Atlántida Film Fest 2015: Ela volta na quinta

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Ela volta na quinta

Ela volta na Quinta
Por lo que leemos, hay al menos dos claves dentro del filme de Ela volta na Quinta que ha adquirido gracias al trabajo de sus anteriores cortos, confirmando que el de Novais Oliveira es un universo ficcional propio. Por un lado y al realizar Fantasmas, debió descubrir que no siempre es necesario trasladar todo a la imagen grabada para que los espectadores detecten que esas cosas aparecen ahí, en la historia o en el encuadre. También, con Uma Homenagem a Aluizio Netto, que la historia es importante, y en aquel caso que la historia del cine nacional podía ser retratada con precisión con los recursos que te permite el falso documental. Siendo como soy una absoluta ignorante sobre la historia del audiovisual brasileño, no tengo del todo claro si Ela volta na Quinta dialoga sobre las cuestiones del cine nacional, cosa que han sugerido en otros lugares y que podría ser perfectamente posible. Lo que sí hace seguro André Novais Oliveira en su ópera prima es buscar un reencuentro cálido entre las diferentes reminiscencias de los miembros de su familia, dejando que lo profundo cale en nosotros a través de lo concreto, y dejando que sean ellos mismos, actores y figuras de la realidad, las que se enfrenten a su propia memoria colectiva.

Ela volta na quinta 2

Sube uno de los dos hermanos al piso superior de la casa familiar. Allí está el otro. Rondarán ambos la treintena, y no son ningunos niños. Nato le enseña a André (encarnado por el mismo director) un video increíble, está protagonizado por dos señores asistentes a un show americano al estilo de El Diario de Patricia y en el que, tras la sentida confesión de amor familiar de uno de ellos, un ‘I still love you’ entre lágrimas, se consigue que el otro estalle en un quiebro emocional que se materializa como grito hilarante, imposible, y frente a todo pronóstico, verdadero. Son este tipo de ocasiones, en las que le vemos los horizontes a lo objetivo, en los que se nos podría desnudar lo absurdo y ridículo del trabajo de actuación. De fingimiento. Y debe uno de vez en cuando en Ela volta na Quinta pararse un momento y recordar que lo que está viendo es una realidad ficcionada por sus protagonistas. Que frente a la ausencia tan llamativa de elementos o artificios (tal vez precisamente apoyado en esto) lo que ve es un truco, tal es el grado de suspensión de credibilidad de lo que estamos viendo. Pensar en lo que logra a nivel empático en nosotros esta película servirá para que le cojamos una verdadera aversión a los telefilmes. Pero volviendo con los hermanos: después de ver y reírse con el video-meme del “Best Cry Ever” entrarán en una batalla de youtubes por ver quién encuentra el recurso más gracioso. Y cuando el buffering falla, deberemos esperar a que el resto del video cargue. Es entonces cuando ambos se detienen a hablar, a sincerarse. Estábamos viendo documentos extraídos de la realidad, y aun así sentimos este receso como un retorno a lo real, a hablar de qué está pasando entre papá y mamá, de qué vamos a hacer ahora que ellos se separan.  Ya no hay ruido en esta habitación. Ahora estamos en el momento de tensión dramática.

Ela volta na quinta 3

A Andre Novais  la historia es algo que le importa, que le parece tan bello como queda evidente que lo son para él sus padres. Tanto es así que sus estudios han tenido más que ver con esta vertiente del relato que con el propio cine, y tal vez por ello este ejercicio se sienta como algo tan narrativamente veraz sin serlo en absoluto, y lo han comparado con cierto cine iraní del estilo de Abbas Kiarostami, Jafar Panahi o Mohammad Rasoulof. Puede entenderse esta comparación, dado que el folclorismo y, en mucho mayor grado, el realismo está muy presente, pero por supuesto hay una mirada propia que la aleja de los referentes citados, para lo bueno y para lo malo. Ela volta na Quinta es un filme nostálgico, muy decadente. Los problemas emocionales y los conflictos laborales que les ocurren a sus protagonistas durante la película se mezclan con el paso del tiempo, que es verídico tanto por lo que trasmite el guión (que busca crear una sensación de período de tránsito) como lo que ha sucedido y está sucediéndoles en este mismo momento a los cuerpos y las relaciones de las personas que aquí actúan, en el crepúsculo de su vida para la pareja mayor y en el de la pérdida de toda esperanza en una vida diferente a la cuasimiserable que ya sí le espera a los hermanos de mediana edad. Puede que hayan aprendido de sus mayores. Puede que las cosas simplemente sean así. Cero condescendencias o desfiguración, pese a que sea todo manipulación. Por su apasionante espontaneidad podría parecer que es este un espectáculo íntimo del que somos testigos directos. No es así. Pero sí lo somos, o parecemos serlo, en su segundo grado, menos natural que si fuese auténtico, sí, pero igual de misterioso. En realidad, y por el juego de espejos que se crea con esta, más incluso.

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