Críticas: Cuando despierta la bestia

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Cuando despierta la bestia

La prima licántropa de Carrie vive en Jutlandia.

El género fantástico, el terror y los cómics de superhéroes han sabido sacar provecho creativo del desorden hormonal que se produce en la pubertad. Carrie, la novela de Stephen King y sus correspondientes versiones cinematográficas, o los tebeos de X-Men han mezclado con habilidad las inquietudes propias de la adolescencia, el particular rito de paso a la vida adulta, con las primeras manifestaciones de unos poderes sobrehumanos que escapan a la comprensión de unos seres todavía inmaduros.

Cuando despierta la bestia sigue en cierta media esta tradición al mostrarnos la vida de Marie, una chica de 19 años que descubre su licantropía en una remota localidad de Jutlandia. A la vez que inicia su trabajo en una empresa pesquera, la joven afrontará los extraños cambios que se producen en su cuerpo y empezará a sentir una fuerte atracción por un compañero de trabajo.

Cuando despierta la bestia 2

Quizá lo más interesante de esta cinta de Jonas Alexander Arnby, su debut en el largometraje, sea el desolado paisaje donde tiene lugar el filme. Como dejan patentes las primeras imágenes, nos encontramos en un lugar triste y frío, donde los secretos se callan y las pasiones se desatan de una manera desbocada tras ser reprimidas durante un tiempo. Evidentemente, el decorado es muy diferente al mostrado en las diferentes versiones de Carrie, ambientadas en Estados Unidos, aunque la protagonista de aquella novela y sus correspondientes adaptaciones cinematográficas, y la de Cuando despierta la bestia tengan varios puntos en común. Ambas son dos jóvenes de apariencia frágil que se enfrentan de manera violenta a unas situaciones que les superan. En los dos casos, sus poderes son una carga más al hecho de ser una adolescente tímida. Eso sí, aquí no encontramos el fundamentalismo religioso de King, que es sustituido por la particular maldición familiar que afecta a Marie y su madre, una mujer que se encuentra postrada en una silla de ruedas, y el evidente miedo de los vecinos de la familia. Por otra parte, resulta interesante el tono casi realista del filme, que le acerca en muchas ocasiones más al estilo de los hermanos Dardenne que a una película norteamericana de género.

No obstante, quizá lo más destacable de la ópera prima de Jonas Alexander Arnby sea la interpretación de Sonia Suhl, inexperta actriz que logra dar vida sin excesivos aspavientos a esa chica sorprendida por los anormales cambios en su cuerpo.

En resumen, Cuando despierta la bestia ofrece una curiosa variación licántropa de Carrie enmarcada dentro de  un paisaje triste y hostil que recuerda al de Winter’s Bone, la notable película de Debra Granik.

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