Especial Mundial 2014: Grupo B

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Diamantes negros - Cinema ad hoc

De favoritos y cenicientas.

Ahora mismo nos puede resultar difícil imaginar que un Mundial de fútbol vuelva a deparar de inicio una sorpresa tan impactante como la que acaeció el pasado viernes en el grupo B. Una Holanda con estrellas pero presentada como menor desarboló por completo a toda una vigente campeona del mundo que, tal vez, pensó que tenía recorrida una buena parte del camino cuando aún no se había ubicado en el mapa. Pero el cine también ofrece hechos asombrosos, como que un joven director de Amsterdam pueda partir en su ópera prima del choque cultural surgido de un partido entre Bután y Montserrat, las dos selecciones peor clasificadas en el ranking FIFA; o que el cartagenero Miguel Alcantud, tras una carrera fundamentada en el thriller, escriba un guión más periodístico que cinematográfico para destapar las miserias del tráfico de futbolistas en África. Sus obras son buenas muestras de que la vasta filmografía dedicada al fútbol puede aportar tantas enseñanzas como la mayor cura de humildad que pueda producirse en un rectángulo de juego. Andrés Wood, hoy uno de los más destacados representantes de la pujante cinematografía chilena, también escogió el deporte rey para mostrar varias de sus caras más modestas en un debut proyectado en San Sebastián. Por su parte, Chris Liontos optó por plasmar en una comedia la pasión por el fútbol australiano, popular en su país y muy alejado de nuestra concepción, pero curiosamente también incluyó en ella una peregrinación del protagonista a Europa, en concreto al lejanísimo estadio del Celtic de Glasgow. Tal descaro explica la falta de complejos con que los socceroos afrontan una tercera cita consecutiva en la que asumen su condición de rival menor para tres grandes combinados, pero dejando una puerta abierta a la inquietud que siempre infunde contar con cierta savia nueva. Estos cuatro estilos de cine ayudan a encajar la diversidad de formas de entender el fútbol que convergen en un torneo en el que cualquier selección puede adoptar un pelaje distinto al que se le presupone para derribar prejuicios y, por qué no, establecer una nueva hazaña digna de ser reivindicada en el futuro a través del arte. Facilitan, en definitiva, la tarea de entender que nunca fue necesario lucir una esplendorosa estrella en el pecho para absorber la dignidad que el deporte es capaz de otorgar.

Sergio de Benito

Grupo B

 

 

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