Críticas: Vengadores. La era de Ultrón

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Vengadores - La era de Ultrón (The Avengers - Age of Ultron) - PORTADA

Pon un Ojo de Halcón en tu vida.

Para analizar correctamente los Vengadores: La era de Ultrón es necesario llegar a sus títulos de crédito finales, diseñados sobre una reformulación mucho más inteligente y acertada que su antecesora. Hay más brillo, más intensidad, un efecto más pulido y resplandeciente para trabajar sobre luces y sombras, para que todo ese desigual conjunto vaya formando otro gran diseño mayor y armonioso. La experiencia propia de Joss Whedon dentro de la franquicia y su primer crossover, así como todo ese contexto dentro de la consolidada Fase 2 del universo cinematográfico de Marvel —que dará cierre con Ant-Man el presente año— nos lleva al análisis de su propia y reciente historia. Tanto Guardianes de la Galaxia como Capitán América: El soldado de invierno supusieron dos cumbres para el mainstream del 2014, pero la empresa estadounidense de entretenimiento —subsidiaria de Disney— no se ha conformado con producciones cinematográficas de actores de carne y hueso. Quiere ir más allá con el cine de animación (Big Hero 6), disponer de su propio canal en Netflix para lanzar joyas condenadas al culto (Daredevil) e incluso franquicias televisivas gracias a la actual calidad que están desplegando Agentes de SHIELD y Agent Carter. Vengadores: La era de Ultrón forma parte de ese techo, de esa recolección de talento. Es obvio que para entender una obra tan definitiva como este film (aunque siempre superable) es necesario subrayar todas esas líneas que nos llevan a la premeditada gestión del blockbuster más inteligente y redondo del conjunto hasta la fecha.

Vengadores - La era de Ultrón (The Avengers - Age of Ultron) - Ultrón

No nos hemos movido respecto a Los vengadores y el comienzo de su continuación lo marca ese propio plano secuencia como elemento para vincular a todos los (super)héroes de ese equipo imbatible. Juntos son invencibles, nos lo remarcan e incluso se regocijan sardónicamente al respecto. Whedon evidentemente desea explorar más de esa mecánica consistente en la acumulación y comunión de componentes porque Vengadores: La era de Ultrón es mucho más oscura, aprovechándose de la incorporación de Bruja Escarlata. Los protagonistas se van a someter a sus mayores temores y aquí aparece una línea interesante alrededor de Tony Stark. ¿Se hubiera convertido en algo similar a Ultrón si no hubiera acabado secuestrado en esa cueva en Afganistán junto al Dr. Yinsen? En cierto modo, el miedo de Stark a transmutarse en el responsable del exterminio del planeta Tierra —como de sus compañeros y amigos— es un potente material de un personaje que parecía haber superado todos sus conflictos en Iron Man 3. Whedon lo utiliza para proyectar la creación de un terrible enemigo que precisamente quiere salvar al planeta acabando con la propia humanidad. Ese espejo distorsionado de Tony Stark queda bajo el debate del propio espectador, como si el director de Firefly considerara a su público suficientemente inteligente para percibir los paralelismos sobre ese generador de villanos, Némesis e innumerables víctimas de sus armas. Iron Man, en definitiva, es lo único que puede destruir a Los Vengadores e incluso ya ha fabricando un Hulkbuster. Todo ese enfrentamiento —y elevación complementaria de los temores internos de los personajes— supone una jugosa materia para gestionar una crisis de identidad del grupo e incluso para adentrarnos en el pasado de los gemelos Maximoff. Luego tenemos la pulpa, llamativa e impecable. Whedon sabe que tiene que cumplir con las cuotas de entretenimiento y gestiona espectaculares secuencias de acción y envidiables set-pieces que funcionan tanto a nivel independiente como integradas en toda la maquinaria del conjunto. Son los fuegos artificiales pero al director de Serenity le interesa más la oscuridad que yace detrás de los mismos.

Vengadores - La era de Ultrón (The Avengers - Age of Ultron) - Robert Downey Jr. (Tony Stark)

Puede que pudiéramos criticar cierta y pretendida desigualdad en dicha fusión de elementos, como si Vengadores: La era de Ultrón no se conformara con su condición de blockbuster y deseara regenerarse y duplicarse a nivel interno. Esa inteligencia se transforma en auto-consciencia del producto, como si cada una de sus piezas argumentales se integrara en los moldes y conflictos de sus personajes. Toda la trama alrededor de Vision, por ejemplo, es un compendio de ese sumatorio el film: el elemento más puro y digno es la suma más equilibrada y perfecta generada de toda la lucha interna de egos y filosofías, la salvación y la definitiva cura. Es precisamente su reflejo y consciencia de su identidad lo que determina el camino a seguir del propio espectáculo y arco argumental. El libreto de Joss Whedon también desea explorar otras vías dramáticas reuniendo a esos dos monstruos que son Natasha Romanoff y Bruce Banner o provocando que Ojo de Halcón se convierta en el gran catalizador del grupo. Esa auto-consciencia también se aplica a Clint Barton, aplicando el sentido de la épica en base a la concepción del absurdo de todo film de superhéroes. La doble vida de Ojo de Halcón le transforma en el personaje más humano de todos ellos, como si ese fuera en definitiva el mayor de todos los terrores para ese equipo ensamblado de monstruos. Y, por supuesto, un Dios como Thor se somete a esa auto-consciencia para divisar el futuro de la propia franquicia y hallar la respuesta a esa conexión con un futurible y desolador peligro que viene, como él, del espacio exterior. Pero el gran mérito de Vengadores: La era de Ultrón es que —tras ese millonario presupuesto y condición impuesta de ser un gran parque de atracciones cinematográfico— es moldear y ajustar todos esos elementos dentro un circo de tres pistas. Whedon tiene que articular ese perfecto fanfilm concebido con cientos de millones de dólares e incluso sorprender a una audiencia que previamente ha armado parte del puzle con todo el material promocional. Por otro lado, desea ensombrecer y equilibrar todas esas piezas se que se suceden, marcando el detalle y distinguible icono, pero dando finalmente una imagen y espectacular mural que se haga completa y en la que todo encaje desde cualquier ángulo posible. Ciertamente también tiene que proponer en una pista final todo el futuro de la franquicia y su propio legado. Dejarnos caer el material que pudiera dar coherencia tanto a Planet Hulk como a Capitán América 3: Civil War y las dos partes que darán sentido a su propia continuación: Los Vengadores 3: Infinity War. La gran virtud sigue siendo el equilibro entre esa entidad como organismo fílmico y como producto titánico de marketing para masas. Lo único ‘artificial’ de Vengadores: La era de Ultrón, en definitiva, es su póster aunque aquí la última palabra la tiene Joss Whedon… siempre y cuando Thanos y un ‘embriagado’ Stan Lee se lo permitan.

Vengadores - La era de Ultrón (The Avengers - Age of Ultron) - Jeremy Renner (Ojo de Halcón)

Apuntes bastardos (♦♦):

— Uno de los grandes misterios seguirá siendo qué sexo tenía Ultrón. Tiene voz de macho (James Spader) pero habitualmente en la cinta se comporta como una folclórica despechada. Si alguien se imaginó alguna vez cómo sería una ex mujer de Tony Stark en ‘The Real Housewives’ aquí tiene la prueba.

— Me niego a creer que Ultrón cuando se ‘vertió’ en Internet no se dedicara, como buena Inteligencia Artificial, a buscar los millones de vídeos de gatitos de la red. Y mucho menos no querer adoptar unos cuantos para acariciarlos mientras pensaba en destruir el mundo.

— ¿Cómo se lo montan Hulk y Viuda Negra? O mejor dicho, ¿cómo sobrevive Viuda Negra a que se monte encima de ella Hulk? ¿Se mete ella en un Hulkbuster ‘vaginalmente’ habilitado? Diálogo en la próxima película de Kevin Smith en 3, 2, 1…

— Pues no muy preocupadas (o necesitadas) tienen que estar Pepper Potts (Gwyneth Paltrow) y Jane Foster (Natalie Portman) para no mandar ni un mísero WhatsApp durante toda la película a sus respectivos sementales-salvadores-del-mundo… Dildo-divorcio en 3, 2, 1…

— Lo sentimos Aaron Taylor-Johnson, pero Evan Peters es nuestro Mercurio y no quiero hacer sangre con el tema, pero este niño no esquiva ni a una tortuga zombie.

— Nos apostamos el ojo bueno de Nick Fury a que Viuda Negra fue la nueva estilista y marcadora de canalillo de Bruja Escarlata.

— Steve Rogers tendrá que esperar a la Fase 3 de Marvel para echar un polvo. Pobre. Al pobrecito le resulta en cada nueva película más complicado caminar. Dos bombonas de butano tiene ya allí. ¡Cuánto sufrimiento y drama a cada paso! Pobre.

Con lágrimas de emoción en los ojos puedo decir que, por fin, el club de fans de Ojo de Halcón va a superar en número al de Jar Jar Binks. Gracias Joss Whedon. Gracias. Señora, si usted tiene problemas para quedarse embarazada, ponga un Ojo de Halcón en su vida… porque donde pone el ojo pone también el espermatozoide.

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