San Sebastián 2015: Día 4

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High-Rise

Edificios, tradición, santas.

El plano que abre Amama, apenas entrevisto entre la niebla y los movimientos espasmódicos de una cámara en fuga, presentan a uno de los protagonistas de la nueva película de Asier Altuna llevando en hombros a su abuela, corriendo por un bosque de cualquier rincón rural de Euskal Herría, colgada de su espalda una cuerda que le vincula con esa arboleda de la que pretende huir. Usaremos esta imagen para resumir uno de los puntos clave de la película que nos ocupa: la descripción de una sociedad tan matriarcal como la vasca, con una profunda vinculación no sólo a unos nexos familiares/grupales que le otorgan cierta individualidad con respecto a los otros pueblos de España, sino también con la propia tierra que ocupan y cultivan, una tierra que es por un lado bendición y por otro condena. Esa doble pugna que articula el conflicto identitario vasco: tradición vs. modernidad, lo rural vs. lo urbano es el leit motiv que discurre todo a lo largo del interesante film de Altuna, un conflicto finalmente resuelto por otra imagen que comentaremos sin dar demasiados detalles para no desvelar nada del argumento: un concierto/proyección realizado sobre las vetustas paredes de un caserío. Lo antiguo y lo nuevo al fin integrados en un conjunto coherente. Quizá sea simple pero también resulta efectivo.

Amama

Amama

Existe cierta paradoja en lo que cuenta Eva no duerme, la que era segunda película a competición de la jornada. Un conflicto entre la exaltación de unos valores populares, de una celebración de lo colectivo y la vinculación unitaria de dichos valores a una figura individual: Eva Perón. Quizá esa dualidad esquizofrénica sea la clave del peronismo, ese partido/movimiento político inentendible desde las coordenadas europeas que ha marcado el discurrir argentino durante los últimos 60 años. A través de tres momentos distanciados en el tiempo observamos los vanos intentos por evitar crear un culto a la personalidad, una idolatría pagana basada en la carismática y populista actriz/política. No terminamos de tener muy clara la situación del cineasta Pablo Agüero con relación a estos hechos, si se sitúa más como un ferviente y acrítico admirador de Evita o si proyecta en los militares que intentaron ocultar el cuerpo embalsamado la génesis de esa adoración descontrolada. En cualquier caso nos quedamos con el uso de los claroscuros a la hora de componer esos primeros planos que forman casi todo el metraje de su film, quizá en eso en esas luces y sombras combinadas para dibujar a sus protagonistas, la clave de bóveda de la interpretación política.

Eva no duerme

Eva no duerme

There must be something out of here, said the joker to the thief (Bob Dylan – All along the watchtower)

En un artículo del pasado mes de diciembre, dedicado a repasar los títulos más esperados de este 2015, nos referíamos a High-Rise como una suerte de Snowpiercer en vertical, una parábola que transformaba la división entre vagones del film de Bong Joon-ho por separaciones entre pisos para, así, ejemplificar su metáfora social. Vista la nueva película de Ben Wheatley el ejemplo a día de hoy nos sigue pareciendo válido, eso sí, la adaptación de la novela de J.G. Ballard nos parece mucho más precisa en sus intenciones: presentar un sistema social condenado, desde la misma concepción de su estructura, al caos, a la destrucción, a la locura pero, por último, capaz de resetearse a sí mismo para volver a empezar su ciclo infinito de creación-destrucción. Si el surrealismo no fuera un estilo artístico que crea unas imágenes que pretenden estar desvinculadas de cualquier conexión con la realidad, también deberíamos decir que High-Rise es una extensión/actualización de las intenciones de El ángel exterminador, tanto en su retrato de una clase social condenada a no poder abandonar el edificio en el que cumple penitencia, como en su descripción de las interacciones sociales que inevitablemente tienen lugar cuando el sistema se colapsa. En fin, la obra de Wheatley nos ha parecido un raro ejemplo de lucidez donde cada uno de sus excesos está plenamente justificado. Vayan a verla, en cualquier caso es un buen antídoto contra la indiferencia.

High-Rise

High-Rise

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