Muestra SYFY 2015: Día 2

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Burying the ex

Dia 2 de la SyFy, la novia que me comió (y otras historias)

La Muestra SyFy comienza su maratoniano fin de semana con la jornada del viernes pensada única y exclusivamente para la diversión. Tras las risas de ayer con Chappie, la cita cinéfila más friki, chillona y gamberra de la capital, no podía sino mantener el nivel con una buena ración de delirios varios, como el aviso nada más empezar la primera proyección de que los subtítulos habían sido creados a partir de otra copia de la película, por lo que podrían no estar sincronizados adecuadamente. Empezábamos bien.

Housebound

Housebound

La película en cuestión, y sus subtítulos, era la primera de las dos que se proyectaban en la jornada de hoy procedentes de Nueva Zelanda. Housebound es una rara mezcla de casas encantadas, psicópatas asesinos y drama doméstico, aderezado con muchos sustos producidos exclusivamente por una banda sonora expresamente compuesta para crearlos, y con un humor que no siempre termina de funcionar. La protagonista, Kylie, es condenada a 8 meses de arresto domiciliario en casa de su madre por su historial delictivo. Una vez allí, la tensión que se vive entre ellas dos por sus diferencias, se ve alterada por una extraña presencia que les hace pensar que la casa está encantada. La premisa, de entrada, es cuanto menos interesante y así resulta durante los primeros minutos en los que, además, se trata con un humor un tanto absurdo pero efectivo. Algo parecido ocurre en el tramo final pero exagerando las situaciones y transformando la película en una comedia más violenta y enloquecida. El problema está entre esos dos momentos, es decir, en el desarrollo de una historia que va dando giros en varios sentidos sin un mínimo de consistencia en cada uno de ellos, haciendo que se pase de la carcajada al aburrimiento durante gran parte de la película.

Tokyo tribe

Tokyo tribe

La madrina de la Muestra, Leticia Dolera, nos advertía de que la siguiente película que íbamos a ver estaba dirigida por un señor japonés que está loco. Tal cual. Poco nos podíamos imaginar hasta qué punto la locura de Sion Sono podía producir una obra tan…indescriptible como es Tokyo Tribe. Y no es que no hayamos disfrutado de ella, nos hemos reído muchísimo y si se entra en ella es sumamente entretenida, pero es tal el absurdo del humor que emplea, y que además combina con una estructura tan poco convencional como la que utiliza, que si uno no es capaz de dejarse llevar por esa locura puede acabar irritando, y mucho. Se trata de una historia de rivalidad de bandas callejeras de Tokyo narrada a ritmo de hip hop durante las dos horas que dura la película. Larguísimos planos secuencia a modo de presentación de cada banda con su correspondiente tema, personajes completamente grotescos, machismo y homofobia extremos, situaciones surrealistas, peleas callejeras, artes marciales, clanes mafiosos y filosofía barata sobre la importancia de mantenerse unidos ante un enemigo mayor, son sólo algunos de los elementos de esta película que ha dividido a los espectadores radicalmente, pero de la que todos hemos salido cantando eso de Tokyo tribe, Tokyo tribe… Una experiencia única, sin duda.

Burying the ex

Burying the ex

¿Quién iba a decir que el director de títulos como Exploradores, Gremlins o El chip prodigioso, iba a realizar tres décadas después una película que parece la ópera prima de un recién licenciado en una escuela de cinematografía? No es que Burying the ex no contenga muchos de los elementos del cine de terror cómico de los 80 pero, más que parecer un pretendido homenaje a los códigos que se utilizaban por aquel entonces, parece no haber avanzado ni argumental ni estéticamente en todos estos años. Aires de comedia romántica de los 80, de La novia cadáver o incluso de La muerte os sienta tan bien, aparecen en una comedia en la que la asfixiante novia del protagonista vuelve de entre los muertos para poder seguir asfixiándole durante toda su vida (o su muerte). Llena de clichés desfasados, absolutamente predecible y con un humor que a estas alturas ya resulta incluso hasta infantil, Burying the ex entretiene pero se olvida tan rápidamente como se abandona la sala.

Hunger of the dead

Hunger of the dead

Serie Z. Aplastante. Un chaval esta escapando como puede de un planeta tierra tomado por los zombies. Por casualidad se topa con una casa en la que se refugia para darse cuenta de que es un granja de humanos. Un zombie “master” controla al resto de zombies de la casa para que sean los criados y los humanos se dedican a aparearse para que los zombies puedan seguir comiendo (ya que a estas alturas de la extinción humana empiezan a escasear los cerebros frescos). Nada que añadir, la disfrutaran los amantes del género. Maquillaje denigrante, actuaciones denigrantes y unos efectos especiales que te dejan descacharrándote de risa. Eso si, Naoto Tsukiashi es un genio del humor. Las colas que va dejando en todas las escenas con los actores parados esperando el “corten” le dan el punto extra de caspa que todo buen cine de segunda B debe tener.

Lo que hacemos en las sombras

Lo que hacemos en las sombras

Menuda sorpresa. Estaba claro que este film tenía muchas papeletas de ser uno de los fuertes de la muestra, pero sin duda creo que superó las expectativas de todos los asistentes. Increíblemente divertida desde el primer minuto, y aunque se mantiene arriba durante la primera hora y decaiga  un poco al final (lo cual es normal y lógico), sigue siendo sorprendente y arranca carcajadas.

Jemaine Clement y Taika Waititi (que ya nos trajo Eagle vs Shark) nos  presentan en un falso documental las idas y venidas de 3 compañeros de piso, con la peculiaridad de que son vampiros. Lo que me parece admirable de su propuesta es que recupera el mito del vampiro tradicional que no puede ver crucifijos, no puede entrar a una casa si no le invitan, tienen poder de hipnosis, beben la sangre del cuello de sus víctimas (si son vírgenes mejor), vuelan , se convierten en murciélago…y utiliza todo eso como elemento irrisorio. Es capaz de sacarle punta a todo de la manera más coherente con los personajes y su personalidad y convertirlo en un gag. Viago (Taika Waititi), que es Ted Mosby si éste fuera inmortal, Deacon (Jonathan Brugh) vampiro por accidente y Vladislav (Jemaine Clement) un vampiro chapado a la antigua que recuerda a Vlad el empalador. Un trío hilarante y sus amigos dan lugar a una comedia con todas las letras.

Por MariFG y Alex Reznik

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