Seminci 2014: Día 1

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Deux jours une nuit

Los Dardenne inauguran la Seminci a lo grande.

Los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne han abierto la 59º edición de la Seminci con su último trabajo, Deux jours, une nuit (Dos días, una noche). Los realizadores belgas pasan por Seminci por sexta vez a lo largo de su carrera profesional, después de haber participado previamente con La promesa (Espiga de Oro), Rosetta (Palma de Oro), El hijo, El niño (Palma de Oro) y El niño de la bicicleta.

Deux jours, une nuit, muy aplaudida por el público vallisoletano, centra su mirada en las clases sociales más marginadas, porque, como es habitual en el cine de los Dardenne, sus protagonistas se alejan de la suntuosidad para estar sumergidos en un contexto de absoluta crudeza social y económica. Los realizadores belgas, como hicieron por primera vez los neorralistas italianos a mitad del siglo XX, trasladan su cámara a la calle para hacer protagonistas a la gente más corriente que tiene que luchar a diario para sacar adelante sus vidas. Y en Deux jours, une nuit, hacen uso de una clarividencia y lucidez narrativa absoluta para ofrecer al espectador la crónica a contrarreloj de una mujer por la supervivencia de su familia. Y es que esa mujer, a pesar de todo el desconsuelo que recorre su tormentosa existencia, resplandece ante los ojos del público a causa de un rostro extraordinario como el de Marion Cotillard que encara con su personaje a una heroína de la vida real. Porque los Dardenne lo tienen claro, en cualquier combate por la vida, si plantas cara y luchas por lo tuyo da igual el resultado porque ya habrás ganado.

Galore

Galore

A pesar de que la cinta de los Dardenne ha saciado desde el primer momento el apetito del público de la Seminci por un cine de alto nivel, los espectadores de Valladolid abarrotan los teatros de la ciudad dispuestos a dejarse sorprender en todo momento por un cine de autor que ofreza experiencias alejadas de lo ordinario, pero Galore, la cinta australiana de Rhys Graham, no lo ha conseguido en absoluto. Galore es un drama juvenil interesante en su planteamiento pero fallido en su contenido y sin capacidad alguna para crear un lazo de empatía con el espectador. Se debe reconocer el mérito interpretativo de las actrices protagonistas, Lilly Sullivan y Ashleigh Cummings, que encarnan a dos quinceañeras que transitan en la película por una imaginaria travesía que apenas es capaz de separar el peligro de la felicidad. El trabajo de fotografía de Stefan Duscio debe ser también valorado, captando la naturalidad y la armonía del paisaje de los suburbios de Canberra. Pero todo ello queda en un segundo plano cuando el realizador es incapaz de ofrecer un guión dotado de verosimilitud y carente de ritmo narrativo, transformando de esta forma una propuesta atrayente en una cinta espesa y tediosa.

At li Layla

At li Layla

Chelli vive junto a su hermana Gabby, que sufre una deficiencia mental. Los servicios sociales descubren que la deja sola en casa cuando acude al trabajo. De esta forma, Gabby es trasladada a un centro. Este el punto de partida de At li layla, el primer largometraje de Asaf Korman que dirige y escribe una película que obliga al espectador a introducirse en un ambiente lóbrego, lleno de incomodidad y rigidez. A pesar de que Asaf Korman hace uso de una notable sensibilidad dramática, At li layla refleja un universo turbio y claustrofóbico pero que se mantiene en todo momento dentro de la delicadeza y el realismo dramático. Difícil de ver, pero necesaria.

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