L’Alternativa 2015: Clausura

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La academia de las musas

José Luis Guerín clausura L’Alternativa con La academia de las musas.

Hay cineastas como Woody Allen que se han interesado ampliamente por las relaciones humanas, esencialmente lo que concierne al ámbito de las relaciones de pareja y sus derivadas: el amor, el deseo, la infidelidad..etc. Otros como Eric Rohmer, más propositivos que activos, se han movido por terrenos parecidos aunque más resbaladizos: hablamos de las fantasías, de la proposición por encima de la acción, la tentación presente y no resuelta, la duda, la reflexión y la culpa.

José Luís Guerín, en La Academia de las Musas, parece querer retomar todos estos conceptos y crear una especie de todo, de amplio resumen global donde los sujetos de investigación van aflorando como ramas que paulatinamente crecen de un eje trocal. Un eje este que curiosa y aparentemente dista mucho de querer florecer en esta dirección. No en vano este es un film que nace como estudio del poder de la palabra, de la poesía como factor hermenéutico en los desafíos de las relaciones humanas.

No es extraño pues que el film se desarrolle casi permanentemente en un aula universitaria. No tanto por la dosis de didactismo que el protagonista, un profesor, nos ofrece, sino por situarnos en un espacio cerrado, casi una burbuja donde la intelectualidad teórica intenta explicar la realidad objetiva del mundo exterior, como un laboratorio donde el profesor es el científico de bata blanca instruyendo y experimentando con sus cobayas estudiantiles.

la academia de las musas

Sin embargo, de una manera paulatina y usando irónicamente ese poder de la palabra estudiado, las situaciones, los espacios se desbordan. Primero como mero experimento práctico en busca de la confirmación científica de lo estudiado para pasar a afectar las relaciones entre los personajes, yendo más allá de lo académico a lo emocional, al núcleo duro del sentimiento humano.

El amor, como quiere demostrar el film de Guerín se resiste a quedarse encerrado entre las paredes de la proposición teórica y actúa como un virus que lenta e inexorablemente acaba por infectar a cada uno de sus estudiantes y profesores. Y como figura principal de todo un profesor de poesía cuyo retrato parece incolumne dentro de su coherencia y lógica interna discursiva pero que, a través de miradas, detalles  y esas palabras que definen su todo existencial se revela como una personalidad torticera, seductora, moralmente discutible.

musas

Siempre con una excusa teórica detrás hay un uso de la manipulación y la seducción emocional que deja tras de sí una retahíla de discusiones, de daños masivos femeninos, de dolores contrahechos en luchas internas por decidir si esa seducción es legitimada por la herencia artística que hay detrás, por la naturaleza intrínseca de la enseñanza como herramienta para la atracción o bien estamos ante un caso de jetismo extremo, de aprovechamiento egoísta para el uso y disfrute personal.

Cazador y presas. Ese es el marco en que la película acaba derivando. Un contexto que se hace más y más virulento en tanto que no solo hay resistencia a ser capturado sino que las propias víctimas propiciatorias (o quizás no lo sean tanto) acaban por intentar destruirse unas a otras en afiladas batallas verbales, esperando seguro, deseando quizás, ser los trofeos elegidos, las musas inspiratorias para la verborrea cálida, inspiradora (y hasta cierto punto demagógica) de su maestro.

Lo apunta certeramente David Martínez de la Haza de Fantastic Plastic Mag. La Academia de las Musas puede ser sin duda LA película bélica del S.XXI. Porque al final no se trata tanto de objetivar, analizar, definir o comprender los mecanismos del amor sino mostrar sus resultados destructivos, su capacidad de ser motor de caos, pérdida y destrucción personal, como si la bella inspiradora de las musas no fuera más que un eufemismo de los cantos de las Sirenas: bellos, seductores, letales.

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