Críticas: Diplomacia

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? DIPLOMATIE ? Un film de Volker SCHLO?NDORFF

París rompe sus cadenas.

El 23 de agosto de 1944, con la Segunda Guerra Mundial prácticamente perdida, Hitler dio la orden directa al recién nombrado gobernador militar del París invadido por sus tropas, Dietrich Von Choltitz, de destruir por completo la ciudad de la luz. Si una ciudad tan bella como París había de estar en manos del enemigo, estaría de tal manera que no quedara un rastro de su luminosidad ni de los monumentos y edificios que hacen de ella lo que es. Sin embargo, Von Choltitz desobedeció esa orden exponiéndose a sufrir la ira del Führer. En 1964, Dominique Lapierre y Larry Collins escribieron a cuatro manos la novela ¿Arde París? que fue llevada a la gran pantalla por René Clément, y cuyo título hace referencia a los gritos que profería Hitler al teléfono preguntando impaciente por el destino de la ciudad gala, en una película repleta de estrellas reconocidas de uno y otro lado del Atlántico. En ella se recrean los días y las horas previas a la liberación de París siguiendo por un lado las actuaciones de la resistencia gala, la llegada de los aliados desembarcados en Normandía a París, y las negociaciones para la rendición de Von Choltitz ante los franceses arbitradas por el cónsul sueco Raoul Nordling.

? DIPLOMATIE ? Un film de Volker SCHLO?NDORFF

Sobre este último episodio regresa ahora el director alemán Volker Schlöndorff, recurriendo a la obra teatral Diplomacia de Cyrill Gely con la que continúa la estela de adaptar obras ajenas y de volver a recordar los oscuros tiempos del nazismo y la Segunda Guerra Mundial. Diplomacia condensa las negociaciones que se llevaron a cabo entre Nordling y Von Choltitz, reduciéndolas a la madrugada previa a que la orden de Hitler tuviera que llevarse a cabo, y basando toda la trama en los esfuerzos del diplomático sueco para convencer al general alemán de anular la orden de destruir París. La película no esconde su origen teatral y transcurre casi por completo en un único escenario, la suite del hotel desde la que Von Choltitz dirige la operación, y con los dos protagonistas en un duelo dialéctico en el que la moderación gana el pulso al histrionismo inicial. Siendo el argumento una historia en la que se conoce de antemano el final que va a tener, el interés de la misma radica en la tensión con la que el guión es capaz de mantener como si de un thriller se tratara. La dirección de Schlöndorff lo consigue durante buena parte del metraje, sobre todo en aquellas partes iniciales en las que el antagonismo de las posturas es totalmente radical, y en el último tramo en el que éstas se logran comprender mutuamente. La obediencia militar y los efectos colaterales de una guerra, van derivando en cuestiones morales y en el reconocimiento del miedo a hacer lo correcto por las terribles consecuencias personales que puedan acarrear. No hay que olvidar que tan sólo un mes antes, algunos generales subordinados al Führer habían intentado atentar contra éste en la denominada Operación Valkiria y ello dio lugar, aparte de las ejecuciones de todo aquel que se sospechara que pudiera traicionar su causa, a una ley llamada Sippenhaft según la cual, la traición y consecuente castigo se extendía a toda la familia del traidor.

? DIPLOMATIE ? Un film de Volker SCHLO?NDORFF

Sin duda el punto fuerte de Diplomacia, como buena obra teatral, se sustenta en las actuaciones de dos pesos pesados de la escena y el cine galo como son Niels Arestrup y André Dussolier, ambos retomando los personajes que ya interpretaran en la versión teatral de la obra en 2011 y por la que los dos estuvieron nominados a mejor actor en los premios Molière de teatro. Arestrup en su papel del general Von Choltitz, sin que se distinga en su acento su origen francés, es quien pasa por diversos registros a lo largo de la película. Al contrario de lo que hiciera Gert Fröbe con el mismo papel en la mencionada ¿Arde París?, cuya interpretación revelaba en todo momento sus dudas, Arestrup comienza ejecutando a la perfección el papel de un general fiel a las órdenes de Hitler que durante toda la película se limita a justificar su decisión sin el más mínimo atisbo de culpabilidad, hasta que en un momento determinado sus miedos afloran en él confiriéndole mayor credibilidad que la de su antecesor. Por su parte, la corrección es la que impera en la actuación de Dussolier en todo momento con un personaje menos carismático que el alemán. A pesar de algunos altibajos que hacen que la película pase por momentos algo aburridos, Diplomacia es más bien un gran ejercicio actoral que sucede en primer plano mientras fuera de él se escucha el bullir de la resistencia y se palpa la tensión de un París a punto de estallar bajo el segundo movimiento de la 7ª sinfonía Beethoven.

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