Sitges 2014: Día 8

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¿Lo ves?

Durante las últimas décadas, por no decir desde su aparición como género, el terror ha sido probablemente el género que con más habilidad ha sabido actuar como correa de transmisión de los miedos de la sociedad y su época correspondiente. Zombis de Romero, La Matanza de Texas y el miedo a las sectas, Pesadilla en Elm Street… En fín una retahila de ejemplos interminables a los que añadir el nombre de It Follows.

Las ruinas. Hay una delimitación espacial muy clara en It Follows, entre los suburbios más o menos bienestantes y las afueras de la ciudad (no por casualidad se ha escogido Deroit como marco) parece haber una línea recta en que la transición entre ambos mundos está desdibujada. La misma línea que dibuja el elemento fantasmagórico de la película. Rectilíneo, inagotable, capaz de atravesar espacios sin que la diferencia le importe. It Follows dibuja el miedo en cada piedra del decorado, en cada árbol o nube tormentosa. Es el miedo concentrado del burgués que teme su proletarización. Del obrero que ve como se acerca el lumpen a su casa. Es un mundo que se cae a pedazos no por televisión sino en el piso del vecino. Un miedo cada vez más cercano e imbatible. Solo se le pueden poner parches, no soluciones definitivas.

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La angustia. Lo verdaderamente terrible del maligno en It Follows es su condición de uno y legión al mismo tiempo. Sí, es un espíritu que te persigue, que depende de una persona a quíén perseguir y que es capaz de adoptar diversas formas para hacerlo. Un reverso oscuro de la santísima trinidad. Un ser que es omnipotente porque actua como un fatuum inevitable. Como la muerte, como Dios. Su metodología, su implacabilidad por si sola crea un ambiente asfixiante. Se puede correr pero no escapar. En cierta manera entronca con personajes como Freddy Krueger o Michael Myers. Sólo puedes ganar tiempo con ellos pero en este caso es más reducido. Sabes que cada segundo está más cerca y por tanto reduce tu vida a la mera asfixia de un reloj.

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Sexo. El metodo de transmisión del maligno, su traspaso vía sexual habla obviamente del miedo a las enfermedades epidémicas, pero más allá de ello no deja de ser curiosa la doble vertiente del acto en sí. Por un lado supone la salvación (y ya de paso rompe la idea del sexo en las películas al respecto de la muerte inevitable de quien lo practica) pero por otro supone una doble condena. El receptor queda atrapado en la maldición y el donante por así decirlo actúa como un ejecutor que no puede alegar inocencia. No obstante el sexo en It Follows va más allá de la mecánica instrumental y se centra en la metodología. Efectivamente la asepsia, la ausencia de placer convierte el coito en un simple medio para un fin, despojándolo de toda connotación en cualquier sentido posible. Es en este sentido que It Follows se desmarca de toda ideología al respecto, dejando absoluta libertad interpretativa al respecto y mostrándose como una película retrato de comportamientos humanos.

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El cine. Dentro del film de David Robert Mitchell conviven muchas almas, muchas influencias, lo cual tampoco es algo novedoso. Lo realmente destacable está en la manera en que estas son (no) mostradas. It Follows es un ejemplo perfecto de codificación genérica y más allá. Porque no solo de influencias de género vive la película. En su tratamiento de atmósfera, de situación e incluso de planificación de la escenas se asoman el western, el cine de crítica social y el mundo de las películas distópicas (ejemplar la convivencia de tecnologías casi futuristas con aparatos totalmente obsoletos). Y todo ello sin necesidad de remarcar con un letrero de neón de donde viene tal o cual cosa. Sencillamente ocurren de forma natural, es su engarzamiento lo que produce la relación, la conexión a posteriori.

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Punto de fuga. It Follows es básicamente una historia de gente que huye, de gente que es perseguida y al mismo tiempo que persiguen cosas, sueños y objetivos. Pero sobre todo es una película que habla de una fuga mayor, de un mundo que parece romperse a jirones y que fluye en haces hacía un punto de fuga negro y oscuro mientras dentro de él los personajes corren y nadan a contracorriente tratando de evitar lo inevitable. En cierta manera el espíritu maligno de It Follows no deja de ser el centro neurálgico hacia donde se dirige esta gran implosión de los miedos de nuestro tiempo. Es un recordatorio, un mensajero, un portador de malas noticias. Es sencillamente el miedo más primario del ser humano, el espejo que refleja que nuestro tiempo vital no va hacia adelante sino en una imparable cuenta atrás. Sí, el mal podría llamarse Mersault y con su determinación, con su obstinada persecución es el extranjero de Camus poniendo de relieve la desaparición de los valores del mundo contemporáneo.

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