Críticas: A Esmorga

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24 horas con Karra.

Si ya es difícil adaptar una obra literaria a un formato cinematográfico, el hecho de escoger para ello una novela que forma parte de la literatura clásica y del imaginario de un pueblo, en este caso el gallego, y que además ya de por sí es una obra con una estructura y un tempo algo complejos para pensarlos de manera cinematográfica, hace de un proyecto como el de llevar la novela de Eduardo Blanco Amor A Esmorga una tarea tan ardua como arriesgada. El cineasta gallego Ignacio Vilar ha sido el valiente que se ha atrevido a llevarla a la pantalla respetando su esencia hasta el más mínimo detalle con todo lo que eso conlleva, para bien y para mal.

Ambientada en una ciudad ficticia que simula ser el Orense natal de Blanco Amor llamada Auria, A Esmorga es la narración en primera persona de Cibrán, un joven mozo que está contando a alguna clase de autoridad que jamás aparece, los hechos acaecidos en las 24 horas anteriores a su detención a través de las respuestas que da a preguntas que tampoco se formulan en la novela. Cibrán narra como salió de casa de su amante para ir a trabajar y sentar la cabeza con ella y su hijo, y se encontró por el camino con sus amigos el Bocas y el Milhomes. Éstos, juerguistas habituales de la comarca, andan ya borrachos cuando Cibrán los encuentra y consiguen que éste les acompañe en su recorrido por los bares y los burdeles del pueblo.

A Esmorga (2) - Cinema ad hoc

A Esmorga es la crónica de la autodestrucción de tres personas en 24 horas. El Bocas y el Milhomes tratan de paliar con alcohol sus respectivos instintos pero lo que consiguen con ello es que éstos aumenten y se desarrollen de manera imparable; la ira y la temeridad de El Bocas y los deseos sexuales reprimidos de El Milhomes para con aquel, convierten su alianza en una bomba de relojería siempre a punto de estallar de cualquier manera y en cualquier lugar. Por su parte Cibrán es un hombre sin voluntad, sin un criterio que le permita alejarse de la mala influencia de sus amigos y convertirse en una persona respetable tal como le pide su amante, y como él mismo trata de autoconvencerse de querer hacer. Su o pensamento, como él denomina a su conciencia moral, no le permite participar activamente en las barbaridades que sus amigos cometen, pero al mismo tiempo es incapaz de marcharse a casa de su madre donde sabe que estará a salvo de cualquier consecuencia que le pueda acarrear el vínculo con ellos. Sin duda la elección de Karra Elejalde, sorprendente por otro lado, de Antonio Durán “Morris” y de Miguel de Lira como El Bocas, El Milhomes y Cibrán respectivamente, son las mejores bazas de una película que va decayendo a medida que avanza.

A Esmorga (3) - Cinema ad hoc

A Esmorga adapta de una manera prácticamente fiel la novela en la que se basa, aunque evita poner la historia en boca únicamente de Cibrán para dar más dinamismo cinematográfico al introducir diálogos entre los personajes. Ésta, junto con la decisión de convertir su estructura capitular en otra más lineal, son las únicas licencias que Ignacio Vilar se permite en una película cuyo diseño de producción, su puesta en escena y su empeño por el detalle de las descripciones que aparecen reflejadas en la novela, crean la atmósfera adecuada para la historia que se está contando. Sin embargo la densidad y reiteración de dicha historia, ayudada por una banda sonora también demasiado redundante, van pesando hasta el punto de hacer difícil mantener el interés en varios momentos de la película.

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