Críticas: Perdona si te llamo amor

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Desmontando a Federico.

Hay una figura en la literatura universal de comienzos del milenio que supone un objeto de estudio sociológico especialmente fascinante a la vez que causa enorme controversia entre los expertos. Algunos de sus detractores aseguran que disfrutarían arrojando su cuerpo a un río, mientras que una parte de sus fieles ha conseguido enlazar la lectura de más de dos frases consecutivas por primera vez gracias a su obra. Nos referimos al italiano Federico Moccia, la duda ofende. Más allá de afinidades, un tipo capaz de hundir puentes y farolas por el peso de los “candados del amor” que introdujo en una de sus novelas merece todo mi respeto. La sociedad avanzará gracias a la tarea de tótems como él. El hombre bajo la gorra, probablemente para huir del encasillamiento, se tomó demasiado en serio lo de crear un sello propio y saltó a la dirección de cine con las personalísimas adaptaciones italianas de algunas de sus novelas más célebres. Perdona si te llamo amor (2008) supuso su debut y un notable éxito de taquilla en su país de origen, además de la encendida indignación de varios críticos de cine y un tornero fresador. La industria española no pasó inadvertido este hecho, y se fijó en su imponente obra literaria para obtener dos de los éxitos que venía buscando y reforzar de paso la doctrina mariocasista.

Perdona si te llamo amor (2) - Cinema ad hoc

Ya han pasado dos años desde el éxito de Tengo ganas de ti y empezábamos a echar de menos la revisión que el cine patrio estaba realizando de la obra de Federico. La nueva adaptación de Perdona si te llamo amor podía suponer, a su modo, una posible ruptura con el núcleo de incondicionales de los preceptos del díptico protagonizado por Mario Casas. La necesidad de fijar el foco en personajes de mediana edad las obligaba a olvidarse de lo visto y centrarse en un producto totalmente nuevo. Pero, ¿qué prevalece en ambas? ¿Cuál es tu sello, Federico? ¿Qué peso puede derribar tantos puentes? La reflexión sobre el sentimiento humano, ni más ni menos.

Perdona si te llamo amor (3) - Cinema ad hoc

Nada más empezar la proyección de la versión española de Perdona si te llamo amor noté cómo una voz en off se imponía sobre las imágenes. Que si amor verdadero blablabla, que si alma gemela blebleble. De repente lo entendí todo: era Federico, era la voz de Federico divagando. Sí, el autor de la novela es aquí narrador omnisciente. Qué maravilla. Y qué palabrería suelta para repetir todo el rato lo mismo. La voz volverá después, pero en ese momento ya sabemos todo lo que nos va a contar su película.

Perdona si te llamo amor (4) - Cinema ad hoc

Aunque la excusa que utiliza para ello es altamente retorcida. Alessandro es un publicista casi cuarentón de éxito, acomodado y tal. Está convencido de que su prometida le acompañará toda la vida. Qué duda cabe. Pero un día llega a casa y no está, con lo que su universo pretendidamente sólido se derrumba –“y ni siquiera podía denunciarla”, apuntilla sagazmente la voz en off–. Su grupo de fieles amigos, principal eje de la subtrama cómica, ignora el tema. Pero un día, desconcentrado por el dolor, nuestro héroe atropella a Niki, una joven estudiante de instituto. Como indica la lógica mocciana, la ausencia de lesiones físicas irreversibles supone un enamoramiento instantáneo entre ambos. El accidente está seguido por una sucesión de actos profundamente monguers –llamar por teléfono en medio de una biblioteca repleta, aparcar el coche en medio de la ciudad con la consiguiente multa–. Al principio joden y tal, pero en el fondo ya saben que no pasa nada, porque a la postre es por un bien mayor, por EL BIEN. Veinte años les separan y EL AMOR les ha vuelto de repente iguales. ¿A que es mágico?, parece insistirnos Fede desde su trono invisible.

Perdona si te llamo amor - LAS OLAS - Cinema ad hoc

Ya hemos hablado de los amigos del protagonista, casi todos ellos tratando de ocultar en su estabilidad mentiras e infidelidades. Niki también tiene su grupo de amigas, por supuesto. Se hacen llamar Las Olas, y que nadie se atreva a preguntar el motivo. Cantan, pegan saltos sin razón aparente y esas cosas que hacen las adolescentes en su día a día. Una de ellas tiene un novio púber que se llama Satur, en el enésimo detalle genialoide de la adaptación española. La cuadrilla se cruzará con la de Alessandro, pero sobre todo brindará el gran momento de la película. Pero ya habrá momento de tratar el tema unas líneas más abajo. Ahora interesa el amor. Nikki dibuja un corazón en el cristal del coche: “A+M 4ever”, asegura su interior. La inconsciencia adolescente empieza a chocar con el deseo de estabilidad del hombre maduro. Para cerrar el cóctel, los controladores padres de la protagonista no superan la edad del novio. Y qué videoclipazos se casca Joaquín Llamas, ¿eh? En París y todo. Y con un cameo de Federico, otra vez Federico, como taxista cómplice del amor. Es el autor moral e intelectual.

Perdona si te llamo amor (6) - Cinema ad hoc

Aunque Alessandro cae rendidamente enamorado, la muchacha piensa que le está poniendo los tochos. La tensión es tan evidente que le destroza el coche durante una intrascendente conversación con su hermana en una cafetería. Pero aquí tampoco va a pasar nada, porque es cosa del amor. Abajo el materialismo. El destino no tarda en aparecer de nuevo: una importante parte del núcleo de Las Olas es atropellada después de encontrar el amor en la misma discoteca en la que un adolescente agrede a Alessandro. La chica entra en coma, no digo más. Se masca la tragedia, pero de repente la cuadrilla entra a verla en la habitación y se pone a cantar Cero, ese himno de Dani Martín. “Y quieeerooo, que todo vuelva a empezaaaaar”, así, en una habitación de hospital. Pero cómo no se va a enterar, si alguno en el pase de prensa hasta pegó un bote –vale, fui yo–. Poco después, es sometida a una serie de preguntas: “¿Qué te crees, que te vas a poder librar de la selectividad?”, “Nos tienes que contar la primera vez que haces el amor”, y todo en ese plan. Pues va, entonces DESPIERTA. Bien podía haber sido con la canción de Dani, pero tampoco se puede pedir todo.

Perdona si te llamo amor (7) - Cinema ad hoc

A partir de aquí empieza el dramatismo más hard, se destapa el lado humano de los personajes. La antigua prometida de Alessandro se presenta en su casa de repente para perdonarle, hecho que el protagonista, como casi todo lo que sucede en la película, encaja en un primer momento como si nada hubiera pasado. Duda entre la estabilidad con una guapísima mujer de su edad –imposible no rendirse a Irene Montalà– o la aventura con una adolescente –Paloma Bloyd, carisma a raudales– cuya madre MILF le pide entrevistas. No sé. Discusionaca bajo la lluvia, todo tremendísimo. Pero para entonces el corazón con las iniciales ya está pintado en el cristal de su coche, demasiado tarde. El cristal se empaña y, claro, Niki ya no se encuentra con él. Por eso vuelve. Vuelve a un sitio paradisíaco random, no se nos vayan a quejar las señoras de falta de paisajismo. Suena Ed Sheeran, otra muesca en una selección musical cuarentaprincipalista espléndida, no os digo que no a esto.

Perdona si te llamo amor (8) - Cinema ad hoc

A la película de Joaquín Llamas le sucede lo mismo que me acaba de pasar con esta crítica: abre tantísimos frentes, da cabida a tantísimos secundarios carismáticos y con supuesto peso específico, que cuando quiere darse cuenta ha llegado a las dos horas de duración, pecado mortal en un producto tan sumamente predecible. La tremenda acumulación de ideas mágicas terminó por divertirme, tampoco es cuestión de negarlo. Y, fuera coñas, se agradece la valentía de retratar la crisis de los cuarenta en una cinta diseñada para el consumo masivo de quinceañeras, muy fresca a su peculiar modo. Lo mejor es ignorar que os la acabe de contar casi entera y acudir a saciar vuestra implacable curiosidad. Moccia ha vuelto a los cines con otra brillante reivindicación del hecho monguer, ¿y adivinan qué le ha movido a ello? El amor verdadero y blebleble.

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