Tu cita con el cine francés 2015 (y III)

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La vacaciones de Mr. Hulot

Sonrisas y alguna lágrima

Un clásico y dos películas pensadas para el gran público fueron las encargadas de clausurar la segunda edición de Tu cita con el cine francés.

Una copia restaurada de Las vacaciones del señor Hulot reunió a un buen puñado de fans de Jacques Tati en la sala 1 de los cines Ideal. Estrenada en 1953, aunque remontada numerosas veces por su director y protagonista, la cinta sigue produciendo carcajadas con un puñado de gags donde el diálogo es un elemento secundario y, en algún caso, casi superfluo. La película, que sigue los pasos de un tipo bastante torpe durante unos días de descanso en la playa, sirvió en su momento para certificar al director francés como el sucesor directo de cómicos del calibre de Buster Keaton y Charles Chaplin. Su huella, por otra parte, está presente en el trabajo de Rowan Atkinson y su Mr. Bean, aunque Hulot sea un personaje mucho más entrañable que el patoso creado por el cómico británico. La proyección del filme se encuadra dentro de la reedición de los clásicos de Jacques Tati que A Contracorriente Films editará en Blu-ray durante el mes de julio.

Con todas nuestras fuerzas

Con todas nuestras fuerzas

Después de uno de los momentos álgidos del festival llegó uno de los más bajos. Con todas nuestras fuerzas es poco más que un telefilme de sobremesa que utiliza los métodos menos nobles para provocar la lágrima del espectador. El largometraje sigue los pasos de un adolescente discapacitado que convence a su padre, un hombre maduro que mantiene una relación distante con su hijo, para que compita junto a él en una torneo de triatlón que se celebra en Niza. Cinta de superación y buenas intenciones, la película es sumamente previsible y resulta un tanto marrullera a la hora de emocionar al espectador con las peores armas del melodrama popular. Ni siquiera el reparto, donde destaca el nombre de Jacques Gamblin, logra que el conjunto brille demasiado. Sin duda, se esperaba bastante más de este trabajo de Nils Tavernier, el hijo del gran Bertrand Tavernier.

No molestar

No molestar

Algo más lograda resultó No molestar, la última comedia de Patrice Leconte. El autor de El marido de la peluquera y La maté porque era mía ha dirigido un producto al servicio de Christian Clavier, actor de gran popularidad en Francia gracias a Los visitantes y, especialmente, a Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?. El cómico encarna a un tipo burgués que encuentra en un mercadillo un disco de jazz que llevaba décadas buscando. Sin embargo, cuando pretende escucharlo, su familia, amigos y vecinos se lo impiden. Adaptación de una obra de Florian Zeller, el largometraje no esconde su origen teatral, aunque el director airee algo la trama y mueva más la cámara que en la mayoría de este tipo de adaptaciones. Por otra parte, Leconte saca provecho del histrionismo de Clavier y de un reparto solvente, donde destaca una divertidísima Rossy de Palma como la sirvienta española del protagonista, para crear una cinta de enredos vodevilescos tan entretenida como intrascendente. En definitiva, uno de esos largometrajes que se ve sin esfuerzo y se olvida muy pronto.

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