Filmadrid 2015: Crónica 5 y Palmarés

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Despedimos la cita con el cine de autor en Madrid.

La inmensa nieve

La inmensa nieve

Una de las apuestas más personales de esta primera edición de Filmadrid ha sido la puesta en marcha de la sección Pasajes de Cine. Retomando el espacio asociativo ya existente que supuso el germen de la creación del festival, el afán de la misma es dar voz a una selección de incipientes cineastas nacionales de pelaje muy diverso, que encuentran aquí el espacio para proyectar sus cortometrajes. Una selección de diez piezas, repartidas entre dos bloques, que transitaron desde la ficción narrativa más clásica –Las pequeñas cosas (Carla Simon, 2015)– hasta el videoarte –Ten Lines (Pablo Useros, 2015)–, dando lugar a un conjunto que demostró la heterogeneidad y pluralidad del panorama joven, aunque este deseado eclecticismo provocó también que algún ejercicio formal estimable pareciera reclamar un marco diferente para una exhibición más acorde a sus características. En el balance, de inspirado nivel global y asumida disparidad, descollaron trabajos como Sedated Army Crazy Mirror (Miquel Martí Freixas y Joan Tisminetzsky, 2014), dinámica e impactante mixtura de materiales encontrados en Internet en torno al fenómeno ultra; Pueblo (Elena López Riera, 2014), pinceladas de una generación perdida en correspondencia con algunas de las señas de identidad más recurrentes del último cine español; o nuestro favorito, La inmensa nieve (Carlos Rivero, 2015), regreso a la indefinición emocional que propone una apabullante desnudez gestual a través de la improvisación y naturalidad de los diálogos, sumados a unos encuadres de gélida belleza.

La princesa de Francia

La princesa de Francia

La vuelta a la Competición Internacional trajo dos propuestas tan diferentes entre sí como atractivas, dos marcas ya asociadas a ella. En una programación repleta de cineastas noveles o apenas consagrados, el de Matías Piñeiro era, pese a su juventud, uno de los nombres que se presentaron con mayor bagaje: no obstante, La princesa de Francia llegaba tras haber competido en Locarno y San Sebastián. Es el del argentino un trabajo plagado de anacronismos, que adapta a Shakespeare en un marco radicalmente distinto para demostrar la universalidad y pluralidad de lecturas del lenguaje literario a la vez que atestigua un peculiar dominio del cinematográfico, situando a sus jóvenes porteños en una puesta en escena brillante que los asemeja a un coro de limpias voces que se solapan y replican con naturalidad. También hay una reflexión sobre las oportunidades, posibilidades y correspondencias, plasmada en la opción de volver atrás para otorgarle un final distinto a la propia experiencia: en cada salto, Piñeiro dialoga consigo mismo a la vez que lo hace con el autor isabelino. Si bien el doble juego lingüístico puede resultar algo difuso para aquellos que no conozcan Trabajos de amor perdidos, esto no es óbice para entregarse a un trabajo que derrocha encanto y personalidad, una de esas películas en cuya intransferible esencia se halla el aroma de un cine que no renuncia al rigor estético –desde un prólogo brillante e inusual– para acabar venciendo gracias a la posesión de esos bienes tan difíciles de atesorar, que convierten los claroscuros de teatros, radios y museos en escenarios que hechizan.

The Reaper

The Reaper

“Hace ya mucho tiempo de aquello” sostiene Ivo, el protagonista de The Reaper, aludiendo a un hecho que cometió en el pasado y que le sigue persiguiendo como un fantasma a cada paso que da. La única persona que no ha vivido de cerca ese hecho le cree cuando dice que ahora no hay nada que temer, pero la sombra de su pasado planea por el resto de los habitantes del pequeño pueblo en el que prácticamente le permiten seguir habitando siempre que lo haga en una fábrica abandonada y trabaje sus tierras de noche. El director croata Zvonimir Jurić circunscribe las consecuencias de la guerra de los Balcanes a los habitantes de las zonas rurales, a las vidas y los problemas concretos de sus protagonistas, en una película de historias cruzadas de soledades y sentimientos de culpa individuales que convergen alrededor de Ivo. La cadencia y la oscuridad de la atmósfera con la que Jurić expresa el dolor de un país que éste no es capaz de superar ni aun con la llegada al mundo de nuevas generaciones, la extiende a las actitudes de unos personajes melancólicos, incomprendidos y herméticos a los que les cuesta aceptar cualquier mínimo soplo de optimismo o de incipiente felicidad. The Reaper avanza sin prisa, dejando que la vida apagada de sus protagonistas camine con naturalidad durante una sola noche por un mundo igual de apagado en el que ya se han resignado a vivir.

Zvonimir Jurić

Zvonimir Jurić

Así finaliza la primera edición de Filmadrid, en la que gracias al inestimable y persistente trabajo de su equipo hemos podido acceder a películas que de otra manera hubiera sido muy difícil, si no imposible, poder ver en la capital. Antes de la clausura con la película inédita en España del recientemente fallecido Manoel de Oliveira, Visita ou Memórias e Confissões, y con su último trabajo, el mediometraje O Velho do Restelo, los responsables dieron a conocer las películas ganadoras de este primer año de andadura, que esperemos no sea el último. Os dejamos con el palmarés completo:

Sección Oficial: Belluscone. Una storia siciliana de Franco Maresco
Premio Especial del Jurado Sección Oficial: Cavalo Dinheiro de Pedro Costa
Premio Vanguardias: Resistfilm de Pablo Marín
Mención Especial Sección Vanguardias: The Last Mango Before the Monsoon de Payal Kapadia
Premio Jurado Joven: Things of the Aimless Wanderer de Kivu Ruhorahoza
Premio Jurado CAMIRA: The Reaper de Zvonimir Juric

Por Sergio de Benito y Mª Carmen Fúnez

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