Críticas: Stella Cadente

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La historia según Luis Miñarro.

“…todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la Nación son españoles, todos invocan el dulce nombre de la Patria, todos pelean y se agitan por su bien; y entre el fragor del combate, entre el confuso, atronador y contradictorio clamor de los partidos, entre tantas y tan opuestas manifestaciones de la opinión pública, es imposible atinar cuál es la verdadera, y más imposible todavía hallar el remedio para tamaños males.”

Así reza un extracto del discurso de renuncia a la Corona de España de Amadeo de Saboya, el primer monarca español elegido por un Parlamento tras la proclamación de la Constitución de 1869 que establecía como forma de gobierno la monarquía constitucional. Tras dos años de reinado, el discurso con el que finalmente terminó su mandato resume perfectamente la idiosincrasia de un país en constante lucha consigo mismo y ante la cual, todavía hoy se asiste impotente desde la, cada vez más, utopía de conseguir una España progresista y libre de prejuicios y corrupción. Es precisamente desde la incapacidad manifiesta de los españoles a lo largo de la historia de crear una sociedad que verdaderamente se preocupe del bienestar colectivo en lugar del propio, desde donde el director y productor Luis Miñarro decide realizar su primer largometraje de ficción, centrándose en la figura del monarca Amadeo de Saboya. Un “rey republicano” según sus propias palabras, a favor de la libertad y el progreso que acabó siendo un triste pelele de los corruptos del parlamento y de los diferentes gobiernos que se sucedieron durante su reinado. Pero Miñarro no lo hace de una manera explícita contándonos la historia tal como sucedió, sino a través de una película claramente influenciada por el surrealismo y el simbolismo del cine de Buñuel, en la que prácticamente todo lo que los libros de historia cuentan al respecto, ocurre fuera de campo como una sutil banda sonora que se oye a lo lejos mientras en primer plano nos ofrece la vida cotidiana y poco convencional del monarca.

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Stella cadente dista mucho de ser una película histórica al uso, es más una sucesión de pinceladas abruptas y desconcertantes que van dando forma a un lienzo, compuesto a su vez de numerosos planos que en sí mismos son cuadros que bien podrían haber pintado maestros como Goya, Antonio Gisbert Pérez o incluso Gustave Coubert quien poco o nada tiene que ver con los anteriores. Y es que en la película de Miñarro nada es como uno espera. Bajo una estética pictórica estudiadamente artificial y una puesta en escena de una teatralidad que lleva al extremo recurriendo en algunos momentos a secuencias que parecen sacadas de comedias del cine mudo, se esconde un guión que sorprende con cada escena. En él tienen cabida desde perversiones sexuales de distintos grados de turbación hasta momentos descaradamente anacrónicos, en los que priman las incursiones musicales de canciones de los años 60 dentro de la trama, con las que crea escenas tan hilarantes como la que subraya el tema A présent tu peux t’en aller de Les Surfs. Todo ello como parte de ese “divertimento” que utiliza como subtítulo del film, y que es toda una declaración de intenciones del cineasta para hacer del desenfreno argumental  el contrapunto perfecto al conservadurismo que se observa en el género histórico.

Rodada en castellano y catalán, la película supone un trabajo fundamentado en todos y cada uno de sus aspectos, sin alguno de los cuales sería imposible imaginarlo. No sólo el contraste entre la envoltura iconográfica y el humor surrealista completa el imaginario histórico de Miñarro, un montaje absolutamente impredecible junto con las actuaciones de una fingida moderación de sus protagonistas, consiguen crear un universo propio en el que es imprescindible dejarse llevar para disfrutarlo. Stella Cadente no es una película fácil de ver, horrorizará y entusiasmará a partes iguales, pero no se le puede negar el mérito de ofrecer una propuesta arriesgada y libre de las ataduras formales y argumentales a las que las producciones de este tipo están sujetas.

Alejandro Tovarajatoa@gmail.com663 48 40 01

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