FICX: Día 6

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Titli

Sube el nivel en el FICX.

No es porque no hayamos visto cosas buenas en lo que llevamos de festival, y ya os hemos hablado de varias de ellas, pero una jornada en la que todo lo que hayamos visto esté por encima de la media, hasta hoy no la habíamos podido disfrutar. Dos películas a competición de la sección oficial y una de la sección Rellumes, han sido las encargadas de dejarnos con el buen sabor de boca general que ansiábamos desde hace días.

Titli significa mariposa en indio, un nombre femenino que el protagonista de nuestra primera película de hoy lleva a cuestas porque su madre deseaba una niña a la que ponerle ese nombre, después de haber tenido ya otros dos hijos varones. Pero lo simbólico del nombre no viene por la acepción femenina o afeminada del término, sino por la capacidad de volar libre mostrando una belleza que se marchitará a lo largo de su corta vida. Algo parecido pasa con el protagonista de la película, Titli posee una personalidad más honesta y delicada que la que tiene el resto de su familia con los que comparte casa. Un padre que critica cada decisión de sus hijos y dos hermanos mayores dedicados a robar y extorsionar como forma de vida. Titli desea escapar de una vida miserable condenada a repetir los comportamientos familiares, pero para hacerlo se verá arrastrado a ese mundo que poco a poco irá acabando con la decencia y la humanidad que tiene al principio del film. El marcado tono tragicómico de Titli que es capaz de sacar carcajadas de las situaciones más dramáticas que viven los protagonistas, no exime de mostrar la violencia tanto de las calles como de puertas para adentro de los hogares de la manera más cruda. Una historia que el debutante Kanu Behl narra inspirándose en cinematografías que han hecho de las miserias humanas pasto para contar historias de frustraciones, de mala suerte y de la cruel broma del destino que siempre te recuerda el mundo al que perteneces por más que quieras escapar de él, más que en las optimistas que pueblan la filmografía de su propio país. Y cumple con creces, vaya que sí.

Blind Dates

Blind Dates

También llena de patetismo tragicómico está otra de las películas georgianas que se proyectan en esta edición del FICX. Blind dates que ya se pudo ver en el Festival de Berlín de este año, lleva el “pagafantismo” a otro nivel, más cómico si cabe que la película cuyo título hace mención a dicho término pero también más realista, con lo que ese patetismo es aún mayor. Sandro es un hombre de 40 años que sigue viviendo con unos padres que controlan su vida al máximo. Extremadamente apocado, a Sandro le cuesta relacionarse con los demás salvo con su mejor amigo que, evidentemente, está en la misma situación que él. Pero lo que más le cuesta a nuestro protagonista es rebatir a los demás, es decir que no y plantarse ante sus padres, sus familiares o las mujeres que le rodean para reclamar lo que realmente quiere en su vida, y esto unido a su personalidad le hace el blanco perfecto para ser usado al antojo de cualquiera. El humor de lo absurdo se mezcla en Blind dates con la humillación constante que sufre Sandro por todo el que le rodea, rodado además con una sobriedad que hacen que se potencie esa comicidad hasta el disparate más absoluto.

Les Combattants

Les Combattants

Por último, también en la sección oficial, hemos tenido la ocasión de ver otra ópera prima, la del francés Thomas Cailley Les combattants. Casi al final de la película, uno de los protagonistas comenta una teoría según la cual los bosques, cuando llegan al límite de su extensión, pueden ser pasto de las llamas espontáneamente para dejar paso a nuevas formas de vida. Es la metáfora que define la película, la combustión que surge de una relación que se va forjando poco a poco y que a medida que los dos protagonistas acercan sus posiciones, la llama se va encendiendo para dejar paso a dos personas distintas de las que la comenzaron. Les combattants es una mezcla de géneros en la que convergen la comedia romántica, el cine juvenil y el de aventuras, sin que ninguno de ellos desentone ni moleste al conjunto de la película. Al contrario, la conjunción de todos ellos es la que lleva al film a pasar de una película juvenil de veranos soleados en los que se encuentra el amor a profundas reflexiones sobre la necesidad de ser quienes queremos ser en cada momento de nuestra vida. Una película que emociona por la delicadeza con la que Cailley relata la historia y que nos pone aún más difícil tener una favorita para ganar la sección oficial. Como debe ser.

 

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