FICX 2015: Día 7

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Zurich

Una de cal y una de arena en el séptimo día del FICX.

Zurich se presentaba como un puzzle, como una historia de pérdida y depresión con un montaje fragmentado para potenciar el dolor y facilitar la comprensión y la empatía por su personaje principal. Pero la película de Sacha Polak es un puzzle de solo dos piezas desordenadas, cuyo prólogo promete un resultado final inquietante a la par que interesante, que al unirlas forman un todo que, no solo ni inquieta ni interesa sino que además no encajan como se supone que es el objetivo del juego. Tras el prólogo en cuestión, la segunda parte de la historia nos muestra a una mujer perdida, sin un rumbo fijo al que dirigirse por las autopistas de Suiza por las que transita subida en trailers a los que se acopla en bares de carretera. Las pistas que nos va ofreciendo la directora sobre su personaje principal en esta segunda parte configurada como una road movie, son tan desconcertantes como su comportamiento, utilizando además un montaje (al margen de las dos partes intercambiadas) completamente aleatorio con el que se suceden escenas sin un desarrollo argumental lógico. Pero aún más incomprensible se vuelve cuando, tras insertar el flashback que ocupa la primera parte, no ofrece las respuestas a las preguntas planteadas anteriormente ni una definición clara del personaje con la que poder entender ese todo que pretende componer con sus dos piezas.

El abrazo de la serpiente

El abrazo de la serpiente

Más partes diferenciadas de un todo ofrece la primera incursión que hacemos en la sección Gran Angular, con una de las películas más importantes del año, la colombiana El abrazo de la serpiente que ya pasó por, entre otros, los festivales de Cannes y San Sebastián. Sus divisiones en este caso no son tan abruptas como las de Zurich sino que intercala dos momentos temporales en el mismo espacio geográfico, sin que ello suponga una ruptura formal o argumental. Los diarios del explorador Koch-Grunberg y del biólogo Evans Schultes inspiran esta historia de la búsqueda de una planta sagrada en el Amazonas comandada en ambos años, 1909 y 1940, por un solitario chamán alejado de su tribu. Rodada con una fotografía en blanco y negro que remite a las épocas en las que se desarrolla la acción, la película de Ciro Guerra hace un repaso por las consecuencias destructivas que el colonialismo dejó a su paso por la selva amazónica, tanto ambientales como sociales, con la estructura de las películas de aventuras más clásicas. Todo ello contribuye a hacer de El abrazo de la serpiente un film hipnótico y al mismo tiempo cargado de tensión y suspense, y que es de lo mejor que hemos visto hasta ahora en este FICX que está resultando bastante más descafeinado (y no por las cantidades ingentes de cafeína que llevamos encima) de lo que fue el año pasado. Y nos quedan sólo dos días.

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