Documenta Madrid 2015: 5ª y última crónica

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Quinta de Documenta Madrid 2015. Otros mundos (a veces) son posibles.

Llegamos a la recta final de Documenta Madrid con varias películas que nos hablan de los esfuerzos del ser humano para intentar construir un mundo mejor, ya sea a nivel global, en un contexto más doméstico o apelando a la humanidad y compasión de quienes no son capaces de sentir esas emociones. Esto último es aplicable a la nueva y esperada película de Joshua Oppenheimer, The look of silence, cuyo impacto es todavía mayor que el que provocó hace dos años en este mismo escenario con The act of killing, y de la cual os hablaremos en unos días con un especial que incluirá una entrevista con el director.

Pero de momento os hablamos de las tres últimas películas de la sección oficial a competición que cierran por este año el festival, comenzando por la coproducción bosnio-danesa Flotel Europa. Cuando a principios de los noventa comenzó la guerra de los Balcanes, muchos ciudadanos bosnios tuvieron que huir de su país y convertirse en refugiados sin un destino concreto al que llegar. Uno de los refugios que se habilitaron para poder acoger a tanta gente fue un barco enorme atracado en el puerto de Copenhague, que sirvió de hogar para todos ellos durante varios años hasta que las situaciones de cada familia se legalizaran. Una de estas familias es la de Vladimir, el propio director de Flotel Europa, que llegó al barco siendo un adolescente y que nos va contando en off la vida en el barco sobre imágenes en VHS que los propios refugiados grababan para documentar su vida allí o como cartas audiovisuales para sus familiares. Así asistimos a los recuerdos de una vida no muy alejada de la de cualquier adolescente, en el marco de un entorno en el que del alivio inicial por sobrevivir a una guerra se va pasando a la desesperación por ver cada vez más lejos el final de la convivencia entre extraños en camarotes minúsculos, sin que la comunidad internacional haga nada por ofrecer a esas personas una vida en condiciones alejada de los conflictos. El interés por el documento gráfico que ofrecen esas cintas, a veces sin ni siquiera un mínimo de calidad, es lo más atractivo de un documental que va acusando la introducción de tramas paralelas a la vida de Vladimir con las que uno acaba por perderse sin saber muy bien el papel que dichas historias representan en la principal.

Flotel Europa

Flotel Europa

De la lucha contra los sistemas establecidos, contra la burocracia, la corrupción y los crímenes contra el medio ambiente por parte de las grandes industrias amparadas por los gobiernos de los distintos países, se han encargado durante muchos años un par de activistas norteamericanos apodados The Yes Men. Por medio de bromas mediáticas muy bien elaboradas con las que han engañado incluso a los medios más importantes del mundo, Andy Bichlbaum y Mike Bonanno han tratado de concienciar al mundo sobre los peligros del calentamiento global, pasando por encima de las empresas más poderosas e incluso de los gobiernos y poniendo en riesgo su libertad. En este último documental, The Yes Men are revolting, se combina su lucha con la que se mantiene entre ellos dos por la continuidad de su larga y fructífera relación laboral debido a las responsabilidades que cada uno de ellos empieza a asumir en su vida privada. Y es precisamente cuando el documental se aleja de la preparación y la puesta en escena de las bromas y las protestas que estos dos personajes realizan para acercarse a sus vidas, cuando la película se acaba resintiendo. Pero a pesar de que cinematográficamente hablando The Yes Men are revolting no ofrezca nada original más allá de una estructura convencional dentro del género documental, el hecho de mostrarnos cómo estas dos personas son capaces de ridiculizar al sistema capitalista de las maneras más extravagantes posibles (impagable el show que montan con los indios ante empresarios), es más que suficiente para no perderse ni un minuto del documental. Muchas risas garantizadas.

The Yes Men are revolting

The Yes Men are revolting

Nos despedimos de la sección oficial a concurso con Cartel Land, una suerte de western realista en el que dos grupos formados por quienes pretenden tomarse la justicia por su mano, muy diferentes entre sí e incluso con un cierto grado de antagonismo, combaten contra el mismo enemigo en distintos lados de la frontera. A un lado Arizona, al otro México, y en la tierra de nadie que es el desierto fronterizo los cárteles de la droga y la trata de humanos mejicanos campan a sus anchas amparados por el gobierno y las fuerzas de seguridad de este país. En Estados Unidos un grupo de vigilantes anónimos vela por salvaguardar su territorio de la delincuencia que intenta pasar ilegalmente hacia él. En México otro grupo de vecinos se alza como protector armado contra sus congéneres y las bandas que se dedican a asesinar impunemente a familias enteras. El norteamericano Matthew Heineman se acerca con Cartel Land al thriller policiaco con escenas en las que la acción parece formar parte de una película de ficción, y giros sorprendentes que no son más que la consecuencia final de un país que se rinde a la corrupción consentida como parte de lo que implica su propia supervivencia.

Cartel Land

Cartel Land

Con esta terminamos nuestras crónicas de Documenta Madrid 2015. Una edición que ha estado marcada por la búsqueda de unos sueños, si no imposibles, bastante difíciles de conseguir, pero con un mismo hilo conductor: el de la tenacidad de quienes los persiguen. Esta tarde se conocerá el palmarés de las películas a competición del que os daremos cuenta con la vista puesta ya en la próxima edición.

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