Críticas: El rey de La Habana

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El rey de La Habana - Cinema ad hoc

Sexo, alcohol y salsa cubana.

El rey de La Habana puede parecer a primera vista una simple variación de Fresa y chocolate, la película dirigida por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío en 1993. Al igual que en aquélla, la cinta de Agustí Villaronga sigue a unos personajes que tienen como objetivo primordial sobrevivir al duro día a día en la Cuba del denominado periodo especial.

Sin embargo, a diferencia del largometraje de hace dos décadas, la adaptación a la gran pantalla del libro de Pedro Juan Gutiérrez reincide más si cabe en los aspectos más sensacionalistas y escabrosos de la realidad habanera, especialmente los relacionados con las ínfimas condiciones de vida de sus habitantes, la tendencia a beber más de la cuenta de muchos de ellos, el machismo, la promiscuidad sexual y la prostitución callejera. Parece como si nos encontráramos ante una versión caribeña del tremendismo característico de la novela española de los años cuarenta o ante una película que pretendiera acercarse al desgarrado dramatismo de las cintas de Alejandro González Iñárritu. Por suerte, El rey de La Habana se distancia en cierta medida de estos referentes gracias a un humor que aligera en cierta medida las tragedias de los personajes.

El rey de La Habana (2) - Cinema ad hoc

A pesar de contar con un material de partida aparentemente ajeno a su universo creativo, Villaronga imprime su particular personalidad como director a esta historia sobre un cubano de prominente miembro sexual que se debate entre dos amores en la Habana de los años noventa. Al fin y al cabo, el largometraje no deja de ser un filme de iniciación a la vida adulta, como lo eran también El mar o la famosa Pa negre. A la vez, contiene algunos elementos propios del cine de terror tan queridos por el mallorquín, especialmente evidentes en la figura del turbio enterrador que da trabajo al protagonista, y su particular obsesión por abordar la homosexualidad, que aquí aparece presente en la relación que mantiene el personaje principal con un travesti que ejerce la prostitución. Todo ello envuelto en la habitual atmósfera malsana tan habitual en la filmografía del autor de Tras el cristal.

El rey de La Habana (3) - Cinema ad hoc

No obstante, El rey de La Habana dista de ser uno de los mejores trabajos del realizador a causa de un guion reiterativo que navega sin rumbo en más de una ocasión, algunas arritmias y un reparto desigual, donde la interpretación de Yordanka Ariosa, que encarna magistralmente a la visceral prostituta enamorada del protagonista, se impone sobre las menos logradas de Maycol David Tortolo y Héctor Medina, encargados de dar vida al joven que da título a la película y a su amante travesti.

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