Críticas: Mortdecai

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Mortdecai - Cinema ad hoc

¿Qué puede salir mal?

Por un lado tenemos una trilogía de novelas de comedia negra protagonizadas por un coleccionista de arte un tanto excéntrico llamado Charles Mortdecai, escritas en los años 70 por Kyril Bonfliglioli, cuya primera entrega titulada No me apuntes con eso ha dado pie a una adaptación al cine por parte de Eric Aronson, quien anteriormente sólo había escrito el guión de una película llamada En busca de un beso salvaje, y dirigida por David Koepp, responsable de títulos como El último escalón, La ventana secreta o Sin frenos. Por otro, un reparto encabezado por Johnny Depp, además productor de la película, Gwyneth Paltrow, Ewan McGregor y Paul Bettany, al servicio de una comedia alocada que mezcla acción, romance y delincuencia de alto nivel.

La historia: El ya mencionado Charles Mortdecai, un lord extremadamente refinado, infractor de las leyes británicas en cuanto al pago de impuestos se refiere, trapicheador de obras de arte y casado con su novia del instituto, mucho más avispada que él, deberá colaborar con un antiguo pretendiente de ésta, ahora inspector de policía, para recuperar una obra perdida de Goya. Además de a su crisis matrimonial causada por su bigote, Mortdecai se tendrá que enfrentar a los ladrones del cuadro, a unos mafiosos rusos que también quieren hacerse con él, a un multimillonario americano y a su hija ninfómana, y a un sin fin de calamidades por todo el mundo.

Con estos elementos, ¿qué puede salir mal? Absolutamente todo.

Mortdecai (2) - Cinema ad hoc

No es que nos enfrentáramos a Mortdecai sin intuir que un nuevo personaje excéntrico para Johnny Depp podía decepcionarnos tanto como sus últimos trabajos (las críticas que llegaban de Estados Unidos ya nos preparaban para ello), pero teníamos la esperanza de pasar un rato divertido y/o entretenido, o al menos sacarnos alguna risa involuntaria, que eso a veces hace soportables desaguisados monumentales. La cuestión es que todo el humor que se le presupone a una historia y a unos personajes tan paródicos como los que forman parte de Mortdecai  brilla por su ausencia en casi toda la película, y cuando no lo hace se presenta en forma de chascarrillos sexuales, bromas sin gracia y algún que otro gag visual que ya hubiera parecido arcaico en tiempos de Chaplin. Pero es el constante regreso a un único tema tan anodino como es el bigote de Mortdecai como base en la que se fundamenta toda la comicidad de la película, lo que termina por quitarle precisamente toda la gracia a la misma.

Que no funcione como comedia no debería ser demasiado impedimento para que funcionara como película de aventuras, y lo intenta a fuerza de un despliegue técnico que en algunos momentos ofrece escenas de acción perfectamente desarrolladas, aprovechando además un notable diseño de producción con el que remite a las películas clásicas de ladrones de guante blanco. Pero todo eso se pierde dentro de un montaje acelerado y disperso que no hace más que dificultar que la historia fluya como debería.

Mortdecai (3) - Cinema ad hoc

Y llegamos al último, pero no menos importante, de los problemas de Mortdecai: Johnny Depp. Si bien ninguno de los que acompañan a Depp en el reparto está a la altura de lo que se espera de ellos (Paltrow y McGregor tan comedidos que no logran hacer que la flema llegue a ser cómica, y Bettany algo mejor en su papel de fiel lacayo de Mortdecai pero muy ensombrecido por éste), el nivel de histrionismo del protagonista alcanza cotas que rayan en la total autoparodia. Obviando el hecho de que vuelve a transformarse físicamente en un personaje absolutamente estrambótico, los tics que ya hace tiempo forman parte de su repertorio interpretativo aumentan de manera desproporcionada junto con una serie de ruiditos guturales que no deja de hacer durante toda la película, y que nos llevan a pensar si aquel actor que era capaz de emocionar, divertir o aterrorizar en una filmografía plagada de grandes interpretaciones, no habrá sido engullido por el mismo personaje con distinto disfraz para el resto de su carrera. Volveremos a tener fe en él con Black Mass. Quizá no tanta con sus próximos y temidos regresos al sombrerero loco y Jack Sparrow.

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