Rueda de prensa: La pantalla herida

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La pantalla herida 2

El cine español a debate.

Ayer se presentó a los medios el documental La pantalla herida, una serie de coloquios promovidos y recogidos por Luis María Ferrández, en los que personalidades del mundo del cine español de todos los sectores debaten sobre las causas de la crisis del mismo. Casi tan larga, y tan interesante, como la propia película, fue la rueda de prensa posterior que se convirtió también en un amplio debate entre la prensa allí convocada y el director de la misma, la productora Belén Bernuy, el realizador Eduardo Chapero Jackson y el actor Fele Martínez, a los que más tarde se les unió el también actor Fernando Guillén Cuervo. Fue tanto, y tan jugoso lo que se contó en la rueda de prensa, e incluso después por los pasillos, que no hemos querido perder la ocasión de compartirlo para ampliar un poco más todo lo que ya de por sí se dice en el documental, que hoy tendrá un preestreno muy especial tanto para compañeros del sector audiovisual como para políticos a los que se ha invitado a verlo. A partir del lunes se podrá ver durante una semana en la sala Berlanga de Madrid, aunque más tarde nos confirmaron que pronto estará en la Cineteca y en alguna que otra sala de cine.

Para comenzar, los invitados nos contaron el germen que dio resultado este documental, y cómo se involucraron en él cada uno de ellos.

Belén Bernuy: Mi involucración en el proyecto surgió cuando me llamó Luis a uno de los coloquios, el proyecto ya había comenzado y cuando llegué allí y vi que todo estaba organizado de una forma muy profesional, me sorprendió mucho. Después del coloquio le dije que si le podía echar una mano con la producción o con la agencia de comunicación, y desde ese momento no nos hemos separado. El proyecto me pareció muy interesante no sólo por estar planteado de una manera muy profesional, sino porque pensé que era una oportunidad de intentar que nos conozca más la gente de la industria, y que empecemos a hablar entre nosotros, y también para que el público nos conozca mejor para llegar a un consenso entre todos y que el cine español resurja de esta situación difícil en la que estamos.

Luis María Ferrández: Esto no es una película más, a lo largo del año se van a estrenar muchísimas películas, se han estrenado otras, pero esta es LA película del cine español. Aunque no están todos por circunstancias diferentes, porque además sería imposible, quedémonos con los que están y con lo que dicen, que ya es bastante y es suficiente. Nunca se había hecho algo de estas características en España, es la primera vez que en el cine español se hace un documental con un grupo tan heterogéneo, con tan diferentes sectores y además diferentes generaciones explicando una profesión. Me reuní con un productor muy importante y muy conocido para hablar de hacer una película, y cuando esta película no se pudo levantar por la situación que está atravesando la industria española y que todos conocemos, tuvimos una charla muy interesante en su despacho sobre lo que le estaba pasando al cine español. Cuando salí de aquella productora pensé que había sido un privilegiado de haber podido tener una conversación con un productor de ese calado sobre lo que ocurría, pero que era una pena que esto no se conociera. Creo que es una de las profesiones peor conocidas, somos muy glamurosos para un sector, muy denostados para otro, pero la profesión en sí, la realidad, cómo se hace, es muy poco conocida. Lo que intenté en un primer momento, que empecé solo, con un equipo de profesionales del cine pero con unos pocos medios y sin ningún tipo de ayuda ni subvención, con el dinero de nuestro bolsillo, fueron dos cosas: primero conocernos más entre nosotros, qué opinan nuestros compañeros porque sólo nos reunimos una vez al año para darnos unos premios, y segundo porque creo que hacía falta tener un documento visual en el que se pudiera conocer cómo late la profesión desde un espectro lo más amplio posible, y sobre todo también darlo a conocer al público. Hay gente que piensa que es un producto un poco complicado para el público en general pero está tratado de una manera que queremos que sea ameno y que no tenga un lenguaje tecnicista, tenemos un lenguaje que lo puede entender todo el mundo con el que se pueda comprender lo que somos, lo que hemos sido y lo que podemos llegar a ser. Hay crítica y autocrítica. Este es un documental de valientes, hay que ser muy valientes para en una profesión tan pequeña donde nos conocemos todos, ponerse delante de una cámara a opinar libremente de lo que tú crees que le ocurre a una profesión. Tengo todo el respeto para los que vinieron y dijeron que sí, que son personas de primerísimo nivel, porque mucha gente está en activo y han sido muy valientes dando un paso adelante y creyendo necesario este documental para decirle a la profesión “queremos opinar, queremos hablar, queremos debatir, queremos discutir y queremos arreglar lo que hayamos hecho mal y queremos seguir adelante”. Es una película honrada hecha desde la honestidad, la gente ha venido porque ha querido y ha dicho lo que ha querido y eso es muy importante. Belén vino a un debate y se quedó para llevar esta aventura hasta el final. Creemos que es un producto que debería ser de obligado visionado no solamente para la industria sino para la gente a la que le interese en España el sector cultural español. Esto es un documento que va a quedar para siempre y que se podrá ver dentro de 20 años en las escuelas, en las televisiones, en las academias, en las filmotecas, etc…y que los que vengan detrás podrán ver qué pasó en una de las épocas más difíciles para el cine español.

Fele Martínez: Cuando Luis se puso en contacto conmigo y me contó un poco por encima el proyecto, me resultó muy interesante el poder participar. Me acerqué con muchísima curiosidad, e incluso con cautela por lo que íbamos a decir. Íbamos a estar actores, directores, productores…gente de varias ramas de la misma profesión, y es verdad que ha sido todo una experiencia. En mi caso fue la de escuchar en un mismo lugar opiniones tan diversas, y el resultado de todo esto es algo que va a quedar grabado como un antes y un después de la profesión. Este momento único de tanta gente del cine hablando de la misma situación, cuando pase el tiempo estaría muy bien revisarlo y también estaría muy bien poder volver a hacer esto cuando pasen diez años y compararlo. Es una película muy pedagógica desde el punto de vista de que, por regla general, el espectador no conoce la profesión, tiene una serie de clichés en la cabeza y esto es la punta del iceberg de una profesión en la que hay un montón de gente que se deja la vida por hacer películas, por escribir historias para que lleguen a la pantalla, y es muy necesario para que el espectador se dé cuenta de lo que hay detrás o por debajo de ese iceberg.

L. M. F.: También he querido poner cara a esa gente que está detrás. El espectador conoce a los actores pero no conoce al productor, al técnico, a tanta gente que tiene mucho que contar de una manera muy coherente y muy interesante que yo creo que el público también se merecía poder escuchar a esta gente.

Eduardo Chapero Jackson: Yo no había visto el documental hasta ayer por la noche y me pareció muy interesante. Normalmente la profesión, en este ciclo que estamos atravesando, nos vemos a la salida de los estrenos o cosas así y las conversaciones suelen ser “qué mal todo, ánimo, podremos…” y no se produce un ágora de reunión más profunda. Se hace en determinados sectores, los productores se reúnen en la Academia, pero no hay una conjunción, y me pareció muy interesante que Luis lo hiciera, me pareció muy necesario, rompe muchos tópicos y estereotipos, es muy informativo tanto para adentro para nosotros como para fuera. Pinta un diálogo muy constructivo y muy autocrítico que empieza a romper ciertas imágenes que eran falsas. Ha habido una burbuja cinematográfica como la ha habido inmobiliaria o bancaria, ha habido unos años de bonanza en los que el cine hizo muchas cosas muy caras y malas y hemos pagado los platos por eso. No hay que hacer una defensa a ultranza de algo que es por un lado industria y por otro cultura, y si se hace un estudio a la larga de lo que se ha invertido en cultura, es una de las mayores riquezas y patrimonios, una de las mayores inversiones que puede hacer un país. Hace unos años, cuando España estaba en lo más alto, la portada de Times era Bardem y estas cosas quedan y es riqueza. Me quedo con una frase que dijo Antonio Machado, que es “difundir la cultura es despertar las almas y acrecentar el número de los capaces”.

L. M. F.: Este documental pretende agitar conciencias internas y externas. El cine debería ser puntero en la marca España, debería atraer turismo. El cine como tal debería generar una gran economía en España y de esto hay gente que no se da cuenta y que no lo quiere ver. Hace 60 años, en 1955 tuvieron lugar las famosas Conversaciones de Salamanca, un hecho poco conocido incluso dentro de la industria del cine. Las Conversaciones de Salamanca fueron unas reuniones espontáneas que hicieron Basilio Martín Patino, Bardem, etc que hicieron sin apoyo de nadie y decidieron juntarse en Salamanca con todos los sectores posibles del cine para hablar, que de ahí parte La pantalla herida, y se cumplen 60 años en 2015. Llevamos 60 años sin un congreso del cine español, ahora se habla de hacerlo desde la dirección de la Academia, pero el equipo de La pantalla herida ya está en conversaciones muy avanzadas con instituciones muy importantes y vamos a hacer otras Conversaciones de Salamanca el año que viene. Será un espacio como el del documental pero presencial, abierto, en el que podrá ir toda la gente que quiera desde el punto de vista individual a charlar, a debatir, a hacer coloquios y a sacar conclusiones sobre la situación actual del cine español. No es algo político para nada, es una cosa totalmente libre en la que queremos que el cine se junte durante unos días para revivir ese 60 aniversario. Vamos a invitar a algunos de los que estuvieron allí si fuera posible, y volver a retomar esas conversaciones tan necesarias hoy en día. Si en 60 años no se ha hecho un congreso puede ser por dos razones, o porque no se ha podido o porque no se ha querido. Las Conversaciones de Salamanca fueron en plan romántico, yo lo hago desde un punto de vista romántico también y no hablo de un congreso, si alguien lo quiere llevar a cabo que lo haga, yo hablo de un hecho histórico que ocurrió hace 60 años y que es el que yo he propuesto y que todo el mundo me ha dicho “chapó, esto no se le había ocurrido a nadie”. Soy un cineasta independiente que lo único que hace es, cansado de la difícil maquinaria que es levantar algo en España, no esperar sentado en una silla a que me den, a que me digan…y las Conversaciones de Salamanca con tres reuniones ya se van a hacer porque ya está todo prácticamente cerrado, y se va a hacer de la única manera que se pueden hacer las cosas hoy en día que es con la víscera. La pantalla herida es un reflejo del “sí se puede hacer”. Es totalmente independiente de González-Macho, de la Academia y de todo su proyecto de crear un congreso del cine español, yo no tengo nada que ver con eso.

La pantalla herida

En La pantalla herida se plantean multitud de cuestiones por las que el cine español lleva tantos años en crisis. Una de ellas es la opinión generalizada de que los guiones que finalmente se llevan a cabo, no tienen la calidad suficiente para atraer al público a las salas. Sobre este tema también quiso opinar el equipo del documental:

B. B.: Es un hecho que en el cine español a veces no se desarrollan los proyectos como se deberían, y creo que en muchas ocasiones es una falta de medios. En cualquier caso creo que tiene que haber todo tipo de proyectos. Es verdad que ha habido una desafección con el público y que en la mayoría de las ocasiones es culpa de la propia industria. Pero también hay muchas películas que están muy bien y que no llegan al público, a ese sector de la sociedad que odia el cine español sin ni siquiera haber visto las películas. Evidentemente hace falta más comunicación y que se nos conozca mejor y hacer productos pensando más en el público, y para eso hay que buscar y desarrollar el talento, que haya productores que sepan detectar ese talento.

L. M. F.: Hay que valorar quién decide qué proyectos se hacen porque hay grandes guiones que no se producen nunca. El problema desde mi punto de vista es que en España ha habido una maquinaria cinematográfica que se ha anquilosado en ciertos vicios en los que ya se ha decidido que no se va a detectar el talento. Yo soy firmemente partidario de empezar a producir películas sobre el guión y sobre el talento, independientemente de la persona o la productora que esté detrás. No puede ser que se compren proyectos sobre páginas en blanco sólo porque sean de una persona concreta, el talento es lo que va a hacer que se conecte con el público. Creo que hay que apoyar las películas sobre el guión independientemente de cómo te llames, de dónde vengas, de lo que tengas entre las piernas, con quién estés casado o seas amigo de…Yo me he presentado a muchas subvenciones y no me las han dado, ¿por qué? También es algo que se ha hablado en el documental, que si son amigos, que no soy vasco o catalán, o simplemente que mi guión es malo…todos nos enfadamos cuando no nos las dan pero cuando lo hacen saltamos de alegría. Habrá casos que canten un poco más y otros que canten menos, lo dice la directora general del ICAA en el documental, a la que valentía no le falta, hay unas comisiones que se reúnen para dar subvenciones pero si empezamos a valorar que el cine lo tiene que hacer uno de aquí, con uno que ha nacido allá, con uno que piensa de otra manera, etc…no vamos a terminar haciendo buenas películas. Vamos a hacer lo que se ha hecho muchas veces hasta ahora, ingeniería extraña para levantar un producto que da igual quien lo vea pero que reúne subvenciones. Creo personalmente que ese es un modelo fracasado, insulso, éticamente y moralmente muy reprochable y que no nos lleva a ningún lado.

Fernando Guillén Cuervo: Estaría muy bien el modelo francés de listas anónimas, que cuanto más higiénico sea ese proceso más garantías tiene el autor de ser favorecido por su independencia de ideologías, de filiaciones, de amistad. Más limpio será el criterio apostando por las intenciones de los proyectos, qué proyección comercial o cultural están proponiendo, hay que separar estas cuestiones también para no industrializar al máximo. Hay ciertas cosas que ya dan pistas de la intención, el guión, el trabajar con un director de fotografía u otro, con un director artístico determinado, con actores concretos…y eso hay que valorarlo. Es útil para un actor, para el banco que va a dar el dinero y para la comisión que va a dar la subvención.

F. M.: Bueno, como actor uno valora quién está detrás del proyecto pero también uno se desnuda de todos esos prejuicios y trabaja con gente que hace su primera película porque tienen un guión que te ha interesado muchísimo. No hay una fórmula mágica, uno se mueve muchas veces por la víscera lo que hace que este oficio sea al mismo tiempo terrible y maravilloso. Hace casi 19 años que empecé y llevo esos 19 años escuchando que el cine está en crisis y que no hay trabajo para todos. Es verdad que las cifras hablan por sí solas, no hay 18000 papeles para 18000 actores, pero sí es verdad que desde el punto de vista de la interpretación somos muy pocos los afortunados que podemos llegar a todo tipo de papeles, a trabajar con cierto tipo de directores, y hay una base de actores que no tienen esa suerte y que siguen peleando por unos mínimos. Hace dos días estuve en el María Guerrero en una asamblea que organizó la Unión de actores para tocar unos puntos sobre el salario, y hay un momento ahora mismo que se juega mucho con el hecho de que hay mucha gente que quiere trabajar y se aprovecha ese hecho. Pero esto pasa en todos los aspectos de la profesión, si no se crea o no se educa al espectador para que vaya al cine o a cualquier tipo de artes escénicas, estamos todos condenados. Tiene que arrancar desde la base, en el caso del cine si el espectador no va al cine no se generan beneficios, si no se generan beneficios no se producen películas, y esto ocurre también con el teatro, con la danza…si no se facilita al espectador que consuma cultura, estamos todos condenados. Ahora mismo yo estoy rodando una película en la que no está cobrando nadie, pero yo puedo hacer una película así, como mucho dos, pero todas no y yo en cierto modo trabajo con cierta frecuencia.

E. C. J.: El poder que tiene el guión sobre el núcleo está muy maltratado, se dificulta que haya guionistas que hagan carrera porque no pueden dedicarle el tiempo necesario para lo que ganan, es difícil abonar con eso que es la parte más barata de todo el proceso pero la que tiene más impacto. En Francia, la industria cultural es la cuarta del país, por encima de artículos de lujo o de los coches, y lo consideran como una riqueza nacional.

Otro de los debates que siempre están en boca de todos es el del precio de las entradas, asunto que en La pantalla herida se toca relativamente poco, pero que surgió en el debate posterior:

B. B.: Este es un debate que está ahí, que podrían contestar mejor los exhibidores, pero entre ellos están muy divididas las opiniones. Hay algunos que, en contra de las opiniones de sus compañeros, han bajado el precio de las entradas unos días a la semana porque creen que lo pueden fomentar, y hay otros que no lo defienden en absoluto.

L. M. F.: Conozco a mucha gente que dice que el cine es muy caro y que se gasta 50 euros en copas todos los fines de semana. Yo soy profesor de cine y un día pregunté en clase “¿por qué no vais al cine?”. El 100% de la clase me dijo que porque es muy caro, dos horas de debate después me dijeron “no vamos al cine porque nuestra prioridad es gastarnos ese dinero en otra cosa”. Es posible que el cine sea caro, no voy a entrar en ese debate, pero también es una cuestión de prioridades.

E. C. J.: Seguramente con cualquier estudioso de marketing que hiciera una ecuación de precios-entradas con demanda, con el momento económico del país, se podría ajustar para que las salas se llenen más. De hecho, desde que se hizo el documental hasta ahora, se han hecho dos experimentos muy grandes que han tenido mucha resonancia en los medios y que claramente dice algo. También ha habido una película española que ha roto con todo lo que se podía especular hace unos meses cuando estábamos haciéndolo. Todo cambia y generalizar creo que es pobre, espero que algún día Luis pueda hacer una película que se llame “La pantalla curada” donde estos esfuerzos que estamos haciendo todos en momentos difíciles tengan sus frutos. En lugar de quejarnos es una invitación a solucionar las cosas, tenemos un país con mucho talento y hay que tirar para adelante. También creo que el horario español no ayuda a que se consuma cultura, hay muy poco tiempo para leer o para ir al cine después de trabajar. Estos estudios que se hacen para el cambio de horario laboral adaptado al europeo, serían una gran inversión también en cultura.

La pantalla herida 3

No podía faltar en un coloquio sobre la crisis del cine español, las alusiones a las ideas políticas que las caras más visibles del mismo no dudan en manifestar. Sobre si las elecciones personales en cuanto a política de los miembros de la industria cinematográfica son claves para que una parte de la población rechace el cine español, también quisieron pronunciarse el director y dos de los invitados a participar en La pantalla herida:

L. M. F.: Lo que ocurre también es que ha habido un sector de la población que viene contagiado por otros sectores que han mandado unas premisas sesgadas a la población sobre nosotros. No sólo no se ha informado a la población, se la ha malinformado y eso es muy importante porque nosotros lo único que queremos es hacer películas para que el público pase dos horas agradables. A veces nos equivocamos sí, pero no entiendo ese ensañamiento absurdo que ha habido con una profesión en España. Más apolítico que este documental no hay. Cuando tuve la idea de arrancarlo me dijo un productor que era imposible lo que yo quería hacer, que no había manera de levantarlo, nadie iba a querer hablar ni me lo iban a subvencionar. No he tenido ningún apoyo político ni voy a ir por ningún camino que me marque la política. Si yo no vuelvo a hacer una película nunca más porque esto caiga como una losa y me censuren en todas partes, yo dormiría muy a gusto todos los días de mi vida porque para mí mi filmografía estaría completa con La pantalla herida. Creo que he hecho lo que tenía que hacer.

E. C. J.: Yo creo que todas estas cosas son de sentido común, a mí esto (el documental) no me parece controvertido. Parte de ser más o menos cultivado es saber extrapolar lo que es política, lo que es industria y lo que es cultura, creo que hay que ir separando estos argumentos viscerales.

F. G. C.: Es indudable que el cine está politizado, pero ¿qué no está politizado? Los artistas tenemos un discurso y ese discurso está en nuestras manifestaciones. Normalmente e históricamente el arte está muy relacionado con la progresía y creo que la derecha ha instrumentalizado mucho las manifestaciones de los artistas. Que los artistas se manifiesten no es para hacer una portada con caras de actores tratados como criminales. Apuesto por la despolitización y seguir un modelo más británico o más francés en los que la cultura no es rechazada por la derecha.

Como decíamos ayer en la reseña de La pantalla herida, se echa en falta la opinión de algunos sectores como el de la crítica cinematográfica en los coloquios, algo con lo que el director entona el mea culpa admitiendo que sería un punto de vista a tener en cuenta:

L. M. F.: Cuanto más veo la película, más orgulloso estoy y creo que más completa está, pero también es evidente que faltan cosas. Se habló mucho de la comunicación, hay un director en el documental que dice que al cine español lo que le hace falta es un gabinete de comunicación, la frase es contundente y va a caer mañana como una losa en muchos de los que vayan a ver el estreno. Quizá en el momento de hacer la película estaba demasiado ensimismado con la profesión, llamé a Félix Piñuela director de Versión Española y a Gerardo Sánchez director de Días de Cine, y pensé que con ellos podía cerrar lo que pensaba ese sector de la información cinematográfica, pero ciertamente a día de hoy, como director, si lo volviera a hacer sí metería un crítico de cine. Sí me llegué a plantear en algún momento a algún crítico pero tenía la necesidad de cubrir antes otros sectores, y en eso tengo que pediros disculpas si la crítica cinematográfica no se siente representada. Creo que hubiera sido muy importante, y en esas segundas Conversaciones de Salamanca va a estar representada porque ya lo estuvo en las primeras y debe estar. La crítica es también la que tiene que tirar un poco del carro además de nosotros.

E. C. J.: Creo que para la próxima también deberías invitar a espectadores, podrías escoger un tipo de espectador dentro de un baremo demográfico y escucharles. Escuchar es importante.

L. M. F.: Se llamó aproximadamente a unas 100 personas. Sólo 3 me dijeron que no querían hablar por temor a quien lo pudiera ver. Voy a respetar la intimidad de los compañeros que me dijeron que no, pero son tres personas muy rotundas en la industria. Hubo una persona a la que se estuvo persiguiendo durante dos meses todos los días, una persona importantísima en el cine español, y nos dijo que no directamente. Lo que sí es evidente es que hay muchas ganas de hablar, Pepe Nieto por ejemplo es un hombre que nunca se prodiga mucho y me dijo que no en un primer momento, pero a los dos días me llamó él para decirme que sí. Hay muchas cosas que se dijeron también y que no están en el montaje final del documental, están guardadas bajo llave, pero la reacción de la poca gente de la industria que lo ha visto ha sido extraordinaria. Se ha intentado también que lo viera el ministro de cultura, está invitado al estreno así como las comisiones de cultura del Congreso y del Senado, pero todavía no tenemos contestación.

Una de las cuestiones más controvertidas de La pantalla herida es la de la aceptación de la existencia de prácticas muy poco profesionales por parte sobre todo de los productores, y de la que tampoco quedaron cosas que decir en la rueda de prensa:

F. G. C.: Yo no lo llamaría tanto corrupción como supervivencia. Estamos hablando de la compra de entradas, de cobrar la amortización a través de vacíos legales…no es que esté mal ayudar a la amortización es que esa ayuda está incompleta porque debería ir acompañada de un estímulo, de una exigencia ligada a la distribución y a la explotación de la película. Creo que es una de las lacras del cine español, que hay muchos productores que se lanzan a hacer películas sin contemplar el porcentaje lógico. Es como si se contempla el hacer zapatos para no vender, ninguna industria piensa “voy a hacer esto para no venderlo”, es absurdo. El documental toca muchas cosas en ese sentido, navega en muchísimos temas y deja con la sensación de insatisfacción en la industria.

B. B.: Hay pocas personas en la industria que tengan una visión completa de ella, son sectores que cada uno está muy metido en lo suyo y por lo que sea no han tenido la oportunidad de conocerse entre ellos. La clave está precisamente en esos tres sectores, la producción, la distribución y la exhibición, y creo que hay muy pocas personas que conozcan bien cómo funciona todo ese sistema. Creo que cuando a un productor le llega un proyecto, lo primero que tiene que hacer es un análisis profundo de lo que se va a hacer y de las salidas que tiene. Hay mucha falta de información en los que trabajamos en esto, y esta película sirve para que la gente del cine conozca como funciona todo.

E. C. J.: Muchos productores también hacen un estudio de campo, y hay algunos que hacen un trabajo muy serio a la hora de desarrollar bien un guión, pero sí hay algo que es cierto y es que pudiendo ser una industria no es una ciencia. Igual hace tres años Ocho apellidos…no hubiera funcionado de la misma manera, no hubiera sido el momento, es un momento social, son emergentes emocionales de un país…Coinciden cosas que no sólo están en el germen que es el guión y tampoco en el lanzamiento de una película, es complejo en ese sentido.

La pantalla herida según su director es una película necesaria “y para que sea necesaria tiene que ser vista. Yo esta película no la he hecho para que guste, la he hecho para que inquiete. Hemos puesto nuestro corazón en ella para que la profesión reaccione y se dé cuenta de que hay que hablar más”. Esperemos que cumpla su cometido y sirva para comenzar una recuperación del cine español desde una perspectiva común entre todos los que lo hacen.

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