The Falls. A partir de ahí y a través de las andanzas de Mark, se nos muestra el ambiente intenso del Berlín occidental, de la que dice que no era una ciudad bonita pero sí sexy, la vida en los clubs nocturnos, el cabaret, el movimiento ocupa, la situación política de la ciudad (enfrentamientos callejeros entre la juventud y la policía, el desalojo de las casas ocupadas)…y todo ello aderezado con su paso por varias bandas y la coincidencia en espacio y tiempo con gente como Heino, Blixa Bargeld (imperdible su explicación sobre por qué no puede cruzar al Este), Tilda Swinton, Gudrun Gut (el rey de la movida berlinesa), Bowie, Iggy Pop, Nick Cave (no me resisto a recomendaros el documental 20.000 días en la tierra [2014], sobre su figura), y un sin fin de personajes más que van apareciendo como en un carrusel. Era un momento en que la creatividad y vivir era más importante que el éxito comercial y la ciudad satisfacía todas tus expectativas: sexo, drogas música, libertad…

Pero todo lo bueno termina, como dice el protagonista, y la mayoría de los grupos acaban por disolverse mientras que solo unos pocos se profesionalizan, los clubs cierran, mucha gente se hundió en las drogas  y la situación política cambia. El Berlín occidental, tan adelantado hasta entonces, se vio adelantado por la historia, dice Reeder. Y qué gran verdad es esa. Como en la movida madrileña, la berlinesa nace como reacción a una situación política y un momento cultural concreto (en Berlín la división de la ciudad tras el reparto que se hizo de ella al finalizar la Segunda Guerra Mundial y en  Madrid el término de una dictadura que duró casi 40 años) y cuando estas situaciones cambian o se normalizan, el movimiento deja de tener sentido y se evoluciona hacia otras cosas.

En el documental toman como punto de inflexión la presión social para que desaparezca el muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría, lo que musicalmente identifican con el concierto que ofrece Bowie en junio de 1987 frente al Reichstag y al lado del muro para que su música también pudiera oírse en la parte este de la ciudad. Esto ocurre 6 días antes del famoso discurso de Reagan junto a la puerta de Brandemburgo, en el que reta a Gorbachov a tirar el muro. La mecha estaba prendida y el muro termina cayendo en la noche del 9 al 10 de noviembre de 1989. Todo esto viene acompañado por la llegada de los DJ, con West Bam a la cabeza, y el desembarco del tecno y la música trance, pasando por la primera Love Parade el 1 de julio de 1989. El documental hace un recorrido por todos estos años de la década de los 80 mezclando la música, la vida, el humor y la política, lo que resulta interesante y nostálgico por momentos.

Salvaje

Salvaje

Para finalizar con la cobertura del Festival os hablamos de una película que llamó mucho la atención cundo se proyectó en festivales como el de Rotterdam o Sundance, Salvaje (Wild, 2016) de Nicolette Krebitz, quien también es su guionista.

La premisa resulta muy atractiva. Una mujer, Ania (interpretada por Lilith Stngenberg, quien lleva todo el peso de la película), harta de su vida monótona y vacía como secretaria decide cambiar ese estado casi catatónico en el que se encuentra e incluso su propia naturaleza a raíz de un encuentro fortuito con un lobo. Los lobos siempre han tenido un doble simbolismo. Unas veces se les asocia a una bestia sin escrúpulos, a lo oscuro, a la violencia. Y otras veces son una representación del valor, la fuerza y la nobleza. Ania más que existir, no existe. Es como si fuera invisible para la gran mayoría de las personas que la rodean y solo se acuerdan de ella cuando necesitan algo, tanto en el entorno familiar como en el profesional.

La primer parte de la cinta resulta muy misteriosa y despierta el interés del espectador  ya que las preguntas empiezan a agolparse en nuestra cabeza. ¿Se está convirtiendo Ania en un lobo?, ¿Es algo voluntario y premeditado o está siendo “poseída” por el espíritu del lobo?, ¿Hasta qué punto está dispuesta cambiar su naturaleza y su comportamiento?, ¿La veremos evolucionar hacia el lobo oscuro o hacia el noble?. La segunda parte de la cinta se enreda en todas estas preguntas y en los misterios planteaos y empiezan a aparecer subtramas que no aportan gran cosa ni a la historia ni al personaje por lo que parece que nos estancamos y al final de la cinta, donde se dan respuesta a la mayoría de estas cuestiones, llegamos tan cansados que poco nos interesa.

A pesar de todo, la película plantea cosas interesantes como la monotonía a la que nos vemos sometidos en esta sociedad y la deshumanización de las personas y plantea una salida a esta situación si se consigue ser más instintivo en tus decisiones y te liberas de la presión social a la que en ocasiones nos vemos sometidos.

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