Nocturna 2015: Día 1

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Indigenous

Primera jornada de Nocturna 2015

Comienza la tercera edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid Nocturna, una edición de la que ya os hablamos en la presentación y que este año alberga invitados de la talla de Alex de la Iglesia, Josep Anton Pérez Giner, Lamberto Bava, Robert Englund, quien se paseó por el photocall con sus inconfundibles muecas a lo Freddy Krueger, y el protagonista del día, el director Alexandre Aja que minutos antes de que se proyectara su último trabajo, Horns, como película inaugural del certamen, recibió el premio Nocturna Visionary Award.

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Indigenous

Antes de eso, el festival ha empezado con películas que exploran de nuevo los subgéneros más veces repasados dentro del cine de terror. Dentro de la Sección Oficial, nuestro primer contacto con Nocturna ha sido con el slasher, el gran protagonista de esta edición. Esta vez se trata de una producción filipina ambientada en Panamá, con actores norteamericanos y rodada en inglés y en español llamada Indigenous. Como todo buen slasher, el film sigue las idílicas vacaciones de cinco amigos que acuden a las paradisíacas playas de Panamá para despedirse de su mundo juvenil y adentrarse en el adulto. El surf, las chicas, el amor y las ganas de nuevas aventuras les llevan irremediablemente a ser víctimas de de su propia soberbia al adentrarse en una selva, a la cual han sido advertidos repetidas veces de que no se acerquen, en la que la leyenda local cuenta que habita el temido chupacabras. La película tarda en arrancar, se recrea en las vacaciones de este grupo de amigos hasta que llega el momento en el que, valientes y temerarios ellos, hacen caso omiso a las maldiciones y se van de excursión a la selva. Si en su primera mitad la presentación de los personajes se vuelve algo tediosa al quedarse enseguida sin unas personalidades con un mínimo de interés, a partir de su entrada en la selva la cámara sigue frenética las carreras y las angustias de los protagonistas para huir del mal que se esconde en el corazón de la misma. Tanto que por momentos se confunde con los retazos de metraje grabados por los propios chicos, sí también hay found footage en Indigenous, y nos ofrece unas imágenes demasiado caóticas del desarrollo de la huida. Indigenous no inventa nada nuevo dentro del slasher, es una simple sucesión de tópicos del subgénero, pero sí hay que reconocerle la capacidad de sorprender en el último tramo con un delirante y sorprendente protagonismo de las redes sociales y los medios de comunicación, con el que nos recuerda a Extraterrestrial, otra de las películas que pudimos ver el año pasado en Nocturna y que también nos dejó un sabor de boca un tanto ambiguo.

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The house on Pine street

La segunda revisitación de otro clásico del género es la de las casas encantadas con la coproducción entre Canadá y Estados Unidos The house on Pine Street, dentro de la sección Panorama fuera de concurso. Si Indigenous recopilaba la mayor parte de los tópicos del slasher, The house on Pine Street hace lo propio con los de los fantasmas que ocupan (o parecen ocupar) casas vacías a las que se mudan parejas en proceso de formar una familia. La película de los hermanos Aaron y Austin Keeling se mueve entre el clásico cine de terror basado en las sugerencias de los espacios, las sombras, las puertas que se abren o las cajas que se mueven solas, con evidentes referencias a títulos como Al final de la escalera, y entre el terror psicológico en el que no es difícil adivinar la influencia de Polanski, sobre todo de La semilla del diablo. Más allá de los constantes clichés que ofrece la película, hay que destacar el hecho de que los Keeling, junto a Natalie Jones, han escrito un guión que no recurre a la sobreexplicación y deja al espectador la tarea de cuestionar lo que ve en pantalla y sacar sus propias conclusiones. Tampoco The house on Pine Street nos ofrece un punto de vista más original del que ya conocemos sobre las casas encantadas, además de que le sobra mucho metraje durante el cual no cesa de repetir una y otra vez los mismos sucesos y los mismos malentendidos entre la pareja protagonista, pero es una cinta que ofrece varias lecturas y cuya dirección está todavía por pulir pero apunta maneras en la realización de películas de terror.

 

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