Entrevistas: A cambio de nada

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A cambio de nada

Entrevistamos a Daniel Guzmán, director de A cambio de nada y a sus actores principales, Miguel Herrán y Antonio Bachiller.

Tras su éxito haciéndose con el premio a mejor película, director, actor secundario (Antonio Bachiller) y el premio de la crítica en Málaga, la ópera prima de Daniel Guzmán, A cambio de nada, llega a nuestras salas. Con motivo de ello entrevistamos a su director a sus actores principales.

Junto con compañeros de diferentes medios, nos sentamos con Daniel Guzmán quien atiende a nuestras preguntas:

-¿Cómo está viviendo el recibimiento de A cambio de nada?

Daniel Guzmán:  Ni en mis mejores sueños ni imaginando dónde podríamos llegar con la película, habría adivinado lo que está pasando. Es muy emocionante lo que hemos vivido en Málaga, a nivel personal sobre todo… y luego  a nivel profesional, que coincida la crítica, la prensa, el jurado… Ya no sólo por los premios, sino por lo que estoy leyendo. Es mucha emoción. Sobre todo por lo que llevo detrás, son diez años de preparación en los que he dejado todo por esta película. Esa presión y esa carga emocional que tengo hace que todo se sobredimensione más. Cada día estoy más feliz. El primer día que me lo dijeron no podía ni expresar nada. Hablaba con mis amigos y me decían: “¿Qué te pasa?” Estaba hecho polvo, quizás por no poder explotar de la emoción porque no me lo creía.

– ¿No da cierto pudor contar uno su vida en una película y que lo pueda ver mucha gente?

D.G: Yo creo que es un material para una primera película que puede empatizar bien con el público porque se habla de lo que sé, de lo que conozco. El haber vivido esas experiencias que yo he vivido me van muy bien para intentar empatizar con el público. Hay una parte muy importante autobiográfica, no lo niego, es parte de mi vida. Lo que no digo es qué es de mi vida y qué no, el público ya intuirá qué es parte de mi vida. Podría hacer bastantes más películas con las experiencias que he tenido, para lo bueno y para lo malo. La realidad supera la ficción en este caso, hay mucho más ahí detrás que no voy a contar.

-¿Cuál es el mensaje que has intentado transmitir al público?

D.G: Yo no soy de mensajes. Sólo hace falta que intente transmitir uno para que transmita otro. Intento contar una historia y que cada uno coja el mensaje que quiera. Yo quería hablar de lo importante que es la desestructuración de una familia en la personalidad y desarrollo de un niño. No quería juzgar, sino entender porque este chaval hace unas cosas amorales que las personas podemos llegar a hacer debido a nuestras circunstancias. Yo lo que quería contar era una historia de amistad. De dos adolescentes pero de otra generación como es la de la abuela. A mi vida, la amistad y el sentido del humor es lo que le da una razón a todo. Me basé en eso para contar una historia de un niño que tiene una huida hacía adelante y hace un seguido de cosas que a lo mejor no son correctas pero son parte de la vida.

Daniel Guzmán

Daniel Guzmán

– Miguel Herrán era consciente de que te estaba interpretando a ti. Él dice que se ve reflejado en ti y que la película le ha ayudado a salir de la calle.

D.G: Lo mismo que me pasó a mí. El cine le ha dado una oportunidad. Por eso es tan mágico el cine. Es la misma historia que me pasó a mí. Quizás por eso cuando iba por la calle y le miraba a los ojos, había algo de conexión. Había algo detrás de esa mirada de nobleza que sabía que él podía transmitir. Es carismático, tiene algo que en pantalla aguanta de principio hasta el final. A Antonio lo cogí de pruebas y las clavó todas. Miguel hizo las peores pruebas del mundo, nadie lo quería. Estaba muy descolocado y yo creía que había mucho de honestidad ahí detrás. De hecho, las cosas que me siento más orgulloso son las escenas del interrogatorio y del juicio. Eso no es impostura. O conectas con eso, vas en el camino a llegar a eso, o no sale. Hay algo que nos une, yo creo que la mirada.

– Tiene calle hecha

D.G. Si, puede ser. No tanto como yo viví porque era otra época, otro contexto… Era todo mucho más salvaje, mucho más radical, canalla. Pero si es verdad que él vivió una parte de la vida de Dario.

-¿Esta película es el claro ejemplo de lo difícil que es sacar hoy día una película en España?

D.G:  No sé si es el ejemplo de algo, pero te digo que levantar esta película ha sido muy difícil, hacer cine en este país es complicadísimo. Es el país equivocado para hacer cine, es así. Es tan difícil sacar un proyecto… Primero porque han sido diez años de mi vida y segundo, porque yo pensaba que me iba a costar menos escribir esta historia, he tardado muchísimo. Quizás porque es una historia de mí mismo y hay muchas cosas que tapo. Levantar la financiación sin tener una televisión, ayuda del ministerio, ninguna ayuda porque hay poco incentivo fiscal para sacar dinero privado, y a eso le sumas el contexto del momento, la crisis más brutal que yo he vivido nunca… Ha pasado todo. Todo lo que podía pasar, pasaba. Había momentos que veía que no salía. Durante dos o tres años he visto como caía el proyecto ya que yo la quería hacer en verano, tenía que rodar todo en manga corta. Cada verano se me caía para el siguiente verano. Es cierto que una vez hecha, ha entrado TVE, Canal Plus, Telefónica Estudio… y estoy muy agradecido. Que entrara Warner para mí era impensable. Han creído en ella y ahora estoy muy contento. Pero antes, levantar un proyecto de dos millones casi 800.000 euros de financiación privada en el contexto actual… Nos hemos tenido que reinventar, no es la manera normal de hacer una producción en este país. Hay que encontrar socios, personas que financien con su dinero personal la película. Uno de los socios ha invertido su patrimonio y ha entrado hasta el final con pocas posibilidades de recuperarlo.

– Me gustaría saber si has escrito este guión a modo de terapia ¿cuándo lo escribiste pensabas que iba a rodarse?

D.G: Yo siempre he pensado en el público. La película está pensada de principio a final para el público. He intento servirme de mis experiencias personales para conectar con él, para emocionarlo, para que disfruten, que se rían desde una conexión cercana. Lo que yo viví me ha ayudado a contar la historia. A partir de esto, me he ayudado a encontrar muchas respuestas. Yo quería entretener al público, invitarle a la reflexión si es posible y me serví de mis historias para hacerlo más auténtico. No lo hice para entender mi historia. La he entendido, pero yo quería una unidad dramática para contar una historia.

A cambio de nada 3

Luis Tosar

-¿Se la has dedicado a tu padres posteriormente?

D.G: Es una manera de perdonarles y perdonarme a mí mismo por haber sido un chico complicado que les di muchos disgustos. Han sufrido mucho. Yo se la quería dedicar porque en esas etapas, de no ser por ellos, no estaría hoy aquí. Yo he entendido a mis padres haciendo esta película. Es mucho más que una dedicatoria. Es comprender y entender que hacemos lo que podemos. Siempre culpabilizamos, pero hay que entender que ellos han hecho lo que han podido.

-¿Y tus padres qué han dicho?

D.G: Yo creo que sólo hay un público inteligente. Ellos han entendido. Yo he entendido. Les dediqué el premio en Málaga. El cine es esta herramienta tan potente, educacional, impresionante para entender nuestra propia vida. Nos hemos emocionado y nos hemos abrazado.

– ¿Cómo ha sido trabajar con tu abuela?

D.G: Es una parte fundamental porque ocupa un papel importante sobre una relación intergeneracional entre un niño y una anciana y la indispensable figura de los abuelos. No quería hablar solo de la adolescencia, quería un poco más allá y hablar de otras generaciones. Y  no había otra mejor que mi abuela para transmitir esa vivacidad, emocionalidad y ese sentido del humor. Desde la primera palabra del guión sabía que ella aparecía. Ha sido muy emocionante. Es un homenaje. Es materializar un sueño. Ella ha transmitido en pantalla todo lo que yo quería. Ahora aún estamos más unidos mi abuela y yo. No puedo expresar la felicidad vivida con ella en Málaga. Mi abuela ni se dedica a esto, ella vive en un pueblo, lo que pasa es que yo soy su nieto y no me puede decir que no. Ella lo ha hecho fácil. No hay que meter la vida en una película, hay que meter la película dentro de la vida. Hay que jugar y creérselo.

-¿Cómo te has visto como director?

D.G. He disfrutado muchísimo. Me lo he pasado muy bien. Soy muy pesado, obstinado, hasta que no lo consigo saturo mucho. Me gusta trabajar con los actores. Ensayé con ellos cuatro meses, los chavales no te vienen así de primeras. Con mi abuela hemos tenido que trabajar mucho. Pero es tan bonito el proceso de trabajo… Para mí es lo más gratificante, me emociona.

-¿Tienes como referencia algún director con el que hayas trabajado anteriormente?

D.G: No. Ha sido fruto de mi experiencia y formación como actor. La dirección actoral tiene que ver conmigo como actor. Algunos directores me han influido, pero cuando me pongo a escribir, quiero hacer películas como ellos y me salen otras. Directores como Von trier, Haneke, Vinterberg… el cine asiático me encanta, Nader y Simin: una separación me encanta, es una película muy referencial para mí. Pero luego me sale el sentido del humor y otras cosas que no tienen nada que ver.

– ¿Alguna influencia de Barrio de Fernando León de Aranoa?

D.G: Admiro mucho a Fernando, escribe muy bien, pero mi película no creo que tenga que ver. Habla de otras cosas, de otras generaciones. Está contextualizada en un barrio, pero no creo que tenga que ver. La película de Fernando me parece una maravilla, tengo mucha amistad con él y le admiro muchísimo. Ojalá pudiera parecerse, pero en estructura es muy diferente.

A cambio de nada

A cambio de nada

– ¿Tienes pensado levantar otra película?

D.G: Tengo escrita media película. Una comedia muy muy canalla, muy radical. Va sobre un antihéroe viviendo 45 años del cuento. No es una historia autobiográfica, sino de un amigo mío. Yo lo que tengo que hacer es estructurarla. Creo que vamos a disfrutar muchísimo en el proceso de escritura. Espero que no me cueste los diez años que me ha costado esta.

También entrevistamos en privado a Miguel Herrán y Antonio Bachiller, protagonistas de A cambio de nada.

– ¿Qué habéis aprendido de vuestros personajes y qué creéis que la gente puede aprender de ellos?

Miguel Herrán: Yo creo que los primeros que pueden aprender son los padres, como llevar un divorcio en un mundo tan callejero, tan perro… Del personaje yo creo que he aprendido la búsqueda de figuras paternas aparte de tus padres, gente que te ayude a salir adelante, tus amigos, gente que puedes llegar a conocer en la calle como es Antonia en la película y que no es necesario tener la misma edad para entenderte con otra persona. Puedes entenderte con un hombre de 50 años.

Antonio Bachiller: Yo he aprendido sobre todo que lo más importante es la amistad. ¿Qué puede aprender la gente de mi personaje? Lo que no deben de hacer (se ríen ambos). Estoy de acuerdo con Miguel, sobre todo el tema de los padres divorciados, que no involucren a sus hijos.

– Después de esta experiencia como actores, ¿os gustaría seguir trabajando en esto?

M.H: Sí. Estoy estudiando en la escuela que estudió Dani y estoy también con su representante. Los castings que salgan pues los hago, aunque de momento no me han cogido en ninguno… pero a tope, a esforzarse, estudiar y a intentar vivir de esto si se puede, ojalá.

A.B: A mí también me gustaría mucho.

– ¿Podrías hablar sobre cómo ha sido el rodaje? ¿Cómo ha sido la relación con Daniel?

M.H. Como si fuera una familia. Era todo muy familiar. Antonio y yo nos hicimos colegas. Yo he madurado un poco, no como en la peli, que era más bala perdida. Dani es como un hermano. Antonia era como una abuela, era la abuela del cámara, era mi abuela, la abuela de Antonio… La abuela de todos, una señora entrañable. Dani nos ha llevado a un mundo nuevo que no conocíamos y todo mediante muchas risas… pero también ha habido días de llegar a la manos, estar desquiciados totalmente. Hemos llorado, hemos ido al hospital… ¡Si es que lo que no haya pasado en esta peli no ha pasado en ninguna! Y todo a cambio de nada. Un puñado de euros que nos ha dado. Tampoco te creas que mucho. Pero yo se lo dije el primer día del rodaje, que yo esto lo habría hecho gratis, a cambio de nada. Yo no quería ni cobrar. Sólo por la experiencia de tener como primer trabajo algo así, que te encamine la vida así… El puñado de euros es un segundo plano. El mayor cobro de esta película ha sido el poder hacerla, que Dani haya confiado en nosotros. Disfrutar de esta película, de Málaga, de ver como la gente se reía y le gustaba nuestro trabajo. Eso ya es un premio. Es maravilloso. Es por lo que hemos trabajado, por eso y por Dani.

A cambio de nada

A cambio de nada

– La película habla de un entorno hostil, de los problemas de la adolescencia, ¿os sentís reflejados en lo que se ve en la película? ¿Es realista?

A.B: Sí, realista es. Aunque no lo vivamos, se ve. No vivo en esas circunstancias, en las de Dario y Luismi, pero se ve.

M.H. Desde joven… bueno, sigo siendo joven (se ríe), veo a mis colegas que algunos sí han conseguido curro, un amigo trabaja en un bar y ahora quiere estudiar hostelería. Pero hay otros que se quedan en un banco fumando porros, tomando cervezas todos los días y eso al final no es vida ni es nada. Yo creo que lo que tienes que hacer es encontrar tu camino en la vida, lo que te gusta (esto me lo ha dicho Antonia), e ir a por ello. Nosotros porque nos ha caído del cielo, pero aunque la gente no tenga nuestra oportunidad, que busquen su camino, aquello a lo que quieren dedicar toda su vida, trabajando todos los días, que te guste, y a por ello.

¿Por qué la gente debería ir a ver esta película?

M.H ¡Porque es la polla! (ambos jóvenes se ríen). Porque es una película que es pura verdad. Es la historia de Dani. Está hecha para llegar al corazón, a la gente. Para que los padres puedan ver un poco como sus hijos llevan lo de los divorcios. Que se vea el tema de la vida en la calle. A lo jóvenes también podría ayudar. Es una peli que debería de ver todo el mundo y que la ves y te ríes. Aunque sea un drama, es un drama que es divertido y cuando sales de verla reflexionas. Además tienes de todo, tienes perros, tienes niños, tienes la tía buena de la película…

A.B: La abuela del cámara…

MH: (Se ríe). Tienes acción, tienes comedia, tienes drama… ¿qué más le puedes pedir a una peli? Hay que verla.

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