Críticas: Torrente 5. Operación Eurovegas

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La saga Torrente se remodela y te contamos las claves.

Torrente 5. Operación Eurovegas - Cinema ad hoc

  1. Pasado

Santiago Segura abrió con Torrente: El brazo tonto de la ley (1998) la caja de Pandora de un éxito cuya fórmula le pertenecía. Además de labrarse una carrera como showman que trascendió lo puramente cinematográfico, consiguió construir para la posteridad un personaje carismático cuyo impacto en la sociedad española no dudó en explotar hasta el hartazgo. Después de ver el uso que hacía de los tópicos castizos en aquella entrega, el Segura cineasta prometía alcanzar cotas similares a las de su faceta pública. Pero prefirió alargar la fórmula con la divertida Torrente 2: Misión en Marbella (2001), y diluir su talento en una espiral de degradación que comenzó en Torrente 3: El protector (2005) y culminó en Torrente 4: Lethal Crisis (2011), cine sin más ideas que estirar el chicle y de paso recaudar unos cuantos millones, propósitos ambos que consiguió. Algo parecía muerto en la saga, podría decirse que todo.

Torrente 5. Operación Eurovegas - Cinema ad hoc

  1. Crisis letal

Torrente 4: Lethal Crisis (2011), la entrega más floja, ya presentaba sin éxito un país destrozado por la crisis económica en el que Torrente terminaba en la cárcel. Pero aquel festival de cameos y repeticiones carentes de sentido se olvidó de lo más importante: el origen de la saga, el material que provocó que Segura supiera conectar con el subconsciente de un país con demasiadas miserias que purgar. Han pasado tres años, un periodo de tiempo sólo equiparable al que transcurrió entre la primera y la segunda entrega, y Segura parece sorprendentemente consciente del lavado de cara que necesita para mantener en pie la fórmula. Tal vez el éxito taquillero, aunque cantado por el desembolso promocional, pueda cortarse de raíz si no se ofrece un material mínimamente decente.

Torrente 5. Operación Eurovegas - Cinema ad hoc

  1. Fórmula

En Murieron por encima de sus posibilidades (Isaki Lacuesta, 2014), aún por estrenar comercialmente, un grupo imposible de antihéroes lucha por salvar España. Es una película estrambótica y fallida en lo cómico, pero que refleja bien el caos en que se ha convertido un país en el que ni siquiera los encargados de mantener el orden parecen tener claro por qué luchan ni a quiénes obedecen. Aunque de naturaleza muy diferente, Torrente 5: Operación Eurovegas dibuja una sociedad similar, en la que las cárceles se llenan de convictos que desean ingresar voluntariamente y la peseta vuelve a una España desterrada de la Unión Europea. Guste más o menos, el retrato sociológico de Segura intenta ahondar esta vez algo más allá de la chanza, proponer una visión que sirva de material en el que se sustente la locura carente de base en anteriores títulos. También tengo que reconocer, a nivel meramente personal, que ver el Vicente Calderón derruido hace bastante en mi simpatía de partida por la película.

Torrente 5. Operación Eurovegas - Cinema ad hoc

  1. Retorno a los orígenes

En la primera escena de Torrente 5: Operación Eurovegas, el Cuco de la segunda entrega espera a Torrente a la salida de la cárcel y le asegura que ya no es el mismo. Julián López ha suplido físicamente a Gabino Diego, con la consiguiente e irremediable pérdida de carisma, pero lo importante es que Segura halla por fin una manera de justificar el desgaste de su esencia. Las dos primeras películas quedan lejos y la fórmula original ha sido superada por el implacable paso del tiempo, pero aún es posible recuperar aquellos pequeños resortes que hicieron que tantísima gente conectase con el humor de Segura y otra tanta pidiera su cabeza en una pica. El mutado personaje de Cuco no es el único que vuelve: Neus Asensi, Chus Lampreave o Jimmy Barnatán regresan al reparto. Y el impagable Cañita Brava ve aumentada su contribución del mismo modo que el dinero que le adeuda Torrente, elevando el nivel con su simple presencia y devolviéndonos por momentos al desenfreno de los noventa. Otro puente de conexión con el pasado se halla en los créditos finales: mucha atención al nuevo dúo entre Torrente y Joaquín Sabina.

Torrente 5. Operación Eurovegas - Cinema ad hoc

  1. El concepto

La inusitada concreción de la propuesta de Segura se materializa en un gag en el que asegura que su referente no es Ocean’s Eleven sino el original La cuadrilla de los once, con Frank Sinatra como el Fary estadounidense. Eurovegas, el proyecto fallido que Sheldon Adelson iba a poner en pie en Alcorcón, es el escenario del atraco que une a Torrente con una constelación de personajes encaminados a desatar las carcajadas. Pero su funcionamiento se halla por debajo del humor referencial: Jesulín de Ubrique está sorprendentemente desaprovechado, Julián López hace añorar a Gabino Diego y la presencia de Anna Simon y Angy Fernández viene a cubrir una bochornosa cuota femenina en personajes sin desarrollar que, por primera vez en la saga, no cristalizan en la aparición de ninguna ubre en pantalla. También aparecen por allí, en breves cameos, actores de la talla de Ricardo Darín o Imanol Arias.

Torrente 5. Operación Eurovegas (Neus Asensi) - Cinema ad hoc

  1. Horror en la España de Campofrío

El rescate de Fernando Esteso y Andrés Pajares, con personajes de diferente extensión que no llegan a coincidir en ninguna escena, es otro punto a favor de una película en la que los cameos parecen cobrar un mínimo sentido. Ya no se trata únicamente del festival de apariciones de celebridades random que suponía Torrente 4: Lethal Crisis –que aquí las hay, y muchas: Rafa Mora, María José Campanario o Falete–, sino también de homenajear a leyendas de la escena cómica nacional como los mencionados, Chiquito de la Calzada, Josema Yuste o Chus Lampreave. Un entrañable inserto animado a mitad de la película, junto con la dedicatoria al finado Tony Leblanc, resaltan unas intenciones nobles de las que la saga se había olvidado durante más de una década. Lo que el anuncio de Campofrío en el que participó intentó desde el ternurismo más lacrimógeno, Segura lo logra en parte a través de una receta propia.

Torrente 5. Operación Eurovegas (Santiago Segura) - Cinema ad hoc

  1. Dualidad

En Torrente 5: Operación Eurovegas parecen estar contenidas dos películas diferentes que luchan por salir a la superficie. Existe una pugna entre lo que se presenta como una comedia sobre la situación de España, con Alec Baldwin como veterano del Vietnam traicionado por su empresa y la imagen impagable de Cañita Brava vendiendo vuvuzelas durante la final del Mundial entre Argentina y una independizada Cataluña –junto con la intervención de Roncero y D’Alessandro, me podrían valer por toda la película–; y, por otro lado, una carga de humor soez de la que Segura no parece poder ni querer desprenderse. Parece difícil concebir que alguien se ría a estas alturas con simples chistes de pedos, eructos y tetas –aunque no dudo de que habrá mucha gente que lo haga–, pero a pesar de la renovación se sigue apostando fuerte por ellos. Es este lado, aunque suavizado con respecto a la anterior entrega, el que impide que el producto vuele más allá de ser, ni más ni menos, lo que tendrían que haber supuesto los dos títulos predecesores: entretenimiento puro sustentado en los cimientos de un concepto cómico medianamente sólido. Dicho de otra forma, el que repudie la saga no tiene ninguna posibilidad de ser conquistado por ella ahora, pero los que disfrutaran en algún momento pueden encontrar una oportunidad de volver a conectar gracias a una revitalización que, aunque llega cuando seguramente hayamos perdido para siempre al Santiago Segura cineasta, no deja de agradecerse.

Bonus track: Dani Güiza, seleccionador español. El cine te devuelve lo que le das.

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