Muestra SYFY 2015: Día 4

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under the skin

Bajo la piel del SYFY

Damos carpetazo a la Muestra SyFy de este año con una edición en la que, como siempre, ha habido mucha disparidad en cuanto a la calidad y a la temática de las películas proyectadas, pero en la que se ha echado de menos el desenfreno de otros años. Y es que esta duodécima edición de la muestra se ha caracterizado por traer un cine más serio del que estamos acostumbrados a ver en estos cuatro días al año en los que el frikismo más escandaloso se da cita en los cines Callao de Madrid. Puede que la decisión de proyectar todas las comedias programadas en un mismo día, sumada a la poca predisposición a la juerga de las dos películas de las sesiones golfas, haya hecho mella en las ganas de cachondeo del público asistente.

La parte positiva es que hemos descubierto cintas tremendamente interesantes, dejando además lo mejor para esta última jornada.

LFO

LFO

Antonio Tublen nos trae la historia de Robert, un fracasado que descubre el poder de hipnotizar a partir de bajas frecuencias sonoras. Al principio Robert es un pobre diablo en el que nadie deposita ninguna confianza, de hecho da hasta un poco de pena, pero cuando consigue lo que quiere y da con la frecuencia en cuestión (1’618 Hz si no recuerdo mal) se convierte en un ser repulsivo, pues utiliza su descubrimiento con los fines más bajos que se le pueden ocurrir a un hombre. Con una premisa interesantísima, L.F.O se limita a darnos las herramientas para que descubramos sin mucha dificultad que independientemente de su invento, Robert es una mala persona, lo que pasa es que él no lo ve así. Con un ritmo muy lento, este film sueco puede gustar bastante o ser bastante odioso, una de dos. Si bien es verdad que el desarrollo de la narración tiene coherencia con el patetismo del personaje, el visionado de esta película viene a dejarte seca la boca de tanto resoplar según Robert se va coronando decisión a decisión hasta un final casi divertido.

Jamie Marks is dead

Jamie Marks is dead

Hay muchas cosas que no gustaron de Jamie Marks is dead. ¿Por qué es tan odioso Jamie? ¿Por qué está tan fuerte si es el pardillo del instituto? ¿Por qué se parece tanto a Harry Potter? ¿Por qué Liv Tyler es un cero a la izquierda en esta producción? ¿Con qué finalidad existe el papel del hermano del protagonista? Concentrémonos. Jamie Marks is dead cuenta la historia de Adam (Cameron Monagan) que tras un accidente con resultados casi fatales para su madre, es capaz de ver al difunto Jamie Marks, el rarito del instituto, encontrado pocos días antes muerto junto a un río de la localidad. Cabe resaltar que Cameron Monagan interpreta a Adam muy convincentemente después de su acostumbrado papel como Ian Gallagher en Shameless (que también es digno de admirar) y es de lo poco que da gusto ver del film. La opresión y la frustración adoslescentes con las que convive a través de su madre, su hermano y la “amiga” de su madre afincada en su casa se aprecian muy bien en su actuación y son los detonantes de algunos de los giros de la acción. Sin embargo la tensión sexual no resuelta entre Jamie y Adam llega a resultar sumamente incómoda y la película da la impresión de estar estancada durante gran parte del metraje. Conclusión: Jamie Marks, estás mejor muerto.

A girl walks home alone at night

A girl walks home alone at night

Había muchas expectativas con la ópera prima de la cineasta de origen iraní Anna Lily Amirpour, A girl walks home alone at night, y las ha superado con creces. La película que se presentaba como western vampírico iraní ha sido, junto con Song of the sea, lo mejor de la muestra de este año. Se trata de una estilizada revisitación del mito del vampiro ambientada en una ficticia ciudad iraní llamada Bad City, una ciudad casi fantasma en la que conviven los pozos petrolíferos con el tráfico de drogas y las fosas comunes, y por la que cada noche deambula una joven vampira enfundada en un chador negro en busca de alguna presa humana de la que alimentarse. Conscientemente contradictoria en su ambientación de un Irán absolutamente plagado de referencias estéticas y culturales norteamericanas disfrazadas con un falso toque iraní, la película se asienta en el blanco y negro impoluto con el que se enfatiza la soledad de unos personajes marginados que se encuentran en un mundo que rechazan y les rechaza. El poderoso uso de los encuadres, de los silencios, del estatismo físico y geográfico de los personajes, unido a un inteligente uso de la banda sonora compuesta por partituras que combinan la música árabe con piezas que evocan a las composiciones de Morricone para los westerns de Sergio Leone, hacen de A girl walks alone at night una auténtica joya del cine de género independiente que busca nuevas formas de explorar terrenos ampliamente transitados.

Under the skin

Under the skin

Pero si difícil era que una película como la iraní se hiciera un hueco en la muestra SyFy, aun más complicado lo tenía la última película del fin de semana, la nueva y esperada película de Jonathan Glazer Under the skin. A estas alturas, raro es encontrar a alguien que no haya visto ya las andanzas de Scarlett Johansson convertida en una extraterrestre que seduce a los hombres para acabar con ellos de una manera realmente perturbadora. Pero hay mucho más detrás de esta simpleza argumental con la que se presenta la película. La cotidianeidad de las gentes que deambulan por las calles por las que la protagonista conduce en busca de hombres convive con el universo fantástico y surreal a los que los traslada para ser succionados por completo, y esa misma visión del mundo ordinario que la rodea es lo que la mantiene inhumana como una máquina con un propósito concreto. Es sin embargo un destello de piedad para con quien no responde a los cánones establecidos, lo que provoca en ella la consciencia de lo que es en realidad y comienza un aprendizaje de la verdadera naturaleza humana. Under the skin no precisa de diálogos y mucho menos de explicaciones explícitas, sino que se sustenta a base del simbolismo que representan las acciones humanas para el desarrollo interno del personaje de Johansson. Una película, como la anterior, que fascina por la valentía de sus realizadores al arriesgar con nuevas formas de narrativa audiovisual y que al igual que aquella provoca no pocas opiniones encontradas.

Por MariFG y Alex Reznik

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