Entrevistas: Merlin Dervisevic

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Merlin Dervisevic

Charlamos con el director de Cruel & unusual.

Con el palmarés del Festival Nocturna calentito, no hemos querido dejar escapar la ocasión de charlar con el director de la cinta galardonada con el premio a la mejor película de la sección Dark Visions de este año, la que por otro lado para nosotros ha sido la película más sobresaliente de todas las que hemos visto en esta edición, Cruel & Unusual. La particular visión del infierno del canadiense Merlin Dervisevic ha sido la merecedora de un premio que el director recogió emocionado antes de la ceremonia de entrega, ya que por problemas de agenda tuvo que marcharse de Madrid antes de la misma. A través de un mensaje en video, Dervisevic agradeció el premio al jurado, al festival y a sus responsables, al público y al resto de los directores que se han dado cita en el certamen y que han servido de apoyo mutuo entre ellos.

Aquí tenéis lo que nos contó sobre su película en una entrevista conjunta con Julio Vallejo de Judex Fanzine.

– ¿Cómo surge la idea de Cruel & Unusual?

Merlin Dervisevic: La idea me surgió viendo en la televisión la representación del infierno lleno de fuego y con gente torturada físicamente y pensé en que esa concepción es la que se tiene por norma sobre lo que debe ser pasar la eternidad en el infierno, y me empecé a plantear que la tortura eterna debería ser más psicológica que física. Por aquella época escuché una historia en Canadá sobre alguien que había matado a sus propios hijos y hablaban de meterle en la cárcel, pero la pregunta era ¿por cuánto tiempo? ¿12 años? ¿30 años? ¿cadena perpetua? Y me hizo pensar en que cualquier cosa con la que se sentenciara a este hombre sería insignificante al lado de la tortura y el dolor que sentiría en su propia mente, a no ser que fuera un psicópata. Los remordimientos, el vivir con eso todos los días de su vida es la mayor tortura que se puede sufrir, y de ahí lo de pensar en el infierno como un lugar al que va la gente que le ha hecho cosas terribles a las personas que ama y su castigo es el de vivir ese día una y otra vez y hablar sobre ello ante desconocidos como en una terapia.

– La película tiene un tono algo kafkiano, ¿era su intención?

M. D.: La gente que tiene un interés más filosófico al ver la película suele aludir a esta referencia y quiere tratar de encontrar alguna conexión con la filosofía, pero he de decir que la película no tiene ninguna inspiración directa de Kafka, el infierno de Dante o de otras corrientes. Cuando presentamos la película en Taipei había gente que encontraba similitudes con la filosofía budista incluso. Pero como cineasta sí me gusta que la gente crea que la película alude a corrientes filosóficas o religiosas, porque eso significa que les ha hecho pensar, que ha conectado con ellos a nivel emocional, y eso es muy importante.

– Si no religiosos o filosóficos, ¿ha tenido algún referente cinematográfico para la película?

M. D.: Me inspiro mucho en Charlie Kaufman, en su forma de contar las historias. Ya sabes, cuando ves una película escrita por Charlie Kaufman nunca sabes lo que va a pasar. Hace películas muy poco convencionales, desde la intuición, que salen de su corazón y no de su cabeza. Me encantaría poder llegar a hacer algún día películas como las que hace él. En concreto esta película no tiene referentes cinematográficos directos con respecto a cómo yo veo que debería ser el infierno, un lugar en el que una persona cree que es juzgada por un motivo y acaba siéndolo por otros en los que no había pensado. Me gustan las películas complejas, que te hagan pensar y prestar atención. Mucha gente viene y me dice que no ha entendido la película, pero la mayoría suelen pillarlo y quedarse satisfechos. Tengo amigos que asistieron a una premiere en Vancouver, de donde soy yo, y me mandan emails diciéndome que necesitan verla otra vez, creo que es una película que hay que ver más de una vez para entender toda su complejidad.

– El personaje protagonista de Cruel & Unusual es muy ambiguo. Al principio vemos que es de una manera pero poco a poco vamos viendo que detrás esconde algo más, ¿por qué decidió crear un personaje así?

M. D.: Me gusta esa interpretación porque fue realmente mi intención. No quiero que el público tenga una idea fija sobre el personaje, no quiero decir “este es el héroe y este es el demonio; esta es una buena persona y esta es mala…” Creo que es importante para mí que el público decida cómo es el personaje y por qué le gusta o no esa persona. Cuando yo veo películas quiero tomar ese tipo de decisiones por mí mismo, no quiero que el director me diga cómo me debo sentir con respecto a los personajes. También es bueno que la gente tenga diferentes interpretaciones de las situaciones o los personajes, porque la gente es así, la vida es así. ¿Cuántas veces no has dicho “este es mi amigo pero es un gilipollas, me gusta pero…”? La gente es ambigua realmente. Como director y guionista no quiero hacer juicios previos sobre los personajes, personalmente siento simpatía por el protagonista, puedo entender lo que siente en su vida y en su muerte.

– El actor que lo interpreta, David Richmond-Peck, ¿ya era consciente desde el principio de esa ambigüedad de su personaje?, ¿cómo la trabajó?

M. D.: Sí, él entendió perfectamente el guión desde el principio. Lo que me hizo muy feliz no era en sí lo buen actor que es, sino que entendiera lo que yo quería contar en la película. Hizo el casting por video estando en Toronto y yo en Vancouver, leyó partes de su personaje y al final incluyó un pequeño video haciendo del personaje 20 años más tarde hablando de cómo era su existencia en ese momento, completándolo con un escenario y música, y ahí vi que él realmente había entendido lo que yo quería hacer, y por supuesto le quería para el papel. En la página de Facebook de la película puedes ver el video que es muy interesante.

– Hay una parte importante en la película que se refiere más a la responsabilidad hacia los que se dejan atrás que a la culpa, ¿está implícita también en ella la idea de que al final quienes se juzgan son los propios condenados en ese infierno?

M. D.: Sí, más bien el aceptar la culpa y el castigo en ese infierno que he creado, es la única satisfacción que pueden tener, es lo único a lo que se pueden aferrar, lo último a lo que deben llegar para aceptar su situación. William (uno de los personajes) es el vivo ejemplo de esto, él tiene la oportunidad de escapar de allí pero dice “no, no quiero escapar”. Incluso cuando odia lo que ha hecho, odia hablar sobre ello y odia estar allí, eso es todo lo que tiene.

– ¿Cuál es su próximo proyecto?

M. D.: Estoy desarrollando un guión sobre tres hermanos que tratan de encontrarse a sí mismos en la última noche con vida de su madre, tratan de reencontrarse entre ellos, y todos mueren esa misma noche y aparecen en el cielo. Mi primera película ha sido sobre el infierno y la segunda irá sobre el cielo, pero sorprendentemente esta última será mucho más oscura que la primera.

– ¿El elegir estos temas tiene que ver con una relación cercana con la religión?

M. D.: No especialmente, soy una persona espiritual en el sentido de que creo en un ser superior, pero creo que si alguien me dice qué me va a pasar después de la muerte sólo me dirá mierdas. Nadie puede probar algo así, nunca lo sabremos hasta que pase.

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