Cannes 2014: Día 8

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The search

El día del hombre que nunca estuvo allí.

Era el día, daba igual que una vez más hubiera burlado las expectativas del Festival no llegando a presentar su película pese a lo prometido al capo Thierry Fremaux, el mismo que, ufano, había anunciado su presencia en la rueda de prensa de presentación del certamen hace algo más de un mes. Era el día Jean-Luc, el amado, el odiado, el mito de la cinefilia más avant le garde y la bestia negra del talibanismo narrativo. Godard no hacía el paseíllo por la alfombra roja del Gran Teatro Lumiere y no podía escuchar los gritos previos y posteriores a la proyección de Adieu au langage, lo cierto es que aunque los hubiera escuchado le habrían dado igual, al fin y al cabo su gran mérito es seguir haciendo lo que le da la gana, al fin y al cabo, ya lo decían los cronistas enamoradizos: “Está por encima del bien y del mal”. C’est la critique o algo.

Pero haciendo un flashback cannois recordamos que el día comenzaba con The search que, para los despistados, es la nueva película de Michel Hazanavicius, el tipo de The artist y sí, aquí empiezan los problemas. No es que hacer una película que arrase en los premios y en la taquilla sea un problema en sí, el conflicto surge cuando esa película es la rara excepción de una carrera más bien gris, el clásico ejemplo de one hit wonder. El problema es que se te mida con la vara de tu único éxito y que los críticos, al menos los que tienen cierto gusto por la hemoglobina y el navajazo hepático, estén esperando al previsible fracaso pero lo peor de todo, con mucha diferencia, es que tu obra responda a todas las expectativas negativas que se tenían sobre ella, siendo tan anticlimática en su selección de momentos dramáticos que éstos inviten más a la mirada perpleja que a la transmisión de sentimientos. Creo que Hazanavicius no ha sido consciente que, en plena era de Youtube, cuando hemos visto decapitaciones y suicidios recogidos por el frío testimonio de teléfonos móviles, no va a conseguir un impacto emocional con una violencia tan blanca y amortiguada, limitada por (suponemos) sus principios éticos. De hecho los mayores aciertos de The search los encontramos más a un diseño de producción creíble y ajustado a lo que se narra que a hallazgos direccionales del propio Michel o a los perdidos registros de Berenice Bejo. Una pena tener que dar la razón a los voceros del apocalipsis pero no se nos ocurre qué más salvar del naufragio.

The search 2

The search

Como decíamos al inicio era el día G y Cannes era una fiesta. Fieles y paganos, cinéfilos y buscadores de autógrafos, toda la tribu en definitiva, se acumulaba ansiosa en el (quizás) único evento del mundo en el que un pase de una película de Jean-Luc Godard es lo más esperado que alguien se pueda imaginar. Lo cierto es que la figura del franco-suizo cobra por aquí tintes míticos, algo a lo que colabora la confluencia de varios factores: la idolatría acrítica que le dedica parte de la prensa cinematográfica, el odio (también acrítico, claro) que genera en otros tantos compañeros y, por último, la vocación constante del director de Al final de la escapada por la provocación, por convertirse en el centro de las miradas, no necesariamente por sus películas y hablando d éstas, lo que se estrenaba (hablemos de cine) era Adieu au langage, cuyo título es lo suficientemente explícito acerca de su contenido, una reflexión, quizás una burla (en Godard probablemente ambos términos vayan unidos) sobre la catarsis de las formas tradicionales de expresión. El lenguaje escrito, oral, visual es violado en la película, deteniéndolo, estirándolo, girándolo hacia atrás y hacia delante. Pareciera que nuestro protagonista ejerciera de apocalíptico profeta (papel bastante adecuado y buscado, obviamente) gritando que tras él no hay nada, sólo el vacío. Y sí, es interesante pero no parece que demasiado novedoso ni en el mundo del videoarte, ni en el de la reflexión cinéfila ni en el propio universo godardiano. Al final la sala se divide en aplausos y gritos, tal como se esperaba y es que tampoco en esto hay muchas sorpresas.

Adieu au langage

Adieu au langage

Quizá la animación haya sido la forma de expresión cinematográfica más ausente en este Cannes 2014 por eso nos fuimos corriendo al Teatro Croisette en el hotel JTW Marriott para asistir a la presentación internacional de The tale of Princess Kaguya, no podía ser menos con el último producto Ghibli, firmado además por Isao Takahata. Palabra que las expectativas (esas cabronas) eran altas pero esta adaptación del cuento tradicional japonés El cortador de bambú las supera ampliamente, quizás por su tejido vaporoso que recuerda a aquellos cuentos de Lefcadio Hearn adaptados para el cine por Mizoguchi o Kobayashi, quizá por su trazo con forma de boceto en perpetuo movimiento, lo cual siendo Takahata casi un venerable octogenario resulta aleccionador y nos demuestra que la rigidez no es necesariamente un trauma agravado con los años, que los autores, perdón, los artistas pueden conquistarnos con sus historias, con su dibujos pero sobre todo con su humildad, con la demostración física de que negarse al encasillamiento artístico es la mejor manera de demostrar que uno sigue vivo. Hay muchos motivos para emocionarse con la película, pueden escoger libremente entre ellos.

The tale of Princess Kaguya

The tale of Princess Kaguya

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