Críticas: Cómo entrenar a tu dragón 2

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HOW TO TRAIN YOUR DRAGON 2

Vuelven los vikingos.

Dreamworks logró con Cómo entrenar a tu dragón dar un giro a lo que venía siendo su producción animada en los primeros años del siglo XXI. A diferencia de la mayoría de las cintas en la senda de la franquicia Shrek, uno de los grandes éxitos de los estudios, el filme era mucho más que la habitual sucesión de sketches repletos de personajes caricaturescos y canciones pop.

Basado en los personajes creados para el papel por la escritora británica Cressida Cowell, el largometraje, dirigido por Dean DeBlois y Chris Sanders, era un modélico largometraje de aventuras animadas que seguía los pasos de Hipo, un adolescente algo torpe e hijo de un jefe vikingo que conseguía adiestrar a un dragón y lograba que estas criaturas, enemigos de su pueblo, se convirtieran en las particulares mascotas de los lugareños.

Además de ofrecer unas elegantes secuencias de batallas y unas preciosas escenas de vuelo, la cinta mostraba perfectamente los problemas de incomprensión que surgen entre muchos padres e hijos en la adolescencia. Todo ello sin olvidar los elementos de humor, especialmente presente en los personajes secundarios; el diseño de unos simpáticos dragones que lograban ganarse el cariño del espectador y un adecuado mensaje pacifista. El resultado fue una producción que se convirtió en un éxito gracias los buenos comentarios de muchos espectadores que supieron apreciar una propuesta donde inteligencia, la belleza visual y el entretenimiento iban unidos.

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Cómo entrenar tu dragón 2 es una secuela que no se limita a repetir de manera mecánica los ingredientes de la anterior. Gran parte de la película vuelve a bascular en la relación que mantienen Hipo y su padre, un orondo jefe vikingo. El progenitor ya es consciente de la valía de su hijo y pretende que le suceda como el líder de su pueblo, aunque el vástago, ahora ya un joven, no tenga claro si esa tarea es a la que se quiere dedicar. Una serie de sucesos le llevarán a descubrir aspectos de su pasado y a enfrentarse a un oscuro personaje que quiere reavivar las luchas entre dragones y hombres.

Dean DeBlois, que asume en solitario la dirección de esta segunda parte, y su equipo nos ofrecen un trabajo impecable desde el punto de vista técnico. La creación de los personajes y paisajes es excepcional, así como la épica banda sonora del compositor John Powell, que repite los logros del primer filme. Lo mismo se puede decir de la manera en la que están visualizados los combates y aquellos momentos más contemplativos donde los protagonistas parecen disfrutar del mero hecho de volar a lomos de un dragón.

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Por otra parte, el guion parece más complejo que el anterior. Aunque los ingredientes humorísticos y aventureros vuelven a estar presentes, la película se adentra con éxito en el melodrama familiar de manera asombrosamente adulta. En definitiva, la cinta refleja perfectamente cómo crecemos al enfrentarnos a la adversidad y la perdida de nuestros seres queridos.

Igualmente acertado resulta la acertada decisión de incluir un tierno número musical titulado For the Dancing and the Dreaming o unos dragones que parecen familiares próximos del Cthulhu que ideará H.P. Lovecraft.

En resumen, Cómo entrenar a tu dragón 2 es una secuela que se encuentra a la altura de su precedente, aunque adentrándose en terrenos más dramáticos y oscuros que el público más adulto sabrá valorar.

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