Edinburgh Film Festival 2014 (II)

Escrito por

Twitter icon

Edimburgo

Cine alemán en Edimburgo.

Este año, el Festival de Edimburgo ha querido prestar especial atención al cine alemán más contemporáneo. Así, la sección Focus on Germany pretende otorgar visibilidad a algunas de las propuestas independientes que se vienen realizando en el país germano.

Una de las películas que se han presentado en el marco de esta categoría, y que a su vez compite en la sección internacional, es Stations of the Cross (Kreuzweg). La cinta, premiada en la pasada edición de la Berlinale, retrata la vida de una familia condicionada por una fuerte tradición católica. La acción, ambientada en el contexto actual, gira en torno a la pequeña María, una adolescente que ultima los preparativos de su Confirmación. El guión se estructura en capítulos asociados a las diferentes etapas vividas por Jesús, desde que fue condenado prisionero hasta su muerte en la cruz. De esta manera, la narración se convierte en una metáfora que reflexiona sobre la vida, la muerte, la culpa o el sacrificio. Se trata de una cinta rígida, severa y sobrecogedora, tanto en contenido como en forma. Las secuencias se ilustran mediante un único plano general que se ofrece al espectador como si de una ventana se tratase. Esta técnica otorga a la cinta una apariencia realista y documental que logra intensificar su fuerza emocional.

Stations of the cross

Stations of the cross

Otra de las producciones alemanas que ha podido verse en Edimburgo ha sido Jack. El último trabajo de Edward Berger narra la historia de una madre soltera y sus dos hijos. A pesar de su corta edad, Jack asume en ocasiones el rol de padre, cuidando de su hermano pequeño cuando su madre desaparece. Jack es la historia de un niño que ve su inocencia arrebatada cuando su propia realidad le exige crecer antes de tiempo. Un film que sugiere rabia y lástima por una sociedad regida por la indiferencia, el egoísmo y la frialdad. Si bien es cierto, que resulta fácil introducirse en la historia y sentir empatía hacia el personaje protagonista, el mayor fallo de la película podría ser la inverosimilitud que caracteriza a algunas secuencias.

Jack

Jack

Sin duda, una de las sorpresas más comentadas de la jornada ha sido el documental Life may be. Dirigido a partes iguales por el escocés Mark Cousins y la realizadora iraní Mania Akbani, el film se va tejiendo como un ensayo epistolar donde ambos creadores dialogan sobre la perspectiva que tienen de la vida y del arte. Los dos realizadores construyen sus textos en primera persona y los ilustran con momentos, fotografías y vídeos que ellos mismos registran. Un interesante experimento audiovisual que pone de manifiesto diferencias y similitudes entre la cultura oriental y occidental desde un atractivo prisma poético.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *