FICX: Día 7

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Concrete clouds

Amores y denuncia social a dos días de que acabe el FICX.

Casi sin darnos cuenta, estamos a dos días de que acabe la 52ª edición del Festival Internacional de Cine de Gijón, y a medida que se va acercando el final vamos teniendo la sensación de que en general el nivel va aumentando en las películas que vemos cada día. Aunque todavía no hemos encontrado otra Ida, hemos visto propuestas que van desde lo más convencional a lo más arriesgado pero siempre manteniendo un mínimo de interés.

Hoy hemos tenido una nueva entrega de Convergencias, esta vez presentada por el crítico de la revista Magnolia Gonzalo Ballesteros. La película en cuestión es la tailandesa Concrete Clouds, una propuesta que sorprende por un lado por una historia aparentemente sencilla pero que encierra múltiples lecturas, y por otro por una narración en la que convergen lenguajes muy distintos que dan a la película un halo de fantasía que choca con el drama de la realidad en la que se desarrolla. Introduciendo videoclips de karaoke en los que los protagonistas de la película lo son también de ellos, Concrete Clouds narra el reencuentro de dos hermanos tailandeses cuando el padre de ambos fallece. Pero no es ese reencuentro lo que mueve la película, sino dos historias de amor separadas por los años de diferencia entre los dos hermanos, que repiten el mismo esquema con sus parejas de adolescente. Nic conseguirá salir de la pobreza que asoló Tailandia después de la crisis económica del 97 como hizo su hermano, dejando atrás a un primer amor cuyo destino está marcado por tantas otras chicas que se quedaron y acabaron a merced de proxenetas para poder salir adelante. Las moles de hormigón inacabadas del paisaje de Bangkok son el reflejo de esas vidas incompletas que repiten el mismo ciclo una y otra vez.

Trap Street

Trap Street

Ya en la sección oficial, la primera película que hemos visto ha sido la china Trap Street. La película comienza siendo una historia romántica un tanto peculiar, entre un chico que acumula trabajillos para poder pagar una deuda entre los que se encuentra el de topógrafo de calles para mapas digitales, y una misteriosa mujer que trabaja en una calle que precisamente no aparece en ningún mapa. Toda la primera mitad de la película desarrolla esa obsesión del joven por la chica, que a medida que se acercan y se enamoran todo se va mostrando más turbio hasta el momento en el que el film deja a un lado el tema amoroso y se convierte en un thriller conspiratorio político. Pero es precisamente en ese momento en el que la película se pierde cuando intenta hacer denuncia de actividades ocultas del gobierno que, sorprendentemente, inquieta mucho menos que toda la trama romántica del principio. Trap Street tiene un planteamiento interesante pero una resolución que fracasa por completo en sus intenciones.

Hippocrate

Hippocrate

También de denuncia, aunque en esta ocasión más social, habla la película francesa Hippocrate. El director Thomas Lilti, médico además de cineasta, sigue a un joven médico residente que entra a trabajar en el hospital en el que su padre es jefe de su sección. También entra a trabajar un médico argelino con el que confrontará sus modos de trabajar y su ética, mientras ambos van integrándose en la vida del hospital. Hippocrate recuerda mucho a las series de hospitales, a las que incluso homenajea cuando los personajes ven en televisión la serie House, pero se cuida mucho de no incidir en la vida personal ni en las relaciones que pudieran crearse entre los compañeros de trabajo, para centrarse en lo que verdaderamente le importa que es el hacer pública esa denuncia social sobre la sanidad francesa de la que hablaba antes. El problema es que cuando hace más visible esa denuncia, lo hace de una manera un poco tosca y complaciente, a pesar de que antes de hacerlo ha ido presentando las deficiencias de la sanidad pública de una forma mucho más sutil y creando una tensión bastante efectiva. Los conflictos entre el cumplimiento estricto del juramento hipocrático y la cuestión moral de la humanidad; la soberbia de los médicos al encubrir negligencias y, por supuesto, el ataque contra los recortes en sanidad, son los tres pilares sobre los que se basa Hippocrate, una película que no aporta nada nuevo al tema médico, pero que funciona por las situaciones tan reconocibles que hemos visto mil veces en la televisión.

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