Nocturna 2014: Día 7 + Cortometrajes

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Delivery

Adiós, Nocturna, adiós.

Hoy ya sí de verdad damos carpetazo a la segunda edición de Nocturna, que ayer entregó sus premios pero no ha querido marcharse sin despedirse de los fieles seguidores de Cthutlhu con dos propuestas diferentes. La primera, la sesión continua de nostalgia a cargo de Phenomena Experience, con la programación de Los Goonies e Invasores de Marte, del homenajeado Tobe Hooper, y la segunda con dos películas incluidas en la sección Panorama de las que os hablamos ahora.

Para empezar la mañana, nada mejor que una sesión de terror proveniente de Hong Kong plagado de referencias cinéfilas, no estamos muy seguros de si con pretensión de homenaje o no, con la que nos hemos reído más al recordarla que en la propia proyección por aquello del cansancio acumulado. The Apostles nos presenta a una joven novelista que tiene problemas de memoria a corto plazo, por lo que necesita de la ayuda de post its recordándole qué debe hacer a cada momento del día. Además, tiene pesadillas con lugares que no conoce y seres monstruosos que la persiguen por lo que necesita estar tomando medicación diariamente. Un día su marido muere en un accidente de avión, y por casualidad su teléfono móvil aparece junto a los restos de otra mujer entregados al marido de ésta. Ambos, intuyendo que entre sus respectivos cónyuges había algún tipo de relación, deciden viajar juntos al pueblo que aparece en las fotografías del móvil para averiguar la verdad. De momento tenemos ya una especie de híbrido entre Memento y Caprichos del destino, que entre pesadilla y pesadilla a lo Elm Street acaba derivando en una huida de no se sabe muy bien quién por las carreteras secundarias de China. Demasiados frentes se abren en The Apostles, que no apuesta por una trama de suspense o por un terror más onírico como pudiera parecer al principio, sino que se mueve entre la ciencia ficción, las sectas satánicas, el thriller psicológico y el psicopático sin que haya ningún tipo de coherencia entre estos temas. No ayuda tampoco la pobre realización técnica con la que ni siquiera se puede apelar a un aspecto visual que cubra las imperfecciones narrativas. Eso sí, el giro final es digno de ovación festivalera que por las horas y el cansancio al que aludía antes, no se ha producido en esta ocasión.

The apostles

The apostles

Pero para final sorprendente y aterrador, el último plano de Delivery que ha provocado varios gritos en la sala. La última película del festival está tratada como un falso documental (sí, otra vez), en el que se cuenta la experiencia piloto de un reality show para documentar el embarazo de una pareja. La primera parte del film está compuesta en su práctica totalidad por el programa piloto que se grabó para televisión, como uno de esos shows de la MTV en los que se sigue a una persona en el día a día de lo que se pretenda mostrar, en este caso las visitas al médico de la pareja, los momentos en los que comparten su buena nueva con la familia y los amigos, y las declaraciones de ambos a la pantalla explicando su nueva situación de felicidad. Tras esto, el director del programa avisa que lo que vamos a ver a continuación son parte de las imágenes grabadas tanto por su equipo como por las cámaras situadas en la casa de la pareja, que no pudieron ser emitidas por la cancelación del reality. Y aquí entra de nuevo el tan machacado recurso del found footage, alternado con los testimonios de personas allegadas a la pareja y de los componentes del equipo de televisión, con el que vemos el cambio que se produce en Rachel al sentir a su alrededor una presencia que le lleva a pensar que el bebé que lleva dentro está siendo gestado para que un ser diabólico se lo lleve. Es cierto que estamos un poco cansados de la utilización de estas técnicas para potenciar la sensación de realidad en las películas del género, y que los cineastas se empeñan en emplear hasta la saciedad. También que Delivery es efectista en todos los sentidos, tanto en la parte más terrorífica como en la más cercana a la telerrealidad social de la pareja, pero no por ello deja de ser una película que entretiene y engancha, dejándonos con un mal cuerpo fruto de mezclar La semilla del diablo, salvando las distancias, con las técnicas narrativas de Paranormal Activity.

Delivery

Delivery

No queremos terminar nuestras crónicas de Nocturna 2014 sin hablaros de algunos de los cortometrajes que han pasado por el festival. Antes de la proyección de cada película, hemos visto una de estas piezas que en alguno de los casos han superado con creces al largo al que precedían. Todos ellos han estado expuestos a la opinión del público, que ha elegido los mejores de entre los cortos internacionales y nacionales, en una edición que ha estado muy marcada por la influencia de Gravity.

El corto ganador del premio al mejor cortometraje internacional, ha ido a parar al suizo Lothar dirigido por Luca Zuberbuehler. Lothar comenzó a estornudar desde que salió del vientre de su madre, y cada estornudo suyo provoca un pequeño cataclismo a su alrededor que se acentúa al crecer, por lo que se aísla en un bunker para no causar daño. El corto de Zubrebuehler utiliza un humor visual muy cercano al de Javier Fesser, con el que consigue un hilarante cuento apocalíptico provocado por un inocente personaje al que el destino maldijo con un estornudo devastador.

Por su parte, el corto ganador del premio al mejor cortometraje nacional, fue también para otro trabajo que utiliza el humor como medio para contar una historia de terror. 24 horas con Lucía de Marcos Cabotá comienza con la posesión de la mencionada Lucía, ante la cual a su marido no le queda otra opción de esperar durante 24 horas a que los exorcistas enviados del Vaticano acudan para salvar a su mujer del demonio que lleva dentro. La convivencia del hombre con su esposa poseída mientras esperan a los emisarios de la Santa Sede, hará dudar a aquel de la conveniencia de regresar a la vida monótona y opresiva con su mujer o a plantearse el riesgo de iniciar una nueva con el espíritu salvaje que se ha apoderado de ella. Mucho humor negro y unas interpretaciones hilarantes, han hecho que el público se haya decantado por el corto de Cabotá, que ya ganó el segundo premio en el Fanter Film Festival de Cáceres.

Metamorphose

Metamorphose

Queremos además recordar otros tres cortos, de los 15 que hemos tenido ocasión de ver, que son los que mejor sabor de boca nos han dejado, y que casualmente son obra de tres directores españoles. Para empezar, el más corto de los tres era el esperado trabajo de nuestro amigo Sergio Morcillo, quien ya proyectó su anterior corto en la pasada edición de Nocturna. Sergio ha regresado este año con Metamorphose, un sangriento y absolutamente visceral homenaje al cine de terror francés, que aúna la violencia de género con la venganza más sádica convirtiendo al verdugo en víctima cruel. Un pequeño (por tiempo) gran corto para los amantes del gore más salvaje.

Igual de salvaje y aún más cruel fue el corto Sinnside de Miguel Ángel Font, un cuento terrorífico que se inspira en el lado más aterrador de los clásicos de Andersen o Grimm. Un rastro de caramelos guía a unos niños hacia el interior de un restaurante en el que a cada uno le espera un comensal tremendamente inquietante. Cuando todos los clientes tienen a su niño delante, el chef da la vuelta a un gigantesco reloj de arena con el que se inicia el salvaje ritual del enfrentamiento de los niños con sus monstruosos compañeros de mesa. Técnicamente impecable y cargado de angustia y perturbación, Sinnside es la pesadilla, el coco, audiovisual perfecto para amenazar a los niños para irse a la cama. Un poco sádica, eso sí.

Por último, hacer mención a Mienin, el corto apocalíptico de David Cordero interpretado casi en solitario por el veterano Paco Luque. Una voz en off nos va narrando todo lo que vemos en escena hacer a M, un anciano solitario recluido en un hogar al que día tras día le va faltando sustento, mientras observa los comportamientos de las pocas personas que todavía quedan en la calle buscando la forma más rápida de acabar con sus vidas. M. espera a que la llegada del fin del mundo le sorprenda sin más, sin provocar su propia destrucción y escuchando aquella canción que tantos recuerdos le trae. Una visión sosegada y la la vez angustiosa de las últimas horas de la existencia en la tierra, bastante más interesante que algunas películas apocalípticas.

Decimos adiós a Nocturna hasta el año que viene, agradeciendo los momentos buenos que hemos pasado y la cercanía de los organizadores que han ayudado a que nuestro trabajo se hiciera con más facilidad, pero también con varias sensaciones agridulces que nos han dejado alguna que otra situación de espera tensa y de decepción cinematográfica, que suponemos se irán puliendo en próximas ediciones. Pero ante todo, y como sucede en todos los festivales, lo mejor, lo que hace grande a una semana entera de cine, de carreras y de falta de sueño, es el poder compartirlo con los compañeros de fatigas a quienes se va a echar mucho de menos. Nos vemos en 12 meses.

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