Entrevistas: Panos Koutras

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Panos Koutras

Charlamos con el director de Xenia.

La cita es en el Hotel Asturias, así que bajo la dulcemente pertinaz lluvia gijonesa, subimos la calle de San Bernardo, siempre flanqueada por sidrerías extrañamente rebosantes de rostros desconocidos en estos días de Festival. Hemos quedado con Panos Koutras, director de Xenia, una original muestra de cine griego más apegada a la realidad, a pesar de sus insertos oníricos, de lo que suele ser habitual en el alambicado cine heleno que se ve por las diferentes muestras cinéfilas del continente. Su desacomplejado tono y los remarcados homenajes que recorren su metraje, han provocado cierta controversia en la parroquia crítica, opiniones polarizadas si usamos el tópico.

Cinema ad hoc: Su película se ajusta a las reglas de una road movie, es decir, hay un crecimiento de unos personajes a lo largo de un recorrido y un retrato del país aprovechando dicho recorrido ¿Cuál de estos dos aspectos le interesaba más?

Panos Koutras: La verdad es que ambas en cierto sentido, lo que quería era básicamente centrarme en la historia de los dos hermanos pero, por supuesto, sus historias chocan con el clima en el que se desarrolla esta historia. Son dos adolescentes que se ven controlados o definidos por el país… y si ellos son los protagonistas de la historia, el antagonista tendría que ser sin duda la propia Grecia, tanto en su historia como en sus vidas, principalmente porque es un país hostil simplemente por el hecho que ellos son inmigrantes, así que en cierto modo lo que quería era centrarme en la historia de estos dos hermanos pero contarla en el contexto del país.

CAH: Incidiendo en esta relación entre la vida de los personajes y la historia del país, su película deja un poso no excesivamente amargo. ¿Le parece que esa visión es extrapolable a Grecia?¿Se puede ser optimista con el crecimiento de Amanecer Dorado, etc.?

Panos Koutras: Bueno, en este contexto yo no diría que la película es demasiado optimista, es una mirada abierta, no pesimista, eso sí. Es optimista en el sentido de que sus protagonistas son jóvenes, luchadores y, para mí, dos personas muy valientes. Defienden lo que quieren y luchan por ello y esto es optimista para cualquier persona, no sólo para ellos… por supuesto, en Grecia si luchamos podemos tener alguna posibilidad de salir adelante, pero si no lo hacemos es imposible que salgamos de ésta.

CAH: Una de las claves de Xenia se encuentra en las visiones oníricas de Danny, su protagonista, sobre todo en ese momento importante de la relación con el conejo que usa de mascota. Personalmente interpreté esa escena como fruto de la necesidad de dejar atrás la inocencia de la infancia para poder sobrevivir a su nuevo entorno…

Panos Koutras: Sí, absolutamente. Tenemos que tener en cuenta que Danny es un niño herido, traumatizado y es diabólicamente inteligente, en psiquiatría podríamos decir que es un caso de borderline. Ha tenido tantos traumas que ha creado un mundo imaginario en el que puede seguir siendo un niño, sin embargo al mismo tiempo disfruta de los privilegios que obtiene de la adolescencia, por ejemplo sacando fruto de su sexualidad. Por lo tanto se encuentra entre estos dos mundos, va y viene, por así decirlo hasta que se da cuenta que ya no puede seguir jugando con eso porque es demasiado peligroso. En casos así los adultos vamos al psiquiatra y Danny se ve obligado a decidir… y decide dejar atrás ese mundo imaginario para poder continuar su viaje, si no como un adulto en su totalidad, sí como algo más adulto de lo que era hasta el momento y más responsable.

Xenia

Xenia

CAH: En cierto sentido la motivación que da origen al viaje de los hermanos, es decir, descubrir si su padre es quien creen que es, funciona como una especie de Macguffin hitchcockiano, una excusa argumental para contar otras cosas en torno a ella.

Panos Koutras: En cierto modo podría decirse que sí es un Macguffin, en el sentido de que en las películas de Hitchcock, el héroe tenía que realizar un viaje para darse cuenta de algo y, en ese sentido, sí que es así pero en esta historia tenemos también un punto práctico. En primer lugar estos dos personajes tienen que crecer, y para poder superar la muerte de su madre, tienen que resolver el asunto de la paternidad, especialmente Ody porque, no desde el principio pero sí en algún momento nos damos cuenta que Danny no se acuerda de nada pero que Ody, para poder avanzar, tiene que descubrir los motivos por los que su padre se marchó. Pero tenemos un segundo punto que es que nos damos cuenta, incluso yo cuando escribía el guión de que si su padre realmente existe, y es él y los reconoce puede que consigan la nacionalidad y hasta existe la posibilidad de que ganen el programa de televisión… y esto haría que su vida cambiase totalmente. Es sólo una posibilidad pero, al fin y al cabo, es importante. Sin embargo nos vamos dando cuenta que realmente esto va dejando de tener importancia y va cobrando más relevancia el hecho de que estén juntos, sean adultos y sean responsables aunque no nos demos cuenta desde el principio y ellos tampoco se dan cuenta, sólo tienen ese sentimiento pero no lo saben realmente.

También en las películas de Hitchcock, hay un elemento que ayuda en la tensión sexual y es que los protagonistas siempre se ven interrumpidos, no llegan a estar juntos y esto es algo que sucede en Xenia también, y es una parte importante: todo lo relacionado con la sexualidad es más fantasía que realidad, así que en este sentido podría ser así (la relación con Hitchcock) y eso es algo bastante obvio en la película. Lo bonito es que al final ambos personajes consiguen una promesa de amor, Danny con Stefanos y Ody con María.

CAH: Sobre los actores principales, que cargan con casi todo el peso de la película, tenía dos dudas, la primera saber si ellos también son, al igual que sus personajes, inmigrantes albanos y la segunda hasta qué punto las situaciones por las que pasan venían determinadas por el guión o hubo aportaciones por su parte que terminaron de completar lo escrito.

Panos Koutras: Los actores son exactamente lo que retratan en la película, son descendientes de albanos nacidos en Grecia y, para poder lograr esto tuve que hacer muchísima investigación así que sí, todo estaba ya escrito en el guión, todo lo que sucede en la película. Esta investigación la realicé con la abogada de inmigrantes más famosa de Grecia que hace de ella misma en la película, la policía la odia muchísimo y, por ejemplo cuando rodamos la escena de la comisaría, ella no quiso entrar porque dijo que no iban a querer colaborar si la veían. Quiero, eso sí, dejar claro que ésta no es una película de militancia política, no defiendo una causa política. Sí tiene un trasfondo político y la elección de que los actores fuesen descendientes de albanos sí que es una elección política, quería dar voz a los niños que tienen esos problemas pero no es una película de militancia política.

Xenia 2

Xenia

CAH: Quería preguntarte algo también en general sobre el cine griego: ¿tienes la sensación de que fuera de Grecia, a través sobre todo de lo que llega a los Festivales, se tiene una visión reducida de este cine, que se asocia a un estilo menos apegado al terreno, más metafórico etc. que representan Giorgos Lanthimos, Athina Tsangari, etc?

Panos Koutras: Sí, pero esto sucede también con las películas españolas o francesas en Grecia, donde no vemos todas las películas sólo parte del cine hecho más allá de nuestras fronteras. Normalmente las películas griegas que podemos ver en festivales no son las grandes películas comerciales, así que las películas que hacen carrera en los festivales son las del tipo que tú comentas y por supuesto sólo representan un lado de Grecia en cierto modo.

CAH: Para terminar quería preguntarte qué es Xenia además de un hotel derruido en el extrarradio de Larisa.

Panos Koutras: Xenia es la palabra que define el concepto de hospitalidad hacia los extraños, los extranjeros en la antigua Grecia, no sólo hacia los amigos. Era una especie de religión que establecía por ley divina que había que cobijar y alimentar a todos los extraños que se presentasen en la puerta de las casas. Esto no era sólo porque Grecia fuera un país amable, sino porque también era un país muy diplomático y permitía abrir relaciones comerciales con otros países pero yo creo que es una idea bonita y creo en la idea de un mundo amable, especialmente amable también con los extranjeros.

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